OPINIÓN | ¿Democracia para quién?
Últimamente nos llueven las noticias que hacen dudar al analista casual del valor de la democracia que vivimos en nuestro país…
Últimamente nos llueven las noticias que hacen dudar al analista casual del valor de la democracia que vivimos en nuestro país…
De verdad que el analista casual alucina con esas personas que, teniendo cierre perimetral en su localidad y/o provincial, se han buscado triquiñuelas para salir, no para ir a un trabajo, o para recoger a un hijo menor de edad que vuelve a casa, ni para cuidar a un progenitor enfermo o muy mayor, no, alucina…
El ciudadano corriente, convertido casualmente en analista social, observa con estupor como nos estamos dado un mundo cada vez peor.
El ciudadano corriente, convertido casualmente en analista social, observa con estupor como, de unos meses a esta parte, nos estamos dado un mundo cada vez peor
El ciudadano corriente, convertido casualmente en analista social, observa con estupor como, de unos años a esta parte, nos hemos dado un mundo más imperfecto del que podríamos haber tenido…
Nos pasa que muchas veces creemos como normal lo que nos sucede con demasiada frecuencia cuando, en realidad, no lo es, o no debería serlo
Es difícil hacer una valoración objetiva de los sucesos que están ocurriendo en nuestra ciudad porque, cuando se juega con la salud, con la comida y con el trabajo, no es fácil distanciarse de los problemas y analizarlos con la frialdad que requeriría la ocasión…
Vivimos tiempos apasionantes, extremos para algunos -hablo de política, claro- Resurgen ideologías extremas, se radicaliza el discurso de partidos que nunca lo habían sido, quizá por contagio o por estrategia electoral -fallida como hemos visto el 28 A-, se tambalea el Estado del Bienestar y parece que “todo vale” con tal de conseguir votos
Sumo Pontífice de la Iglesia Católica, Papa Francisco, no cabe duda que nuestra sociedad (española, no sé la Argentina o la Vaticana) se ha modernizado en los últimos cuarenta años…
El votante español en general y el linarense en particular, ante el prolijo y apasionante tiempo electoral que se avecina, tiene una tarea difícil a la hora de definir su voto, sea tanto de izquierdas como de derechas…
Las noticias falsas, los bulos, siempre han existido…
Últimamente oigo en conversaciones entre amigos o conocidos, o escucho en salas de espera o en bares, frases similares a «yo no quiero saber nada de política», «no me interesa la política» «que más da, todos son iguales», etc. etc…