Portada Categorías Opinión OPINIÓN | Todos son iguales

OPINIÓN | Todos son iguales

Últimamente oigo en conversaciones entre amigos o conocidos, o escucho en salas de espera o en bares, frases similares a “yo no quiero saber nada de política”, “no me interesa la política” “que más da, todos son iguales”, etc. etc. Y en efecto, un vistazo de soslayo a la política nacional y a la local, podría hacernos pensar que tienen mucha razón quienes así piensan.

Si a esto le añadimos la tan repetida expresión: “Si no quieres pelearte con tus amigos, no hables de política ni de fútbol”, a lo que en Linares habría que añadir, ni de Cofradías, confirmaríamos opiniones como las anteriores, dedicando nuestros pensamientos y conversaciones a temas más interesantes como la existencia o no de Dios y del alma, o la del origen del Universo, sí es más depurado el estilo de Schubert que el de Chopen, quizá si somos los humanos el único atisbo de inteligencia en la galaxia, si la Teoría de Cuerdas será definitiva para la Física, si preferimos la lectura de Murakami o la de Pérez Reverte, o quizá la de Spiro Freire, si nos gusta más el cine de Lars von Trier que el de Lamthimos, o si somos un experimento de seres extraterrestres, etc. etc.; es decir, los temas habituales entre las personas convencionales, como usted y como yo. (Megggg)

Ah, ustedes disculpen, me comunican desde redacción que estos temas no son habituales en las conversaciones de las personas de a pie. Ustedes disculpen, yo creí que…
Entonces, volvamos al principio. Nos guste o no hablar de ello, o intervenir de alguna manera, la política dirige directa e indirectamente nuestras vidas y, dejando al margen la corrupción (que se supone será cada vez menor, espero), no todos hacen la misma política, no todos son iguales.

Para un trabajador/a no es igual que el salario mínimo sea de 700 o de 900 € (si son sus únicos ingresos mensuales) ni para un autónomo/a que se incremente su cuota mensual casi un 30% o no, o que reciba más o menos prestaciones sociales, o que la educación pública sea de mayor o de menor calidad que la privada, igual para la sanidad, o que los médicos de la pública tengan mejores o peores sueldos, o que se vean sancionados por enviar a muchos pacientes a un especialista o no, o que haya listas de espera de hasta ocho meses en algunos hospitales o no, o que se vean obligados a recetar medicamentos genéricos o de multinacionales farmacéuticas, o que las ciudades se contaminen más o menos, en función de que se pongan limitaciones al uso diario de vehículos o no, o que un ferrocarril digno pase por Linares-Baeza, o no, o que lo que se gaste en aumento de presupuesto en armamento pueda emplearse en acelerar los tratamientos contra el cáncer, o que los hijos, con excelente formación gracias al esfuerzo de los padres y de la sociedad, tengan que irse a trabajar a Centro Europa porque en su país no hallan un empleo digno, o que haya más empleo o menos para todos, o que Linares deje de ser la población con más paro, o no, o que el Impuesto de Sucesiones exista o no, o que los tramos de IRPF hagan más proporcional el reparto de pago de impuestos o favorezca, o perjudique más, a los que más tienen, incluidas empresas multimillonarias y bancos, o no, o que existan opciones donde elegir a la hora de coger un coche con conductor o solo una, o que la policía Nacional y la Guardia Civil cobren lo mismo que las policías autonómicas y las locales, o no, o que los servidores del país (Diputados, Parlamentarios, Senadores, Consejeros, Ministros, asesores…) sean más o menos en número o se suban o no los sueldos más que el ciudadano corriente, o que un padre (y una madre) disponga de más semanas por paternidad ( o maternidad) o de menos, o que los Jueces del Constitucional sean elegidos por el Congreso de Diputados o de manera endogámica, por la propia carrera judicial, o si se emplean bien los recursos para evitar el asesinato de mujeres ( y niños y hombres si los hubiere) o se malgasta tiempo y dinero promulgando leyes, hasta ahora ineficaces, y discutiendo si atentan contra el varón o no, si hay denuncias falsas, o que a un trabajador se le descuente de su salario las horas empleadas en ir al médico o en llevar a su hijo, etc. etc.

Aún así, entiendo a quienes estén asqueados de la política y prefieran dedicar su tiempo a comentar que famosillo cocina mejor, o que desconocido sin oficio conocido es echado de una desconocida casa en una patética y conocida cadena de televisión, o que bandolero, estrella del fútbol, es considerado un héroe al salir de un juzgado donde se le ha condenado, o que si el vestido de una presentadora de tv es provocativo o elegante, o que reguetón triunfará este verano, si el de la Jenny o el del Wisin. O tal vez se recreen mejor en el morbo que rodea a un niño desaparecido en un pozo…

Sí, quizá lleven razón las personas que dicen no interesarle la política, de ahí la pasividad de la ciudadanía en muchos asuntos de índole social o económica, incluso en tiempos electorales, como los que se avecinan y en una ciudad dónde, poco a poco, entre muchos, se ha minado su esperanza, cómo es la nuestra.

Visto lo visto, creo que yo también me voy a aficionar a ver los programas de cheffs, alguna telenovela y el gran hermano ese y dejar de preocuparme de los problemas que me rodean. Aunque, seguro que aunque lo haga, estaré todo el día quejándome de los políticos y diciendo que a mí, la política no me interesa.

2 Comentarios

  1. Juan Francisco, has tardado en volver a escribir, pero has recuperado bien la ausencia. Espero que todas y todos tomemos buene nota del listado de sugerencias que ofreces. Sería una buena manera para intervenir más y mejor. Si así lo hiciéramos, podríamos distinguir con más criterio la labor de cada cual como en cualquiera otra actividad.

    1

    0
Haciendo click en "Publicar comentario" estará aceptando la política de recogida de datos (Art. 5.1 de la LOPD) y las condiciones de uso