Un espejo en nuestra vida
Para aceptar a los demás, primero debe aceptarse uno a sí mismo, y ser capaz de hacerse una autocrítica permanente
Para aceptar a los demás, primero debe aceptarse uno a sí mismo, y ser capaz de hacerse una autocrítica permanente
Hemos pasado unos meses políticamente activos en cuanto a campañas electorales, rayando en la “cansinería”, entre la recurrente, primero negación,
Hace tiempo, mucho tiempo, leí a Michael Ende una de las obras más geniales que haya escrito. Esta obra, “Momo”,
Si la política es el arte de organizar la convivencia, según los filósofos griegos y el ser humano es un animal social por naturaleza entonces… ¿por qué en nombre de esto nos machacamos mutuamente deshumanizándonos?
Nos urge la sincera búsqueda de lo femenino, de los valores femeninos, para reencontrarnos con la vida de una forma plena.
Parece mentira que en los tiempos que corren, donde los medios de información y de comunicación han progresado tecnológicamente de manera vertiginosa, sean en los que menos se practica uno de los aspectos más importante de la comunicación: Escuchar.
Hay personas que desde que nacieron, viven atrapados por un sentimiento enfermizo de odio a los demás. Y lo triste es que no tienen ningún fundamento para rechazar sistemáticamente a la gente.
No nos engañemos, atravesamos momentos de crisis muy arduos: Sabemos que la mala gestión y el despilfarro económico del anterior gobierno, con la colaboración de muchos estamentos sociales, no lo va a resolver el actual, por más que lo haya prometido en campaña, ni a corto ni a medio plazo, veremos a largo.
Después de Sócrates, con su suicidio forzado en el Areópago griego (asamblea y lugar en que lo juzgaron) y también después del suicidio de Lucio Anneo Séneca, inducido por el canalla de Nerón, en tratados sobre el tema referido en el titular de este artículo, me gustaría hablar, mejor dicho escribir sobre la “Apatía”
Nada existe tan complejo en esta vida como las relaciones personales y la forma que tenemos de ver a los demás.
Un sabio jesuita ya fallecido experto, entre otras cosas, en asuntos de cocina, decía con cierta sorna cordobesa: “el primer mandamiento de una buena comida es no formicar”. ¿Y qué es eso de formicar? No lo entiendo.
Muchas veces, adoptamos actitudes descaradamente insanas, cuando sólo estamos pendientes de los errores o desaciertos del que nos habla, ante todo si es en público…