El ocaso de la utopía
Hemos elegido la cultura del pasatiempo y de la intranscendencia, que nos tiene uniformados y adocenados a la mayoría.
Hemos elegido la cultura del pasatiempo y de la intranscendencia, que nos tiene uniformados y adocenados a la mayoría.
A mí me dan pena estos coleccionistas de aplausos, porque en el fondo, están tan inseguros de sí mismos, que necesitan de la continua aprobación de los demás para sentirse seguros.
De Dios Barrero, el gran primer artífice de esta Obra en Linares, no tenían inconveniente en presentarse ante el mismísimo Franco para notificarle de vez en cuando, las calamidades económicas que atravesaban las Escuelas Profesionales de la Sagrada Familia y rogarle una ayuda. Dicho y concedido.
Nada se ha escrito tan bello al menos en mi opinión, referido a las relaciones humanas, como “El Tratado de la Amistad” de Marco Tulio Cicerón .
A veces nos arriesgamos a hacer jucios de valor condenatorios sin conocer las circunstancias ni formas de ser de las personas. Hay cosas que nunca vuelven: la flecha lanzada, la palabra pronunciada y la oportunidad perdida.
Las personas, no necesitan que se las enseñe a mirar, sino tan sólo que las libren de las escuelas que las ciegan, de las ataduras que llevan consigo.
En esta tarde de noviembre, día de todos nuestros difuntos, vienen a mi mente, una serie de reflexiones sobre el misterio de la vida.
Con frecuencia culpamos a los demás de nuestros males. Cuando nos sucede algo positivo queremos reconocer que es mérito propio,
La Cordillera del Atlas, ha sido en este último tiempo un auténtico volcán, con el peligro múltiple de los dictadores caídos en Túnez, Egipto y ahora Libia.
Entre la organización de un evento como Mixtura, pude encontrar el tema de este artículo, porque viví experiencias “para no dormir” viendo como se desarrollaba el botellón.
Un año más, un agosto más, una Feria de San Agustín más. Pero esta vez sin la ilusión de otros años, sin el bolsillo con el dinerito de otros años.