Aunque llevamos casi dos décadas del segundo milenio, cierta parte de la población de Linares, por suerte, unos pocos, parece que siguen anclados prácticamente en el medievo. Si hace unos días poníamos la noticia de que el colectivo Linares Diverso había tomado la iniciativa de pintar unos bancos en la plaza de San Francisco con sus colores representativos, hoy tenemos que dar la lamentable noticia de que esos bancos han sido atacados con pintadas.

Cabe recordar que la iniciativa inicial de pintar los bancos contaba con todos los permisos pertinentes del Ayuntamiento de Linares, de hecho la iniciativa fue aprobada en Pleno por unanimidad.

Desde el colectivo “Linares Diverso” consideran que “lo que comenzaron siendo unas jornadas por la diversidad, el respeto, la tolerancia y la búsqueda de la visibilización de las lesbianas, gays, transexuales, bisexuales, y de cualquier identidad u orientación afectivo-sexual, han acabado siendo el reflejo de una sociedad homófoba, tránsfoba, bífoba, machista y cishetero-normativa”.

Desde este colectivo se denuncia que “han recibido  amenazas e insultos por parte de algunos ciudadanos y ciudadanas de Linares, así como videos escupiendo en los bancos y jactándose de ello”.

Hoy 3 de julio, los bancos han amanecido con pintadas vandálicas ocultando las banderas e invisibilizando la acción. Denuncian que “estos delitos de odio, que no son meros actos de vandalismo, sino que tienen la intención de vejar los derechos que tenemos las diferentes personas que pertenecemos al colectivo”.

Por su parte, la Asociación Arco Iris queremos mostrar nuestro malestar ante estos “actos vandálicos”. Se recuerda que “los bancos fueron pintados simbólicamente con los colores de la bandera con la que defendemos la causa, y estos han sufrido daños y recibido críticas homófobas en redes sociales que en muchos casos dejan en evidencia la poca tolerancia y respeto por la diversidad en nuestra ciudad”.

Esta asociación considera que “queda  claro que lamentablemente sigue existiendo la necesidad de sensibilizar a parte de la ciudadanía que sigue condenando a las personas por su identidad sexual”.

“Si hay desacuerdo sobre la pintada, los/as ciudadanos/as podrían presentar reclamaciones en la oficina de atención al ciudadano de forma cívica y no tomando la justicia por su mano, además de realizar críticas en medios públicos que podrían valorarse como delitos de odio. Además, los argumentos son discriminatorios, haciendo alusión a que esa pintada que ha sido de gran importancia para el colectivo, no significa nada para la igualdad. La poca capacidad de desarrollar empatía se ponen sin duda en evidencia, ya que si se trata de una discrepancia por la “armonía arquitectónica”, no genera este tipo de comportamiento, focalizado contra el colectivo que tenía los permisos correspondientes”.

Las redes sociales efectivamente han sido hoy un espacio de opiniones encontradas y de vertidos de indignación.

Ataque homófobo en Linares