Organizado por el Catedrático de Historia del Arte del IES Reyes de España, Don Natalio Camarero, un nutrido grupo de profesores del centro y sus invitados, acudimos el sábado seis de octubre de 2012 a una visita guiada por nuestros orígenes ibero-romanos. Con la excusa de admirar el ya famoso mosaico, hallado recientemente en la ciudad de Cástulo, de la mano de dos de los expertos que han protagonizado tal descubrimiento, el señor Paco Arias, de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y la señorita Leonor Amaro, de Forum MMX (Universidad de Jaén), nos encontramos escuchando unas interesantes explicaciones sobre gran parte del yacimiento.

Comienza la visita en la misma entrada del recinto, afortunadamente vallado para evitar el expolio, tan prolífico en un pasado no muy lejano, con dos tumbas que son cabecera de la necrópolis de la ciudad. Allí Paco Arias nos informa que Cástulo, desde 2011, ha sufrido una enorme transformación en cuanto a excavaciones y descubrimientos, al conseguir la denominación de “Bien de Interés Cultural” en lugar de “Enclave”, como hasta entonces. Por tal motivo, la protección arqueológica se ha extendido de las 74 hectáreas iniciales hasta más de 3.200 en la actualidad, así como las aportaciones económicas han aumentado.

Con respecto a las tumbas, alguna ya descubierta en los años 60-70 por el catedrático de la Complutense, Don José María Bláquez, están datadas en edades que distan ocho siglos: Una parece del siglo IV después de Cristo y otra del siglo IV antes de Cristo, nos dice Arias, habiéndose hallado enseres de muy diversas culturas y épocas que pueden admirarse en el Museo Arqueológico de Linares.

Iniciamos el recorrido por lo que debió ser la Muralla principal de la ciudad. Según nuestro guía, aquélla se remonta probablemente a la Edad de Bronce, sufriendo posteriores transformaciones en épocas íbera, romana, incluso musulmana. Uno de los objetivos de los investigadores es, a partir de este momento, hallar la puerta principal de entrada a la ciudad, restaurarla, restaurar las murallas, y hacer aquélla paso obligado para los visitantes y turistas que han de venir cuando todo el conjunto, o gran parte del mismo, esté al descubierto, ya que se ha documentado el “Cardus”, avenida principal de la ciudad que la recorre de norte a sur (desechando la idea anterior que consideraba como vía principal la antigua carretera de Torreblascopedro, que atraviesa el recinto de Cástulo).

Es ahora la joven investigadora Leonor Amaro quien nos cuenta que el nombre del proyecto Forum MMX, al que ella pertenece, tiene su origen en la idea inicial de hallar el centro de la ciudad, la plaza principal, lo que los romanos llamaban “Forum”. Con tal fin se ha utilizado tecnología punta con geo-radares y otros aparatos que “radiografíaron” el terreno, encontrando un espacio en blanco que hacía sospechar pudiera ser el tan anhelado foro. La sorpresa fue mayúscula al excavar en profundidad y toparse con el gran mosaico objeto de nuestra visita, un descubrimiento de proporciones insospechadas.

Visitamos las Termas donde Paco Arias nos cuenta como era la vida en la ciudad y tanto, la utilidad de las mismas y de las letrinas, como las condiciones de trabajo para quienes tenían que alimentar el fuego de aquéllas, y cómo estos lugares eran proclives a la tertulia entre los habitantes de Cástulo.

Y llegamos al mosaico. Nos comenta Leo que la hipótesis que actualmente se baraja con respecto al mosaico es que perteneció a un Templo, datado probablemente en el siglo I o II después de Cristo y que seguramente se conserva tan bien porque o no llegó a terminarse su techumbre, o fue inmediatamente cubierto nada más terminarse; pues, como era habitual en Roma, cuando un emperador caía en desgracia, a su muerte, todas las obras realizadas en su honor eran destruidas o enterradas y, en nuestro caso, el mosaico parece pertenecer a la era de Domiciano, uno de los tres emperadores “malditos” junto a Nerón y a Calígula, por lo que a la muerte de aquél pudo ser tapado. Pero, insiste la investigadora en dejar bien claro que nos movemos en el terreno de las hipótesis, quedando por determinar su confirmación para poder pasar al de la Teoría. Lo que sí queda bien documentado es que el derrumbe del edificio fue intencionado.

Nos describe Leonor minuciosamente las características técnicas del mosaico, el estuco y el fresco, las dimensiones de aquél (30x12m), los elementos que lo componen desde sus zonas exteriores, una cenefa que bordea toda la sala, donde se ven aves zancudas que parecen caminar (probablemente garzas), como las franjas hacia el interior se hacen cada vez más precisas y coloristas hasta el interior, donde destacan escenas de caza, probable alegoría a la juventud, a los animales o a la abundancia, hasta llegar al centro, donde aparecen dos magníficos medallones.

Nos detenemos en los medallones centrales que representan dos escenas de la mitología greco-romana. El primero de ellos es el Juicio de Paris, desencadenante de la legendaria guerra de Troya. Todo comienza con la mítica boda de Tetis y Peleo, una importante celebración a la que están invitados dioses y mortales. Pero, Eride, diosa de la discordia, no ha recibido invitación, por lo que prepara una venganza digna de su atributo. Se presenta en la fiesta con una manzana de oro con una inscripción que dice “para la más bella”, la lanza sobre la mesa donde se sientan los dioses y se marcha. Afrodita, Atenea y Hera comienzan a disputarse la manzana, ocasionando tal revuelo que hacen intervenir a Zeus, quién decide que un joven mortal elija. Le toca la elección al hijo del rey de Troya, Paris, creyéndolo Zeus imparcial debido a su buen juicio.

Las tres vanidosas diosas tratan de convencer al príncipe ofreciéndole valiosas recompensas: Hera “todo el poder que pudiera desear, hasta el título de Emperador de Asia”, Atenea “sabiduría y victoria en la guerra” y Afrodita, desconociendo que su decisión traería las peores consecuencias para la ciudad de Troya, le promete “el amor de la mujer más bella del mundo”. Resulta que ésta no es otra que Helena, la esposa de Menelao, rey de Esparta.

En una visita de Paris a Esparta conoce a Helena. Ambos se enamoran, comparten una noche y Helena es raptada (no parece que en contra de su voluntad) y llevada a Troya por Paris. La cólera de Menelao origina la famosa guerra de Troya entre griegos y troyanos.

Ante tal historia, en primera instancia se sospecha que el segundo medallón pudiera reflejar la escena del rapto de Helena, nos dice nuestra guía; pero después de un minucioso estudio se apunta la hipótesis, casi certeza, de que lo que refiere en sus imágenes es el mito de la diosa Selene (la Luna) enamorada de Endimión, un pastor de Caria. Una noche de verano, tras cuidar sus rebaños, Endimión se refugia en una gruta en el monte Latmos para descansar. La noche es clara, y en el cielo Selene pasea en su carruaje plateado. La luz de la Luna entra en la cueva, y así Selene puede ver al joven dormido. Desde el momento en que la diosa lo mira, se enamora de él.

Desciende entonces del Cielo, y Endimión es despertado por el roce de los labios de Selene sobre los suyos. Toda la caverna se ilumina por la luz plateada de la Luna. Ante él ve a la diosa brillante y hermosa, y entre ambos nace una gran pasión. Selene sube después al Olimpo y ruega a Zeus que le conceda un deseo a su amado, y el Señor del Olimpo acepta. Endimión, lo medita y pide el don de la eterna juventud, y poder dormir en un sueño perpetuo, del que sólo despertar para recibir a Selene. Zeus le concede su petición y, desde entonces, Selene visita cada noche a su amante dormido en la caverna del monte. De este amor nacerán cincuenta hijas y un hijo, Naxo, el héroe de la isla de Naxos (pero, esta es otra historia).

Para terminar, destaca Leonor las teselas de pasta vítrea que forman parte del mosaico, lo que le da más colorido con el reflejo del sol. Y nos informa de la existencia de otro mosaico junto al hallado, situado algo más elevado, a unos 40 centímetros.

En cuanto al futuro, los arqueólogos nos indican que existen, de la mano de Forum MMX, ambiciosos proyectos para desarrollar en seis años y para los que se precisan fondos suficientes: Estudiar la red hidráulica de la ciudad, a sabiendas de la existencia de un acueducto que traería el agua de una finca cercana, excavar en el lugar donde se situaría el poblado ibérico, afianzar los estudios sobre el castillo musulmán y averiguar, conocida la situación del embarcadero de la ciudad, cómo se llevaba a cabo la comunicación fluvial desde Cástulo, por el río Guadalimar hasta el río Guadalquivir.

Queda en el aire, como todo gran descubrimiento de esta índole, además de los estudios científicos pertinentes, el lugar para la especulación y la fantasía. Así, hace pocos días visitó el mosaico el escritor jiennense Don Juan Eslava Galán, quién tomó buena nota de los hallazgos oficiales, amén de otros pequeños detalles que podrían ser objeto de un futuro relato o novela. Todo lo que sea proyectar la ciudad de Cástulo, y con ella la de Linares, hacia el exterior, nos parece de agradecer.

Para saber más sobre el mosaico pincha aquí.