Concluye en este capítulo la serie sobre cristianismos primitivos poco conocidos por el gran público, conscientes de que son todos los que hemos estudiado en estos días pero que no están todos los que han sido. Por ello, haremos una breve reseña en este último episodio de algunos de los cristianismos primitivos que existieron y no hemos visto aún, sabiendo que nos quedarán muchos otros en el tintero.
AUDIÁNOS
Los audiános formaron parte de un movimiento cristiano de los siglos IV–V, surgido en Siria y Mesopotamia, asociado a Audo (Audius) quien defendía una interpretación antropomórfica de Dios, entendiendo literalmente los pasajes bíblicos que hablan de Dios con manos, rostro, ojos, etc. Los audiános celebraban la Pascua según un calendario diferente, manteniendo en algunos aspectos el cómputo pascual judío, practicaban una forma de ascetismo bastante riguroso.
Sus adversarios eclesiásticos los consideraron heterodoxos, aunque no constituyeron una corriente trinitaria alternativa comparable al arrianismo. Epifanio de Salamina los menciona en el Panarion (finales del siglo IV), una de las principales fuentes sobre ellos. Su importancia histórica reside sobre todo en mostrar la diversidad doctrinal y litúrgica del cristianismo tardoantiguo.
Por otro lado, los audiános son interesantes porque representan una concepción de Dios fuertemente antropomórfica, alejada de la teología filosófica que progresivamente caracterizó al cristianismo niceno, desarrollado a partir del Concilio de Nicena (325).
VALENTINIANISMO
El valentinianismo fue una corriente cristiana de orientación gnóstica surgida en el siglo II, vinculada a Valentín (Valentinus), activo aproximadamente entre 135 y 160 EC., probablemente en Roma. Enseñaba que el mundo material era consecuencia de un error cósmico, la salvación llegaba mediante el conocimiento espiritual (gnosis), existiendo una compleja jerarquía de seres divinos (eones).
Su concepción incluía un Dios supremo trascendente y desconocido como la fuente última de la realidad, acompañado en su manifestación por una serie de entidades espirituales llamadas eones. El Pleroma (plenitud) o conjunto de los eones entre los que destacan la Nous (Mente), el Logos y la Sophia (Sabiduría) forman parte de esta compleja cosmología. El origen del mundo material surge como consecuencia de una ruptura o desorden relacionado con Sophia; en tal desorden surge el demiurgo como creador del mundo material, inferior al Dios supremo. Cristo desempeña la función de revelar el conocimiento (gnosis) que permite al ser humano comprender su origen trascendente y retornar a la realidad divina, así, la Salvación no depende de la observancia de una ley, sino del conocimiento revelado y de la recuperación de la identidad espiritual.
Su Antropología distingue entre personas espirituales (pneumáticos), psíquicas y materiales (hílicas), con diferentes posibilidades de salvación.
Los valentinianos utilizaron ampliamente textos que posteriormente formarían parte del Nuevo Testamento, especialmente cartas de Pablo y evangelio deJuan, aunque los interpretaban mediante una compleja exégesis alegórica.
Es importante señalar que no conocemos el valentinianismo principalmente por textos escritos por Valentín, sino por fragmentos y testimonios posteriores de Padres de la Iglesia, especialmente de Ireneo de Lyon, de Tertuliano, de Hipólito y de Clemente de Alejandría, así como por textos valentinianos rescatados en los manuscritos de Nag Hammadi.
Por otro lado, el valentinianismo no es trinitario. Su lenguaje sobre Padre, Hijo, Espíritu y otras realidades divinas pertenece a una cosmología de emanaciones y eones, muy diferente de la fórmula posterior del cristianismo triunfante desde los siglos IV y V, una esencia y tres hipóstasis/personas.
MARCIONISMO
Fundado por Marción de Sinope en el siglo II, es una de las variantes de cristianismo derrotado más radicales ya que sostenía que el Dios del Antiguo Testamento era distinto del Padre de Jesús. Rechazaba completamente las Escrituras judías y tenía su propio canon bíblico, uno de los primeros conocidos. Paradójicamente, obligó a la Iglesia mayoritaria a definir con más claridad qué libros formarían el Nuevo Testamento. Fue muy activo en Roma.
Marción distinguía entre dos dioses, el Dios creador del Antiguo Testamento, identificado como frío, justo y legislador, y el Dios bueno y desconocido revelado por Jesús. Éste procedía del Dios bueno y su misión era liberar a la humanidad del dominio del creador. Marción rechazaba la interpretación de Jesús como cumplimiento de las profecías judías y rechazaba también la autoridad del Antiguo Testamento y la continuidad entre el Dios de Israel y el Padre de Jesús.
Utilizaba una versión de Lucas y diez cartas paulinas, excluyendo las Pastorales. Es uno de los primeros casos conocidos de una colección cristiana de escritos con pretensión de autoridad. Para Marción, Pablo tenía un papel central considerado como el apóstol que había comprendido correctamente la novedad del mensaje de Jesús. Su Cristología tendía hacia una concepción docética, según la cual Cristo no habría poseído una humanidad corporal ordinaria, sino que poseía un cuerpo solo espiritual, por lo que ni sufrió ni murió en realidad.
Sufrió la reacción de la Iglesia mayoritaria por parte de autores como Ireneo y Tertuliano, que lo atacaron intensamente, contribuyendo a definir frente a él la continuidad entre Israel, Jesús y la tradición apostólica.
Por otro lado, el marcionismo es claramente pre-niceno y no trinitario. Su dualismo entre el Dios creador y el Dios bueno constituye una concepción de la divinidad incompatible con el posterior monoteísmo trinitario.
EBIONITAS
Los ebionitas fueron un conjunto de cristianos de matriz judía que existieron durante los primeros siglos del cristianismo, especialmente entre los siglos I/II y IV. Los conocemos casi exclusivamente a través de autores cristianos que los consideraban heréticos —Ireneo, Orígenes, Eusebio, Epifanio—, por lo que reconstruir exactamente sus creencias es difícil.
Sus rasgos principales, según esas fuentes, se basan en considerar a Jesús como humano, nacido de José y de María, escogido por Dios y asociada su especial personalidado a partir de su bautismo. Es decir, rechazaban la preexistencia y divinidad ontológica de Cristo.
Observaban la Torá, respetando normas como la de la circuncisión, el sábado y otras prácticas judías de valor religioso. Consideraban a Pablo un falso apóstol o, al menos, rechazaban su enseñanza sobre la Ley. Utilizaban alguna forma de evangelio judeocristiano, que las fuentes patrísticas relacionan con Mateo, aunque no hay evidencias de que se trate del Mateo que forma parte actualmente de los evangelios canónicos. Algunas fuentes afirman que practicaban el vegetarianismo, aunque no está claro que esto caracterizara a todos los grupos llamados ebionitas.
Su cristología suele calificarse de adopcionista, es decir, que Jesús nace como ser humano, vive como tal y luego es elegido por Dios, en su bautismo recibe una especial investidura divina donde se convierte o es manifestado como Mesías e Hijo de Dios.
El nombre procede probablemente del hebreo ʾebyônîm (אֶבְיוֹנִים), «pobres». Pablo había hablado de «los pobres» de Jerusalén en Gálatas 2,10, pero no puede demostrarse que esos «pobres» fueran ya los posteriores ebionitas. Algunos investigadores han relacionado a los ebionitas con las primitivas comunidades judeocristianas vinculadas a Santiago, hermano de Jesús, pero no podemos establecer una línea directa entre ambos. Las fuentes que describen claramente a los ebionitas son posteriores.
Desde una perspectiva histórico-crítica conviene distinguir entre el movimiento de Jesús en Jerusalén, los cristianismos judíos del siglo I y diversos grupos judeocristianos posteriores, donde se insertarían los ebionitas.
Para los ebionitas hay un solo Dios, el Padre; Jesús es el Mesías humano elegido por Dios, no una persona divina preexistente; por tanto, no existe una Trinidad. Su cristología pertenece a una etapa y un ambiente anteriores a la formulación del dogma trinitario de los siglos IV-V.
Las fuentes antiguas fundamentales son Ireneo, Adversus haereses 1.26.2; Orígenes, Contra Celsum 5.61; Eusebio, Historia ecclesiastica 3.27; y Epifanio, Panarion 30.
NAZARENOS
No deben confundirse con «nazareno» como gentilicio de Jesús. Los nazarenos fueron un grupo judeocristiano de los siglos I–IV, conocido principalmente por fuentes heresiológicas posteriores, como Epifanio de Salamina y Jerónimo. Probablemente surgieron de comunidades judeocristianas palestinas, aunque la relación exacta entre los distintos grupos llamados «nazarenos» es discutida.
Aceptaban a Jesús como Mesías y reconocían su importancia como figura central del cristianismo, mantenían normas del judaísmo como la circuncisión, las restricciones alimentarias y otras prácticas de la Torá, a diferencia del cristianismo gentil mayoritario. Utilizaban un evangelio relacionado con Mateo, aunque no está claro si se trataba de nuestro Mateo canónico o de una versión hebrea/aramea.
No rechazaban necesariamente a Pablo, lo que los diferencia de los ebionitas en algunas reconstrucciones tradicionales. Eran más cercanos a la cristología proto-ortodoxa que otros grupos judeocristianos; no parecen haber rechazado la divinidad de Cristo de la misma manera que los ebionitas.
Nazarenos y ebionitas no deben identificarse automáticamente. Las fuentes heresiológicas los distinguen, aunque la naturaleza exacta de ambos movimientos y su relación histórica sigue siendo objeto de debate académico.
Los nazarenos son interesantes porque muestran que durante los primeros siglos existieron formas de cristianismo judías y observantes de la Torá que no encajan fácilmente en el posterior paradigma cristiano desarrollado a partir del Concilio ecuménico de Nicea.
En resumen, seguían observando la Torá, aceptaban a Jesús como Mesías, algunos aceptaban el nacimiento virginal de Jesús, mantenían comunión parcial con otros cristianos y podrían representar una versión más moderada del judeocristianismo.
PARA SABER MÁS
-Petri Luomanen, Recovering Jewish-Christian Sects and Gospels (Brill, 2012). -Matt Jackson-McCabe, Jewish Christianity: The Making of the Christianity-Judaism Divide (Yale University Press, 2020).
-Antonio Piñero, Gnosis. Conocimiento de lo oculto. La gnosis judía y cristiana explicada por sus textos. (Madrid Editorial Trotta, 2025).
DESPEDIDA
Cómo anticipamos, concluimos aquí esta serie, con el ánimo de haber ilustrado de conocimiento a algunos y de haber despertado la curiosidad sobre esta temática en otros, los más audaces, que sin duda seguirán indagando en más cristianismos primitivos que aquí, por cuestiones de espacio físico, han sido excluidos, que no por ninguna intención teológica.











Maravillosa serie que nos ilustra la diversidad de pensamientos cristianos de distintos grupos.