La antigua Estación de Madrid mudó anoche su fisonomía de hierro y memoria para convertirse en el epicentro sonoro de la Real Feria de San Agustín 2026. Sobre las tablas, la legendaria formación valenciana Seguridad Social, comandada por un incombustible José Manuel Casañ, ofreció un recital que trascendió la mera nostalgia para erigirse en una auténtica liturgia del rock mestizo español, congregando a miles de gargantas dispuestas a revivir cuatro décadas de himnos generacionales.
Desde los primeros compases, la velada tomó una cadencia festiva y arrolladora. Casañ, fiel a su estampa escénica y a su prodigiosa capacidad de conexión popular, fue desgranando un repertorio que forma ya parte de la educación sentimental del país. El delirio colectivo no tardó en adueñarse del recinto cuando comenzaron a resonar acordes tan emblemáticos como los de Chiquilla, coreada de principio a fin por un público intergeneracional, o la vitalista Quiero tener tu presencia, que transformó el albero y el asfalto en una marea de brazos en alto y complicidad compartida.
La noche prosiguió por los senderos del ritmo y la memoria con piezas imprescindibles como su particular revisión de Un beso y una flor, el pulso enérgico de Comerranas y el tono canalla de Acuarela, demostrando la vigencia de una banda que supo fusionar la pegada del punk-rock originario con los ecos mediterráneos y latinos. El arranque del doble concierto inaugural de la feria linarense se saldó así con un rotundo triunfo de público y entrega, rubricando una noche donde la música popular volvió a tender puentes entre el recuerdo y la euforia festiva.





















