LOS OTROS CRISTIANISMOS DE LOS QUE NO HABÍAS OÍDO HABLAR (VOL. II):

BREVE INTRODUCCIÓN.-

El cristianismo, con sus distintas facciones actuales (católica, evangélicas, anglicana, ortodoxas, etc.), no comenzó tal y como lo conocemos ahora y, ni mucho menos, fue algo monolítico. Ya, a partir del siglo I de la era común, hubo muchos cristianismos, perdidos según Bart Ehrman, derrotados según Antonio Piñero, gracias al triunfo de la gran Iglesia que domina desde hace ya bastantes siglos el terreno del cristianismo. En este segundo capítulo analizamos el movimiento de los elcasaitas.

 

LOS ELCASAITAS.-

Los Elcasaitas son uno de los grupos más enigmáticos del cristianismo primitivo. Apenas conservamos escritos propios; casi todo lo que sabemos procede de autores que los criticaban, como Hipólito de Roma, Orígenes y Epifanio de Salamina. Esto obliga a ser cautelosos en su historicidad, ya que es posible que algunas de las creencias que se les atribuyen estén simplificadas o exageradas.

El movimiento surgió probablemente entre finales del siglo I y comienzos del II EC., en la región de Mesopotamia, cerca de la frontera entre el Imperio romano y el Imperio parto.

Su nombre proviene de un personaje llamado Elcasai (también escrito Elxai o Elkesai), quien afirmaba haber recibido una revelación celestial alrededor del año 100.

El «Libro de Elcasai» es la pieza central del movimiento, un texto hoy perdido. Según las fuentes antiguas, habría descendido del cielo y contenía revelaciones divinas, ofrecía normas de vida, explicaba cómo obtener el perdón de los pecados e incluía enseñanzas apocalípticas. Se decía que el libro medía dimensiones gigantescas, probablemente como un recurso simbólico para expresar su origen sobrenatural.

Los elcasaitas pertenecían al amplio mundo del judeocristianismo y conservaban muchas prácticas judías como la circuncisión, la observancia de la Ley de Moisés, las normas alimentarias y el calendario religioso. Pero también aceptaban a Jesús como una figura central, lo que los sitúa a medio camino entre el judaísmo y el cristianismo emergente.

Su cristología parece ser que era también muy peculiar, para ellos Jesús era un ser celestial que había aparecido varias veces en la historia, por lo tanto, podía manifestarse en distintos cuerpos, así no necesariamente hubo una única encarnación. Esta idea recuerda ciertos conceptos presentes en corrientes gnósticas y apocalípticas, aunque los elcasaitas no parecen haber sido plenamente gnósticos.

Uno de sus rasgos más originales son los bautismos repetidos. Mientras que la mayoría de los cristianos defendían un solo bautismo, los elcasaitas realizaban bautismos repetidos para obtener perdón tras pecados graves, purificarse de enfermedades, combatir la influencia de espíritus malignos y prepararse para acontecimientos importantes. El agua tenía un poder purificador casi sacramental y terapéutico, lo que recuerda a los sectarios de Qumran.

También concedían importancia a las posiciones de los astros, considerando que había determinados momentos favorables para realizar rituales. Igualmente creían en grandes seres angélicos, Hipólito menciona incluso dos figuras colosales, un ángel masculino identificado con Cristo y un ángel femenino identificado con el Espíritu Santo. Esta representación del Espíritu Santo como figura femenina probablemente refleja la influencia del idioma arameo, donde la palabra «espíritu» (ruḥa) es de género gramatical femenino, y también ciertas tradiciones judías orientales.

 

Parece ser que el movimiento atraía seguidores porque ofrecía curaciones rituales, exorcismos, purificaciones e instrucciones prácticas para afrontar epidemias y otras desgracias. Es decir, era una religión muy orientada a la vida cotidiana, más que a debates filosóficos.

Los elcasaitas parecen haber influido en varias corrientes posteriores. Se les ha pretendido relacionar con el Mandeísmo ya que ambos movimientos surgieron en Mesopotamia, practicaban bautismos frecuentes, daban gran importancia al agua y desarrollaron una compleja angelología. No obstante, la relación exacta entre ambas posiciones primitivas sigue siendo objeto de debate.

Por otra parte, algunos investigadores también han sugerido vínculos indirectos con el Maniqueísmo. De hecho, Mani fue criado en una comunidad bautista de Mesopotamia que muchas fuentes identifican como elcasaita o estrechamente relacionada con ellos, aunque no todos los especialistas aceptan esa identificación sin reservas.

 

Varias razones pudieron contribuir a su desaparición: Nunca formaron una organización unificada, estaban geográficamente dispersos, fueron absorbidos por otros movimientos religiosos o perdieron influencia frente al cristianismo niceno y el maniqueísmo, si bien es imposible confirmar ninguna de estas hipótesis, ya que no se conservaron sus textos. Ya dijimos que al depender casi exclusivamente de las obras de sus adversarios, su historia ha quedado parcialmente eclipsada.

El estudio de los elcasaitas hoy es valioso porque muestra que el cristianismo primitivo no se desarrolló solo en el mundo grecorromano, si no que existieron comunidades en las fronteras orientales que mezclaban tradiciones judías, cristianas y mesopotámicas, con una fuerte preocupación por la purificación ritual, la sanación y las revelaciones proféticas. Su estudio ayuda a comprender que, durante los siglos II y III, el panorama religioso era extraordinariamente diverso. Antes de que se consolidaran los credos y cánones posteriores, coexistían movimientos con prácticas y creencias muy distintas, algunos de los cuales —como los elcasaitas— quedaron casi borrados de la historia por la pérdida de sus propios escritos.

 

PARA SABER MÁS:

-Gerard P. Luttikhuizen The Revelation of Elchasai: Investigations into the Evidence for a Mesopotamian Jewish Apocalypse of the Second Century and its Reception by Judeo-Christian Propagandists. Mohr Siebeck, 1985.

-Gerard P. Luttikhuizen Elchasaites and their Book», en A Companion to Second-Century Christian «Heretics». Brill, 2005.

-K. Edwin Broadhead Jewish Ways of Following Jesus. Mohr Siebeck, 2010.

-Antonio Piñero y Gonzalo del Cerro Calderón Hechos apócrifos de los Apóstoles (Varios volúmenes). Biblioteca de Autores Cristianos, 2023.

 

Sobre el autor

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio esta protegido por reCAPTCHA y laPolítica de privacidady losTérminos del servicio de Googlese aplican.

El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.

Scroll al inicio
Linares28 - El diario digital de Linares
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.