Nos dice el Dr. Sans Segarra: El Amor, es la energía más potente del universo, porque en él impera la Empatía, el Altruismo, la Entrega sin esperar nada a cambio. Es ayudar a la persona a que desarrolle su vida, su autoestima”.
Se cuenta un ejemplo de Buda, muy demostrativo, porque estableció un paradigma (base o modelo para avanzar en el conocimiento) sobre los conceptos de Gustar y Amar. Cuando fue preguntado por la diferencia entre estos dos sentimientos, Buda contestó algo maravilloso:
“Si vemos una rosa y nos gusta, la cortamos. Si vemos una rosa y la amamos, la regamos cada día, para que perdure”. Aquí conceptualmente, queda muy claro y evidente, la profundidad y realidad del Amor, que es ayudar a la persona a que controle, desarrolle su vida, su autoestima, su participación e integración social, su vulnerabilidad. A pesar de la soledad, las ganas de vivir, de compartir, para ello es imprescindible, estar abiertos de forma permanente al diálogo.
Todos los seres humanos somos libres en nuestras actitudes y actuaciones y por ende, responsables de ello. Partiendo de este aserto, me viene a la memoria un caso que viví con gran emoción y cariño. Recuerdo que hace bastantes años, una vecina, se encontró un pajarillo en su patio. Ella, es una gran persona cuyo nombre es Teté, (Mª Teresa) y organizaba su tiempo, de forma que pudiese estar lo máximo posible, con una gran entrega, en el albergue de animales de Linares, nuestra Ciudad. Hacía un gran esfuerzo diario. Un buen día, aparece en su patio un pajarillo, que vio y observó. El animal, fue a posarse sobre su hombro; extendió el brazo, y el guacharro, fue a posarse en su mano. Lo cogió y en lugar de soltarlo, entró a la casa, sacó a su patio una gran jaula, con su comedero y bebedero llenos. Abrió la puerta de esa jaula, e introdujo en ella al pajarillo, dejándole siempre la puerta abierta. El animal estuvo al menos diez días entrando a comer y beber, saliéndose después a volar por el enorme patio de la comunidad de vecinos. Así era una vez y otra, hasta que un buen día, decidió irse, sin volver a la jaula. Ya estaba y se sentía seguro y … desapareció por propia decisión. Este relato, lo hago de una forma u otra, al menos para mí, porque junto al anterior caso sobre Buda, me lleva a pensar que ambos reflejan fielmente, la diferencia entre Gustar y Amar. Teté, eligió Amar, porque aun sabiendo que el pajarillo un día podría irse, le facilitó todo para que lo hiciese. Pero no hemos de confundirnos con estas dos palabras de Amar y Gustar, porque en otras situaciones de la vida, depende en qué realidad semántica, el contexto puede llegar a significar lo mismo. Ejemplo: Alguien que le Gusta el dinero, y por tanto lo Ama.
En este sentido pienso apropiado un pequeñísimo cuento de Anthony de Mello:
“Un hombre acudió al pastor un una iglesia y le dijo: Ayer murió mi perro y quería ofrecer unas oraciones por su eterno descanso. El pastor respondió escandalizado: ¡Nosotros no ofrecemos rezos por los animales. Inténtelo en la iglesia de otra religión. Igual quieran rezar por su perro! El hombre dijo: Si voy, ¿Cree usted que les bastarán 500 euros?
Un momento: ¡No me había Vd. dicho que el perro era de nuestras creencias!













