OPINIÓN | LO QUE NO NOS GUSTA SABER (Juan Parrilla)

Dice el Dr. Mario Alonso Puig a quien asemejo al Dr. Sans Segarra:
“La gente deja de vivir, mucho antes de morir”

Hace años, coincidiendo con el foro anual de Davos (creado en 1971) se publicó el informe sobre la desigualdad en el mundo. Desde entonces, la riqueza extrema, concentrada en manos de unos pocos, ha crecido hasta niveles obscenos. Esta noche, más de mil millones de personas se irán a la cama con hambre. A día de hoy, varios miles de millones, siguen sin tener acceso a asistencia médica y tres de cada cuatro trabajadores no tienen garantizados derechos laborales tan básicos como una baja por enfermedad o un subsidio de desempleo. Cada día, millones de personas se levantan angustiadas y hacen malabarismos, para pagar sus facturas o calentar sus casas. Pero estas desigualdades, son el resultado de un sistema económico que incentiva y premia la acumulación del capital. Gravar la riqueza de los más ricos ya no es una opción, sino una obligación. Durante los últimos años, los beneficios empresariales de las grandes empresas tecnológicas, energéticas, bancarias se han disparado.

El 1% más rico de la población, acapara ya dos tercios de toda la riqueza generada desde finales de 2019, mientras el resto sufríamos los embates de la crisis. Esta pequeña élite ha acumulado el doble de riqueza que el 99% restante de la población mundial. Enormes fortunas para una minoría privilegiada, que concentra riqueza y poder. A la par, sus impuestos han caído a su nivel más bajo en décadas. Los gobiernos tienen una opción: ¿permiten que esto suceda sin control o actúan? Muchos multimillonarios pagan tasas impositivas de un solo dígito y la mitad de ellos viven en países sin impuestos de sucesión, contribuyendo a que esta riqueza, crezca de generación en generación. El peso de las políticas fiscales lo sostenemos las familias, la clase trabajadora. De cada dólar recaudado en impuestos a nivel global, tan solo cuatro centavos, se recaudan sobre la riqueza. En todo el mundo, los impactos de estas crisis solapadas, han dejado las finanzas públicas de muchos gobiernos al límite. Y los países más empobrecidos del sur global, estrangulados además por el pago de deuda, al borde de la quiebra. Todo ello limitando gravemente la capacidad real que estos gobiernos tienen para amortiguar y revertir el impacto de estas crisis en su población. Afortunadamente, tenemos una solución a nuestro alcance:
Contar con unos sistemas fiscales justos y progresivos, que persigan la evasión fiscal, que graven los beneficios empresariales extraordinarios y que garanticen que paguen más, quienes tienen mucho más. Gravar la riqueza de los más ricos ya no es una opción, sino una obligación. Un impuesto sobre el patrimonio del 5% para los ricos, recaudaría casi 2 billones de dólares anuales
En algunos países africanos, y otros de Oriente Medio, estos ingresos podrían aumentar el gasto en salud entre un 14% y un 33% respectivamente, en naciones donde la mortalidad de madres durante el parto, sigue siendo altísima. Imaginémonos cuánto personal médico podría financiarse con ese dinero y cuánto sufrimiento se podría evitar. Los recursos financieros están ahí si los redistribuimos. Unos recursos que deben apuntalar políticas inclusivas y mayores inversiones públicas en protección social, educación y sanidad, mecanismos redistributivos esenciales para actuar ante sobre las causas de la extrema desigualdad. Nos toca imaginar y transformar nuestro modelo social y económico para deshacer unas diferencias que condenan a millones de seres- Necesitamos caminar hacia una economía que deje de estar al servicio de una élite y funcione para todos, con el fin de construir un mundo más justo, sostenible y sin pobreza. Fuente: Franc Cortada. Director General de Oxfam Intermón.

Nota aclaratoria: Para quienes sea la primera vez que oigan este nombre, decir que ésta ONG, es una Organización no gubernamental e internacional, que trabaja para acabar con la pobreza y desigualdad en el mundo. También resaltar la entrega del valenciano Dr. Pedro Cavadas, que desde hace muchos años, es la tabla de salvación de todos los pobres de solemnidad, en algunos países de África, con 11.000 operaciones en estos países. Son muchas las cosas que mueven a este inefable Dr. que vive para los demás, para aquellos seres humanos que por desgracia, llegan a una situación de pobreza que les cuesta la vida.

Sobre el autor

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio esta protegido por reCAPTCHA y laPolítica de privacidady losTérminos del servicio de Googlese aplican.

El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.

Scroll al inicio
Linares28 - El diario digital de Linares
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.