El veterano Concurso Literario ‘Mi Semana Santa’ se prepara para desvelar los nombres de sus ganadores en una edición que marca más de cuatro décadas de historia y sentimiento. El próximo sábado 21 de marzo, bajo el auspicio de la Fundación Caja Rural de Jaén y la Real Cofradía del Santo Entierro de Linares, se celebrará la entrega de galardones de un certamen que ha logrado trascender las fronteras locales para convertirse en una de las quince citas literarias más longevas de España. Con un primer premio dotado con 1.000 euros, el concurso sigue fiel a la esencia con la que nació en 1984: capturar no solo la estética del arte sacro, sino el latido invisible, el pensamiento y la emoción de quien contempla el paso de una cofradía por las calles.
La firma de la colaboración entre Patricio Lupiáñez, presidente de la Fundación Caja Rural de Jaén, y Gabriel León, vicepresidente de la Cofradía del Santo Entierro, ha sellado una alianza que ambos definen ya como una tradición cargada de prestigio. En esta cuadragésimo segunda edición, la respuesta ha sido abrumadora, con más de 80 propuestas recibidas de las cuales 68 han pasado la criba final. La dimensión internacional del certamen queda patente en el origen de los textos, que este año han viajado desde rincones tan distantes como Angola, Estados Unidos o México, demostrando que el lenguaje de la pasión y la vivencia espiritual no entiende de distancias geográficas.
Especialmente gratificante para la organización ha sido el notable incremento de la participación local, un síntoma de que el pulso literario de Linares sigue muy vivo. Gabriel León ha querido agradecer el apoyo incondicional de la Fundación Caja Rural, subrayando que este concurso permite ir más allá de la música de las bandas o la belleza de las imágenes para centrarse en el conjunto de vivencias que cada ciudadano atesora. El próximo 21 de marzo, Linares no solo premiará un relato, sino que volverá a ponerse frente al espejo de sus propios sentimientos, reafirmando una filosofía que, cuarenta y dos años después, sigue siendo el refugio de la memoria y la fe convertidas en literatura.













