A través de un balance oficial emitido por el Real Club Tenis de Mesa Linares, la entidad ha analizado la participación de sus deportistas y del Centro Especializado de Tecnificación Deportiva (CETD) en la reciente edición del Torneo Estatal. Aunque el club no ha logrado sumar nuevos metales al medallero en esta ocasión —tras los oros conseguidos la semana pasada por Ferrán Paredes y Edgar Núñez en categorías adaptadas—, la dirección técnica ha calificado de «notable» el crecimiento y la progresión de sus palistas.
En el cuadro masculino, los problemas físicos marcaron la actuación de Hugo Urquízar, quien compitió mermado por una lesión en el hombro en categoría juvenil. Por su parte, Alberto López, miembro del CEEDA, mostró un alto nivel competitivo hasta caer ante el vigente campeón, Ladimir Mayorov. En el apartado femenino, la cantera del club rozó el podio en varias disciplinas: Sara Suárez (juvenil), Marta Perales y Blanca Muñoz (cadetes) se quedaron a las puertas de las medallas tras completar un torneo que reafirma la buena temporada del Tecnigen Linares en División de Honor. Destacaron también los resultados de Amalia Triana en categoría absoluta y la prometedora actuación de la infantil Ana Chen.
Especial mención ha recibido la benjamín Mónica Carrasco, jugadora formada íntegramente en las instalaciones del «silo del cereal», quien alcanzó los cuartos de final. Desde el club han aprovechado este balance para reivindicar la necesidad de una nueva sala de entrenamiento que sustituya al actual espacio reducido del silo. Según traslada la entidad, el éxito de canteranos como Carrasco demuestra que el club es un «semillero de deportistas» que, con unas instalaciones más favorables y acordes a sus méritos, podría potenciar aún más sus resultados a nivel nacional.










