Mantener los ahorros en una cuenta personal ya no resulta una opción atractiva. Los tipos de interés son tan bajos que las rentabilidades que se obtienen apenas dan para cubrir las propias comisiones que cobran los bancos.

Por otro lado, mantener grandes cantidades de efectivo en casa no es recomendable por motivos de seguridad. Además, con el aumento de la inflación, el dinero ahorrado perdería gran parte de su valor.

A continuación, se presentan algunas formas de hacer que el dinero de rendimientos, para evitar la depreciación y conseguir multiplicar tus ahorros.

Invertir en el mercado de divisas

A diario, los bancos y entidades de crédito de todo el mundo intercambian moneda de distintos países entre ellos. Esto da lugar a lo que se conoce como el mercado de divisas o el mercado forex.

Algunos inversores acceden a ellos para ganar dinero por las fluctuaciones entre unas monedas y otras. Es posible hacer operaciones de compra-venta de la misma manera que con las acciones de empresas en la bolsa.

En Internet existen múltiples guías en las que aprender todo lo necesario acerca de las inversiones en forex, para que puedas hacerlo tú mismo sin necesidad de contratar servicios de terceros. En estas guías se explica cómo elegir un broker para ejecutar tus operaciones y cuáles son los más recomendados. También se dan consejos sobre estrategia para aprender a detectar cuando un activo está en un momento de compra o de venta.

Las principales ventajas están en que funciona las 24 horas del día de lunes a viernes. Y, aunque se esté produciendo una crisis, o se desplome la bolsa, siempre hay alguna divisa que se puede fortalecer, dando oportunidades de inversión.

Acudir a los fondos de inversión

Funcionan a través de un sistema de inversión colectiva, es decir, que varias personas aportan dinero. Están gestionados por un inversor especialista (o un grupo), que se encargan de buscar oportunidades en los mercados financieros y ejecutar operaciones.

Lo más habitual es que seleccionen un grupo de acciones e índices bursátiles que ofrezcan un buen balance entre rentabilidad y riesgo. Y en caso de que alguno no se comporte de la manera esperada, buscan otros para sustituirlos.

Antes de invertir en uno de estos fondos, es recomendable estudiarlos y pedir referencias.

Contratar un plan de pensiones

Es una de las opciones favoritas de los inversores más conservadores. Porque el riesgo de perder los fondos ahorrados es casi nulo. En el otro lado de la balanza está el hecho de que su rentabilidad es baja y requiere tener los ahorros inmovilizados durante varios años. Aunque resultan una buena forma de protegerse contra la inflación.

Su rentabilidad es baja y requiere de un aporte de capital periódico. Sus usuarios hacen un depósito inicial y después van añadiendo parte de sus ingresos cada mes. El dinero se queda depositado a cambio de unos intereses.

Se contratan a través de entidades bancarias o empresas de seguros. Sus beneficios dependen de la cantidad que se aporta cada mes y del tiempo que se mantiene el dinero en ellos.