A estas alturas de la película de esta crisis o estafa, no vamos a descubrir que la gente adinerada siente menos las consecuencias de la misma. Pues al final, si es que hay resultado final, éste será como casi siempre: los ricos más ricos y los pobres más pobres. Tanto es así que, incluso encontrando trabajo, las personas más pobres apenas salen de su pobreza. Aparte del demostrado poder de los pudientes para marcar el paso a los gobiernos, hay otras variables que pueden llamar la atención y dar alguna pista más. No vamos a repetir otra vez lo de los impuestos y aquello de que ya no se lleva el HACIENDA SOMOS TODOS porque ahora dicen que aquello sólo era publicidad. No. Hace unas semanas, Raúl Sánchez refería en eldiario.es la incidencia que tenía o tiene el salario entre las mayores rentas. La primera es que las rentas del trabajo no bastan, aunque sean muy altas para entrar en el club de los muy ricos. Este y otros datos los obtiene de un informe de Hacienda que ofrece llamativas observaciones como las que siguen.

Si detallamos en mapa, se pueden observar grandes diferencias entre las rentas de la ciudad con las del medio rural. Otro tanto entre norte y sur, así como las diferencias entre comunidades autonómicas. En las grandes ciudades se pueden hacer comparaciones entre barrios ricos (Salamanca, ¿les suena?) y barrios pobres. No se nos puede olvidar como en el mencionado barrio la gente pudiente, incluso en coche descapotable, se manifestaba ante el trato muy respetuoso de la policía. Por el contrario en Moratalaz, la gente trabajadora recibía un trato muy diferente. En el conjunto de estas estructuras es fácil distinguir los ingresos por rentas de capital, de trabajo, desempleo o pensiones y otras ayudas sociales.

Hasta en 1% de los casos un 30% de los ingresos provienen de cesiones censales con más de setenta mil euros por hogar tienen su origen de rentas del capital como capital financiero, bienes inmobiliarios o actividades por cuenta propia. Está claro que una gran parte del movimiento económico no se contempla, ya que se omite a Hacienda. Si tenemos en cuenta que en los últimos ejercicios las rentas de capital han aumentado su cuantía a costa de la bajada de las de trabajo, se entiende que esta proporción de rentas del trabajo también viene disminuyendo en las economías más altas.

Los citados datos se ofrecen de tal modo que permiten su seguimiento barrio a barrio por el conjunto del país. En toda España se han destacado hasta 141 vecindarios con unas rentas medias superiores 89.015 euros. Por el contrario han señalado 157 vecindarios que no superan los 14.000 euros. A modo de ejemplo se detalla el barrio de Salamanca en Madrid. En él la media familiar supera la ya citada cifra de 89.015 euros. La mayoría no de nómina, ya que por este concepto sólo llega como máximo el 25%. Siguiendo el caudal de datos que ofrece el señalado informe, se dice que casi puede usted a saber los ingresos de su vecindario, aunque no concretamente el de familia. Pese a sus frecuentes previsiones, no deja de sorprender e incitar a la curiosidad para querer saber de qué vive el vecindario.

Dejando aparte el conocimiento de las rentas ajenas, hemos de fijarnos en los verdaderos indicadores que nos ofrecen las investigaciones publicadas. El análisis global de estos datos es que hay unos porcentajes del 10% y el 90% con una estructura de riqueza completamente distinta. Según la profesora Olga Cantó de la Universidad de Alcalá, esa estructura es de gran influencia en la brecha creciente entre ricos y pobres que se ven reflejados en ambas partes. En el caso del 10% de ricos el cálculo riguroso de rentas es bastante difícil. En el lado opuesto, por contra la cuestión es simple. En ello coincide el investigador Ignacio González, pues las rentas de capital, excluidas las inmobiliarias, están muy concentradas. La ausencia de mayor disponibilidad económica en el gran bloque impide un paisaje de mayor movilidad social, esto es la posibilidad del aumento de las rentas más bajas, dicho de otra manera, que los pobres dejen de serlo, al menos tanto.

Foto: Manuel Puentes Rojas (Licencia Creative Commons)