Todo iba bien en lo meteorológico hasta que llegó el Miércoles Santo. El día ya amaneció con cierta nubosidad y, con el paso de las horas, la inestabilidad se fue haciendo cada vez más presente. Esto hizo que las previsiones de lluvia aumentaran, de tal manera que las primeras precipitaciones, aunque ligeras, empezaron a caer a eso de las siete de la tarde. Apenas media hora después tenía prevista su salida, desde las dependencias parroquiales de San José, la Hermandad de las Siete Palabras, Santísimo Cristo de la Buena Muerte, Nuestra Señora de la Consolación y Santa María Magdalena. Pero viendo cómo estaba el cielo, parecía más que evidente que no habría procesión.

Y, lamentablemente, así fue. La junta de gobierno de la Cofradía de los Estudiantes, tras mantener las correspondientes reuniones en cabildo de aguas, decidió no arriesgar y apostar por la sensatez. Y como más vale prevenir que curar, la estación de penitencia no se realizó finalmente porque el Meteosat solo indicaba la proximidad de nuevas precipitaciones y cada vez más intensas conforme avanzara la tarde y se adentrara la noche. El anuncio tomado por los directivos se dio a conocer minutos después de la hora prevista de salida, lo que provocó la inevitable desolación, pena y tristeza entre hermanos y devotos del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y su Madre de la Consolación.

Lágrimas, por tanto, en una jornada desapacible donde solo se pudo contemplar las imágenes titulares en sus pasos inmóviles, ubicados en sus respectivos lugares de ubicación dentro de las dependencias parroquiales de Santa María Rosa Molas. Y es que, para que tanto el Crucificado como la Virgen pudieran recibir el cariño de los presentes, la Hermandad de los Estudiantes abrió de par en par el portón del ‘cocherón’. Allí, nazarenos, costaleros y costaleras brindaron su amor y devoción al Señor y su Madre en forma de rezos, vítores y cánticos. También la Banda de Cabecera Salesiana interpretó varias marchas frente a las sagradas imágenes.

Pese a no procesionar, lo que sí se celebró fue el emblemático acto estudiantil, de tal manera que este año le tocó leer el manifiesto al Colegio San Joaquín, siendo este uno de los momentos considerados ya tradicionales en el seno de la Hermandad, la cual, por cierto, se encuentra inmersa en la conmemoración de su 75 aniversario.