En Linares como en toda España se habla del Presidente Sánchez al mismo tiempo, aquí a la vez de nuestro vapuleado Alcalde. En la actividad de ambos personajes encontramos errores, voluntad de superar situaciones difíciles y dificultades y rivales, en algún caso coincidentes . Ni la España de hoy, ni el Linares de hace muchos años son retos fáciles de gestionar con éxito. Soy enemigo de salirme por la tangente con el cómodo dicho de que todos los políticos son iguales. Aparte de que no son iguales, como no lo son los panaderos por ejemplo, son los que hemos elegido y en algún caso varias veces. Aunque a ninguno de los dos he votado, tengo ojos en la cara para ver las dificultades que se le presentan y los errores que, por condicionamiento ajeno, nadie resolvería. Por eso, yo al menos, creo que merecen un mínimo de comprensión. Veamos por partes.

El Presidente Sánchez ha tenido desde antiguo la férrea oposición de un sector poderoso del PSOE, liderado en la sombra por el enriquecido González, y en la arena por la señora Díaz. Por oponerse a que gobernara Rajoy, quien al final ha habido que desalojar de la Presidencia por corrupciones varias, Sánchez fue defenestrado por la orden de don Felipe. Pedro, creyendo en la militancia, recuperó pese a las añagazas de doña Susana y partidarios. Las elecciones dieron el resultado que dieron y el sector enemigo prohibió la coalición con Podemos para que lo intentara con el “Podemos de Derechas” , quien al sacar su patita pepera impidió la tentativa. Cuando por responsabilidad cívica tuvo que dar el paso adelante y asumir la presidencia apoyado de manera inestable por la mayoría de la oposición. Así que con el apoyo mermado en casa, con la dispersión de intereses en los votos ajenos y la montaraz oposición de la derecha española, no le arriendo las ganancias. Cualquier persona de bien debiera comprender a la fuerza ha de cometer errores al querer adelantar sobre el campo de minas que dejó don Mariano. Eso cuando además, en lugar de depurar en sus casos de expedientes académicos, PP y Cs los elevan o mantienen, critican a Sánchez hace que hace lo correcto. Qué decir de las dificultades para convertir en Proyectos de Ley, los muchos Proyectos no de Ley aprobados por mayoría en la oposición, ahora que sí son propuestos por el Gobierno.

En Linares el Alcalde se encuentra una ciudad en crisis y con más voluntad que acierto, trata de hacer frente. Plantea varias iniciativas en las que embarca a gran parte de colectivos de la ciudad para presentar reivindicaciones a otras instancias políticas. En alguna de estas situaciones, entre sus dos fidelidades -PSOE o ciudad- se decanta más por la segunda. Tanto en Jaén como en Sevilla toman nota, para en su momento ajustar cuentas. Desde ese momento se reduce la colaboración para que culmine algún proyecto municipal. Temas como las comunicaciones por tren siguen congeladas desde gobiernos del PSOE que se complican después. Esa sequía de avances reales han de mantenerse desde el Ayuntamiento. Cuando el PSOE empieza a plantearse las municipales, entiende que le ha llegado de sustituir a Fernández. Para ello la señora Díaz piensa en Daniel Campos, cuñado de hecho de Micaela Navarro, quien a su vez es mano derecha de aquella. Se empieza proponiendo a Campos como secretario hombre fuerte en Linares, para que de su mano aparezcan posibilidades que tanto habían escaseado. Ahora se acuerdan de comunicar Linares con Granada con el Talgo, aunque no se resuelvan las dudas de que perdure cuando la Alhambra se pueda visitar por AVE. Claro que esto desanima a la ciudadanía, pero muy poca se preocupa de tomar nota con ánimo más constructivo y noble que el la señora Díaz.

He tratado de comprender dos historias en las que hay dudas errores, pragmatismos que traicionan promesas para arañar migajas al poderoso a costa de cesiones de más altuísta. Historias que como en tantas otras quien a buen árbol se arrima buena buena sombra lo cobija. Historias que las protagonizan personas casi normales que se acuerda de su gente y salen sin pasar por un plato de lentejas y los bolsillos casi. A esas personas que un día llenaron las plazas sembrando utopías y que siguen por ahí sobreviviendo, preservando la dignidad, tratando a la vez de comprender al prójimo desde el propio compromiso.