Portada Entrevistas ‘Verano Azul en Linares’, una entrevista fresca a Yolanda Sáenz de Tejada

‘Verano Azul en Linares’, una entrevista fresca a Yolanda Sáenz de Tejada

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El verano es tiempo de relax, desconexión o, al menos, de bajar el ritmo y el estrés que nos trae el día a día. Desde Linares28 proponemos para este mes de agosto, una serie de “entrevistas fresquitas” a personas conocidas de la ciudad, en las que hablaremos de los meses estivales y cómo se los toman nuestros entrevistados y entrevistadas. Tratamos con ello, conocer una cara distinta, más próxima, de políticos, artistas, cocineros, deportistas, etc. de Linares.

Nacida en Huelva pero afincada en Linares. Ella es Yolanda Sáenz de Tejada Vázquez. Escritora, experta en visibilidad femenina, conferenciante, empresaria y utópica de 50 años.  Cuenta entre sus aficiones con el disfrute de la buena gente, cocinar sano, las mujeres de pueblo, ver series buenas, subir montañas, andar descalza y el chocolate negro. Además, pensar mucho, en positivo, claro. “Mi padre nos decía que si las personas pensáramos más, el mundo iría mejor. Es por eso que tengo un hastag que se llama #FilosofíaCotidiana y que viene de esos momentos en los que piensas y piensas y el personaje que creé hace unos cuatro años que se llama ‘mi zorro'”, nos cuenta con una sonrisa.

Linares28: La primera pregunta es obligada. ¿Playa o montaña?
Yolanda Sáenz de Tejada: Playa para invierno o primavera, montaña siempre para el verano, pero la mía, la de la Sierra de Segura.

L28: ¿Qué es para ti el verano?
Y.S.: Esta pregunta es muy bonita, porque el verano es liberarme de la agenda tan organizada que llevo durante el año y trabajar en mí. Durante la mayoría del año trabajo en los demás, impartiendo formación, asesoramiento y conferencias y he de llevar una agenda muy organizada, mía y de las vikingas. Por eso, en verano, me reviso yo, mis redes, la web, los objetivos y me hago una lista de asuntos emocionales que necesito para ser feliz durante el año (ver más a mis padres, visitar a la vikinga mayor donde esté, ver más a mis amigas, hacer algún curso profesional…). Trabajo “mi ser” que es uno de los pilares básicos para el crecimiento interior.
Mis vacaciones no son seguidas, pero solo no tener un ritmo de viajes estricto y de horarios, me libera tanto que voy por la calle sonriendo todo el día. Digamos que las vacaciones las siento en el cuerpo muchos días sueltos.

L28: ¿Qué recuerdos tienes de infancia del verano?
Y.S.: Mi abuela paterna, Trinidad, y su pelo de helado de nata nevada, en la casa de Las Viñas, en Andújar. El primer mes vivíamos allí en su casa, preñada de hermanos y primos (somos 7 hermanos y nos subíamos allí con ella y con Gloria, la mujer que tanto queríamos, que vivía con ella y que nos daba tanto amor que sigue en nuestras conversaciones y en las paredes de nuestra casa).
Y la playa, Punta Umbría, en la tierra natal de Huelva, donde pasábamos los dos meses siguientes también con mi abuela. A pie del mar y con la familia de mi madre, que nos hemos criado juntos los primos y con los que seguimos muy unidos y viéndonos siempre que podemos. Los Zarzita, Los Boccio y Los Tejada.

L28: ¿Te gusta viajar estos días o prefieres el descanso?
Y.S.: Me gusta improvisar y no hacer planes. He tenido un año de muchísimos viajes y lo que realmente me gusta es preparar una cena en el patio, con velas y con un buen vino. Como me apasiona cocinar, es un regalo de noche de verano para mí. Me encanta ir trazando planes conforme van pasando los días y hacerlos sobre la marcha con los habitantes de mi corazón y de palacio.

L28: ¿Qué planes de desconexión tienes para este verano? (Si se pueden contar)
Y.S.: En agosto, una semana seguida en la casa de la aldea, donde no hay internet y donde subo montañas, escribo poesía, cocino lo que traen los recoveros, leo muchísimo, pinto las puertas y las paredes con versos o colores, y me siento la yo más salvaje que he conocido. Necesito subir allí varias veces al año, y en verano intento que sea una semana al menos (a las vikingas no les gusta tanto, jeje). Subiré también días sueltos, cuando pueda escaparme.
En septiembre, que es cuando hacemos el viaje familiar, siempre eligen las vikingas el destino. A mí me da igual el lugar, yo soy feliz estando al lado de mi familia. Eso sí, necesito dormir y comer bien, el resto, que lo pongan ellos. A estas alturas solo tenemos los billetes de avión y un coche alquilado, pero no sabemos el destino final. En eso se nos van algunas tardes de verano, jeje, entre peli y peli, pensando donde vamos y los videos que vamos a grabar durante el viaje.
Y siempre, dos semanas, desconecto de las redes totalmente, me despido y no las miro ni siquiera. Para mí, que vivo dentro de ellas cada día (la gente tiene una oficina donde ir, yo voy a las redes), es la mejor manera de desconectar y es un ejercicio excelente para sanar el ego.

L28: Una canción de verano que recuerdes especialmente ¿Por qué?
Y.S.: “Se acabó”, de María Jiménez. La cantaba mi prima Inés siempre y las dos nos poníamos en plan artista con el radio casette en cualquier lugar.
Inés se fue muy joven y ella era verano y todas las canciones del mundo, pero este tema une las dos cosas y me la trae de nuevo.

Una playa andaluza: Punta Umbría, de Huelva, donde vivíamos dos meses al año y donde sigo yendo cada vez que puedo porque mis hermanos y tíos tienen casa allí. Esa playa es espectáculo vivo. Allí he escrito mucho de mis libros.

Un libro para el verano: ¡¡Varios!! y te los digo: “Linkedin sencillo” de David Díaz Robisco; “365 citas contigo” de mi Laura Chica, Poesía de Luis Alberto de Cuenca (siempre la releo), artículos que tengo guardados en el teléfono y una novela de Amin Maalouf, “Los desorientados”, que me muero por leer en la aldea.

Una película para ver este verano: Ahora, todos los días vemos una o dos. En casa tengo a dos cinéfilos.

Una playa a la que te gustaría ir y no has ido: Uy, aquí me pillas porque me emociona más ver un pueblo perdido o una poza de la montaña que una playa. No se me ocurre ninguna pero a mi Martita, que se horroriza cada vez que digo que prefiero la montaña a la playa, se le ocurrirían un montón.

Un viaje que te gustaría hacer y no has hecho: A la India, a Argentina (donde tengo muchos lectores cada día y mi padre dice que ha sido su segundo país de lo bellísimo que es y lo son sus gentes), a Brasil (donde está publicado mi libro de ¡A Jugar! Y siempre lo tengo en el corazón, porque mi cuñada es de allí y nos ha traído mucho amor), y me encantaría volver a la Costa Brava en coche sin rumbo, y muchos días…

Un rincón de Linares para disfrutar la época estival: La vía verde, por donde suelo pasear y el patio de mi casa (es que salgo muy poco, soy muy casera y ahí estoy fresquita y tengo velas). Me encanta invitar a mis amigos allí, o a mi hermana Ana, a la que tengo cerca y adoro.

Algo que nunca falta en tu maleta: Jamón, cojín para dormir en el tren (el avión procuro no cogerlo), chocolate negro, mi Mac y regalos para hacer en diferentes lugares. Curiosamente, no suelo regalar mis libros, tengo la sensación de que estás obligando a la gente a que te lea, pero me encanta hacer regalos elegidos expresamente o llevar comida. En eso he salido a mi mami, a #AniHappy.

 

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