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Cosas veredes, amigo Sancho

Hola, amigas y amigos, me encanta saludaros aunque sea en este paréntesis de mi tiempo sabático de opinión dedicado a escribir un nuevo libro. En su momento espero que lo disfrutéis.

Pero es que llevo un tiempo horrorizada y no sólo por los acontecimientos de toda clase sino, y sobre todo, por escuchar demasiadas sandeces. Sí, me mato con la razón, no por las opiniones que son respetables según y cómo, sino por no descubrir en ellas ni un ápice de coherencia ni de verdad ni de, sobre todo, nada de voluntad de construir. Sería necesario antes de hablar hipócrita o prepotentemente, callarse. Dicen que se suele estar más guapo, o guapa, pero entre las opiniones vertidas en los medios y en las redes todo tiene una apariencia más bien fea. Yo, de verdad, algunas veces llego a pensar que vamos por muy mal camino, que nuestra sociedad, como la vida, tiene rachas peores y mejores aunque las que nos marcan son las peores y suelen ser irreparables. Sólo tenemos que echar una mirada a la historia, si es que lo solemos hacer, que no creo. En general, aunque bastante generalizable, el problema de España es un problema de cultura.

Ya habéis visto el titular con el que encabezo este artículo y aunque parece ser que esta frase no está en el Quijote sino en el Cantar del Mío Cid, para el caso es lo mismo porque termina igual: Que farán fablar a las piedras”. O sea que no nos hemos inventado nada. Y yo no soy una piedra.

Me podía referir a bastantes cosas pero decididamente estoy deseando analizar el caso de La Manada, que el nombre ya lo dice todo, los componentes seguro que sabían a qué querían parecerse, o sea a un grupo de un “tipo de animales” de una misma especie que van juntos. Respeto a los animales en este caso pero acepto que en la fauna pública existan otro tipo de animales de la misma especie que van juntos, separados parece que no. ¿Para qué? Para violar y abusar de las mujeres. ¿Por qué? Porque están reducidos a su falo repleto de testosterona, no tienen más. ¿Qué necesitan? Un hueco, un esfínter donde descargarlo. ¿Qué consiguen? La animalidad total. ¿Cómo debe defenderse la sociedad? Se me ocurre un desierto con muchas piedras, o también unos con otros que para eso son bastantes y pueden variar, total ni se fijan en el físico. Y luego… a aullar a la luna.

Intentamos respetar las decisiones de los jueces, no podemos ir contra nuestro sistema, pero sí podemos cambiarlo, sí podemos ponernos manos a la obra a repasar leyes y a adecuarlas a la evolución de la sociedad. Yo soy de las que he firmado por la prisión permanente revisable y resalto lo de revisable porque en general no creo en la reinserción y eso hay que verlo antes de poner un peligro público en la calle.

Lo creo así, pero no terminaría a gusto sin pensar en las mujeres, porque las mujeres tenemos un plus. Nos puede matar o robar cualquier asesino indiscriminado de los que existen pero eso de violarnos, abusarnos, acosarnos y matarnos en plena vía pública, sólo nos sucede a las mujeres. ¿Por qué? ¿Porque no tenemos tanta fuerza? ¿Porque no vamos en manadas? No. Porque somos las depositarias del vellocino de oro que ni hartos de vino, y nunca mejor dicho, lo tendrán cuando digamos “No”. Por otra parte ¿de verdad alguien cree que se puede desear a esta caterva de borrachos animalados? Me lo imagino y me dan ganas de vomitar porque este tipo de animales no admiten un no por respuesta, de momento sacan el bramido de la fuerza y ya en manada entran en estampida. De verdad que dan miedo. Y ante esto la ley debería protegernos, no inculparnos encima.

Y lo de la estampida no lo digo como atenuante en absoluto pero sí me hace recordar esos desiertos inmensos en los que los búfalos corren y corren absurdamente hasta que se les para el corazón, sí, algunos mueren y los demás a la próxima. Tampoco saben hacer otra cosa, lo mínimo vital, como estos. Los búfalos están en extinción ya de tanto correr. En fin, lo que sea pero fuera de nuestra vista. Y que se las arreglen como puedan.

En medio de esta indignación ante una especie que no es la mía, quiero sororarme con las mujeres que lo han sufrido, lo sufren y lo sufrirán. Una sola somos todas. Comprendo que se callen ante esta avalancha necia y soez aunque nunca las entiendan. Nos queda el recurso, todos los recursos mientras de verdad se cambian las leyes y se endurecen las penas para los cretinos. Y no entran todos los hombres, lo digo en general, pero que, a poco que lo pensemos, es generalizable.

• Mujer y escritora. • Nació en Cantabria pero lleva más de 50 años viviendo en Linares. • Maestra y Directora del CEIP Santa Ana de Linares. Actualmente jubilada después de 40 años de docencia. • Articulista de opinión en periódicos de la provincia de Jaén. • Autora de numerosos relatos cortos, premiados en certámenes provinciales y regionales en los años 90. • Tiene en su haber dos libros de poemas y tres novelas. La primera de ellas, “La rebelión de las musas”, fue premio Diputación de Jaén 1999. La segunda, ”El rito del escorpión” fue publicada en 2008. En la tercera, “Susurros”, publicada el 21 de marzo de 2014, pretende rescatar del olvido y visibilizar a las mujeres de Linares. • Pertenece a colectivos culturales y organizaciones de mujeres a nivel local, provincial y regional. Actualmente forma parte de la Junta Directiva de Mujeres Vecinales de Andalucía y de Linares, dentro de la Federación de Asociaciones Vecinales Himilce de nuestra ciudad.

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