Hace unos días, una de las imágenes emitidas en “Tele-Susana” me llamó aun más la atención. En ella aparecía Micaela Navarro, junto a las responsables andaluzas de CCOO y UGT, llamando a secundar la huelga para el próximo 8 de Marzo. Tras la primera satisfacción de ver a mujeres socialmente empoderadas apoyando tan encomiable movilización, me quedé rumiando entre la imagen y la realidad. Y es que, entre otros aspectos, nunca me pasa desapercibido el papel que cada quien juega respecto de la lamentable situación que hoy se da en este sufrido país. Papel muy destacable y el de la señora Navarro sobre el gobierno que padecemos. A las secretarias sindicalistas, más que responsabilidades pasadas, habrá que considerar los retos futuros contraídos.

Antes de continuar, conviene explicar algo mi interés por la señora Navarro y su trayectoria, pues quizá suenen poco a quienes hoy leen el presente texto. Y es que, ha cambiado bastante desde que apareciera en Andújar como humilde jornalera con empuje social y dispuesta a “hacerse a sí misma”. Por sus indudables empeño valía y personales, en una fulgurante carrera llegó a ser pronto Consejera en La Junta. Después, ya la hemos visto menos, porque su misión parece no ser ya tan de “esta tierra”, aunque aquí ha seguido renovando su acta parlamentaria. Desde entonces, parece que le interesan en general menos los problemas de personas como ella era, y más las luchas partidarias por el poder.

Veamos las princiaples coyunturas en esta etapa. Desde hace tiempo ocupa la presidencia federal del PSOE, desde la que le ha tocado vivir en primera fila y participar de manera destacada en los turbulentos sucesos del partido y su secretario general, Pedro Sánchez. Tras unas elecciones, en que se había prometido no apoyar la investidura de Mariano Rajoy, el PSOE se partió en dos. Una parte seguía a Sánchez en su promesa. La otra, influida por Felipe González, se decantó por la abstención para que siguiera en el poder el PP. Ni que decir tiene, que Susana Díaz en nombre de Andalucía y sus parlamentari@s,-incluída la Presidenta Micaela- eran felipistas y autonomistas. Como quiera que el enfrentamiento se empantanó, una buena mañana y desde Chile, el Sr,. González por la Ser lanzó la consigna de desfenestrar a Sánchez. Éste fue destituido en el Comité Federal y ya pudo seguir el gobierno del PP pasando por encima del NO es NO. El destituido Sánchez, consciente de que la base del partido respaldaba su postura, recurrió a ella y fue repuesto en su cargo. No obstante, quienes perdieron las primarias han seguido maniobrando dentro del partido y con los poderes económicos y mediáticos del país, para tener un PSOE más dócil. La oposición a Rajoy se fue suavizando, hasta entregarse plenamente con el 155 de Cataluña. Desde entonces, ni en Madrid ni en Andalucía, pese a los pataleos por la financiación, se sigue apoyando a RAJOY PARA LO QUE QUIERA y se es tan españolista, aunque se recuerde al 4D y a Caparrós. En ello está doña Susana, la señora Navarro y sus allegados parlamentari@s en Linares, incluído el posible alcaldable. Así que nadie debe a alegar que no conoce los entresijos que limitan el fururo. De la misma manera que la complicidad en la corrupción anterior de PP, Eres y del catalán Pujol.

Mi preocupación por la citada noticia, incluía también a Carmen Castilla de UGT y Nuria López de CCOO. En este caso más que por hechos anteriores, por el difícil y complicado retos al que se enfrentan. Aparte de apoyar la huelga y todas las reivindicaciones en favor de la mujer, y a su peor situación en lo laboral. Lamentablemente los sindicatos, tanto por su afiliad@s como por quienes debieran serlo, tampoco ejercen la oposición que la situación requiere. El desempleo y la precariedad en el trabajo han vuelto a ser como las del siglo XIX. La legislación actual, impuesta sin una oposición decidida, apenas tiene en cuenta la amentable situación de la juventud que ha de emigrar. Por el contrario, con demasiada frecuencia la cúpula sindical aparece junto al poder político que gobierna en su contra o con la oposición que apenas se opone. Alguien dice que los sindicatos se han quedado anticuados y que no atienden a la situación actual de empleo precario y muchas personas en paro. Ello ha llevado a que los informes consideren a “España es el país de la Unión Europea con las peoes condiciones de trabajo”. Todo ello a pesar de lo que dice el artículo 35.1 de la Constitución: “Todos los españoles tienen derecho al trabajo,… y a una remunerción suficiente para satisfacer las necesidades de su familia”. Ello que es obligación del gobierno, de la oposición política, incumbe también a l@s trabajdor@s que organizad@s en sus sindicatos defiendan los derechos consagrados en la Constitución. Para ello, será imprescindible que si el gobierno, a pesar de haber sido castigado en las urnas, siga incumpliendo con su deber. En ello han contado con la mayor o menor connivencia de la oposición política y también sindical. De ahí mi desigual preocupación por la imagen que mencionada en principio. Es el reto a afrontar por quienes asumen nuevas responsabilidades y de la ciudadanía que la soporta tal cual.