Cada día me sobrecogen más dos noticias que se tocan. Por un lado, esa de plaga de muerte y violencia ocasionada por el machismo. Por otro, la estupidez social que es capaz de inventar soluciones que no pasan de parches ocasionales, a los que-para más inri- se les va pronto el pegamento de los euros. Por supuesto que hay que acudir a impedir con urgencia los síntomas más crueles, por visibles, de un drama aun mayor. Se habla de poner un remiendo aquí otro más allá. Pero no se tiene el valor de entrar al fondo del problema. En educación apenas se pasa de la aspirina de sugerencias y propuestas que apenas calan en el sistema escolar y en la familia. Qué decir de los modelos sociales y los estímulos que ofrecemos como caldo de cultivo escolares y mayores. En más de una ocasión he abordado en estas páginas el mismo tema. Refiriendo los “días de”, me preguntaba lo que ocurría entre el 9 de Marzo y el siguiente 7 del mismo mes. Qué se hacía incluso con la ropita del bebé que apenas se blanquea entre el rosa y el azul. Qué se hacen con los juegos y juguetes que le propiciamos a nuestras criaturas. Podíamos seguir cuestionando más, pero quizá convenga algo de orden, si es posible ante tanta perseverancia anodina.

Convendría hacer un análisis riguroso lo más alejado posible de la emoción pasajera, para que, como es frecuente, no quede todo en agua de borrajas. Los gobiernos, central o autonómicos corren que se las pelan, para sacar del cajón propuestas llenas del polvo caído tras el último drama más sonado. Luego, por los recortes para gastos militares o rescate de bancos y autopistas, o por la falta de voluntad -que recorta más-, aquello que parecía tan urgente ya no lo es. Después de señalar los males de la política o administración de escaparate, convendría aterrizar en los aspectos más concretos y relacionados con el día a día, aunque puedan parecer más lejanos.

Empecemos por la educación. El supuesto pacto escolar entre las añagazas de quienes impusieron una ley contra la voluntad de la comuidad educativa y se empeñan en matenerla. Hay que señalar a bote pronto el aspecto sexista -y por ello anticonstitucional-de la LOMCE que permite segregar, como en tiempo de la dictadura al alumnado por sexo. Si a ello se añade el crecimiento de áreas dogmáticas en detrimento de la racionalidad y de la convivencia integradora, estamos manteniendo o sembrado machismo. En cuanto a la formación inicial o permanente de profesorado impide a éste una visión sociológica actualizada y la repercusión de la publicidad o la realidad familiar en el repunte en primera adolescencia. Si además se llenan las clases de alumnado y de normas autoritarias que impiden la construcción colectiva del conocimiento y la convivencia. En ese sentido, los recortes en profesorado repercuten en la desanteción en unas mejorables tutorías. Hay estudios preocupantes sobre el citado en la primera adolescencia, en que ni la familia ni la escuela ven venir el problema. La niña retoma el modelo de la “ratita presumida” que, haciendo dejación de su autonomía como persona, se deja llevar por mensajes publicitarios, para acabar siendo víctima del viejo y resistente machismo que el ambiente también estimula. A la vez, siguen sin abordarse los asuntos de la sexualidad con la preparación y tacto por los aspectos ya señalados. siguen copiando los malos modelos que ofrecen los medios alejados de la realidad próxima.

En esa etapa, se ha abandonado el hábito de la lectura que es más propicio hasta la nueve o diez años. Con eso se va perdiendo la lectura placentera y reposada que invitaba a la confidencia y a rumiar para contrarrestar los modelos sexistas y frívolos que se le ofrecen. Recuerdo, quizá con excesiva nostalgia, lecturas y programa que se propiciaban valores menos patriarcales. Me viene a la memoria el agrado con que leían a Christine Nostlinger y Gloria Fuertes. De a misma manera , los comentarios que hacíamos de los programas dirigidos por la misma Gloria Fuertes y Lolo Rico con aquella “Bruja Avería”. Nos parecía observar a niñas o niños que eran capaces de asumir valores menos convencionales Con a la desmitificación de los sexual tratado de manera abierta , se pasaba a ver divorcio o la homosexualidad y el liderazgo femenino con autoconfianza y la fluidez colectiva deseables. Por supuesto que es más difícil retomar estas medidas en este cambiante presente en lo social y las repetidas limitaciones. Sería bueno que las niñas crecieran sin dejar sus ilusiones de ser una “Mcgiver” y niños que no se avergonzaran de querer ser “amo de casa” llegarán a la adolescencia.

Probablemente, poniendo esos cimientos entraríamos en mejor camino. Claro que para ello necesitaremos una ciudadanía más crítica que se rebele ante una política y administración oportunista o con medidas de escaparate. En ello no tienen poca responsabilidad también quienes mandan en la economía y en consecuencia en los medios de comunicación. Estos harían mejor servicio teniendo en cuenta a lo largo de todo el año en no reforzar el machismo con contenidos, con frecuencia denigrantes. Tal vez sea mucho pedir que se aparten de la lógica de ganar audiencia y otros beneficios a costa de lo que sea. Será responsabilidad de quien realmente se sientan interpelado por esta criminal lacra, recordar las fingidas poses.