Pese a que a mí mismo me preocupa mi mal humor o pesimismo, no puedo por menos que mantenerlo ya que no puedo renunciar a informarme. Decía el sabio “hombre soy y nada de lo humano me es ajeno”. Hay quien, por contra, piensa que el que más sabe más sufre. Entre la racionalidad informada y el bienestar sordo y ciego, se mueve mi conciencia. Pese al guiño casi permanente que me hace una ¿templada comodidad?, también para mi entorno, no puedo domeñar a mi conciencia. Creo que ir contra ella me crearía más desazón que el aparente pesimismo. Así que termino casi siempre siendo alguien que trata de informarse para luego expresarse, tal vez errando.

Todo este soliloquio mantengo conmigo a cada paso. Hoy también, aunque viendo los resultados electorales en Cataluña, cambio en parte lo que tenía pensado escribir sin que deje de acomdarse al título. Me venía informando especialmente de las maniobras del señor Lesmes, Presidente del Consejo General del Poder Judicial. El máximo responsable de la Justicia en España está intentando cambiar el el tribunal que juzgará la caja B del PP. Así que esta noche me he vuelto a acordar del fallecido ex Fiscal del Estado ¿o gobierno?. No puedo olvidar al señor Maza quien actuara como jurista máximo para la aplicación del 155 en Cataluña según la opinión de Rajoy. La realidad es cabezona: nos guste o no, la mayoría independentista parece mantenerse y sólo ha habido trasvase de votos entre los partidos ajenos a la escisión. Así que una vez más salen a colación los errores o aciertos de uno u otro poder, ejecutivo o judicial. Claro que cualquier malpensado podría añadir la coletilla de “si no son el mismo”. Tratemos de ver por qué la ciudadanía puede tener tales dudas sobre la separación de poderes propuesta por Montesquieu.

El actual gobierno en notable minoría, gracias a la dejación de control estricto de PSOE y Cs., viene presentando una conducta parlamentaria desconocida en legislaturas anteriores. De las 3000 propuestas no de ley PNL o mociones que no tienen vinculación jurídica para el Gobierno, las viene contemplando sin hacer más caso. Sirve para que el Congreso trate de controlar o enmedar al Gobierno, la realidad es que son actos hacia la galería. Entre estas propuestas estuvieron la reprobación de los ministros Fernández Diaz y Cristóbal Montoro que siguieron en sus respectivos cargos sin más. Entre PP y Cs. tienen secuestradas 30 leyes con las que no están de acuerdo. El gobierno del PP ha logrado el record anual de hacerlo en 43 ocasiones.

Pasando al Poder Judicial, aun se recuerda la dimisión del Presidente Dívar Blanco por un caso poco decoroso. Quien ahora dirige el Consejo General, don Carlos Lesmes ha llegado a decir sobre su cometido “a los jueces se les gobierna con el palo y la zanahoria”. Conocida esa pericia, nada extraña sus maniobras lleguen a puerto. Pese a que todas las acusaciones anuncian recursos por la vulneración del juez predetermiado, la propuesta sigue adelante. Encarga a la Juez Concepción Espejel, ella misma recusada en un caso en que podría beneficiar al PP, para que proponga a Fernando Ramón. Este juez había ejercido como secretarios de Estado siendo ministro con Gallardón en Justicia. Además se propone Juan Pablo González también recusado por tener relación con FAES, fundación del PP. Aquí estamos de un caso, podríamos hablar también de a Gürtel. Quienes denunciaron la trama de este caso han tenido que pagar cara su acción. Tanto que la funcionaria de Boadilla del Monte repetiría la acusación, pero se lo pensaría si tuviera hijos.

Hace unos meses leía el informe que escribía la jurista Isabel Elbal titulado Poder judicial y democracia. En el mismo detallaba que era la parte del Estado que menos depuración tuvo en su momento para pasar de acatar las Normas Fundamentales del Movimiento a acatar la Constitución. Además explica que, en el mejor de los casos el tipo de juez que accede a la justicia democrática, se caracteriza por su sentido técnico que rehuye la problemática ciudadana, como le era habitual. Aunque la Carta Magna dice que la Justicia emana del Pueblo, lo más que se hace en ese sentido la elección de jueces por el Parlamento. Ello, en la práctica, ha permitido que los partidos mayoritarios tengan gran influencia sobre los miembros del Poder Judicial. De esa manera llegan a elegir a personas que, como en esta ocasión, no molesten con su independencia al gobierno de turno.

Así que esta es la política que nos gobierna argullendo la aplicación de la ley. Ley que viene interfiriendo cuando de aplicarse a los muchos casos de corrupción que asolan al PP que también preside don Mariano Brey quien ha destituido a un gobierno con más respaldo que el suyo, al que el pueblo ha vuelto a respaldar con similar apoyo al anterior. Y ésta es también la Justicia en la que tiene tanta mano para conseguir a través de ella juicios a la medida. Vomito, pero duermo tranquilo con mi conciencia.