Hace unos días traía a estas páginas la habilidad y concordia con que nuestros vecinos portugueses han manejado su crisis. Hoy los media nos ofrecen otra noticia con notable contraste y pocas explicaciones para la correcta comprensión del común. Sí, se trata de que el ministro Montoro decide intervenir y fiscalizar semanalmente las cuentas del Ayuntamiento de Madrid. Así que, recordando de qué y cómo se nos informa, he buscado datos para ver cual es el rigor de los distintos responsables de la administración de los cuartos en cada caso.

Hablo de reino, pues no se me olvidan las buenas rentas atribuidas al rey emérito en sus viajes al exterior acompañando al empresariado. Viajes y relaciones que, aunque con más discreción mantiene Felipe VI, y sin dejar de relacionarse con la familia Villar Mir. Pero dejemos aparte comisiones que se dicen del uno por ciento por aquí o del tres por allá. Tanto en Andalucía como en la totalidad del Estado no nos falta tela que cortar en gastos corrientes bastante prescindibles. Apenas acaba de presentarse la reforma perpetrada sobre las herencias de los pudientes , ya está anunciada la siguiente. Los socios de doña Susana ya le han presentado la nueva minuta para el siguiente apoyo: rebajar ahora el impuesto de plusvalía para los mismos ricos. Sí, para que se siga manteniendo un gobierno “tan progresista” en nuestra tierra. Claro que las culpas las tendrá sólo el mantenido Rajoy, si queda algún hueco sin cubrir en educación, sanidad o dependencia. Como si Cs.no preconizara casi lo mismo que el PP aquí o en Madrid, donde por cierto iban también a depurar todas las corruptelas. Pero dejemos estas cuestiones y centrémonos en las andanzas del paisano Montoro en busca puntillosa del rigor en lo ajeno y que falta en lo propio.

Resulta que el ministro de la inoperante amnistía fiscal para defraudadores de impuestos y colaborador en el despilfarro del rescate bancario, que ha renunciado a recuperar, controla las finanzas de su municipio. Para que las finanzas municipales cumplan con lo establecido se ha hecho acompañar por el señor Fernández de Moya. Le ha importado un bledo que su segundo en el ministerio venga de dejar el Ayuntamiento de Jaén con uno de los mayores déficits de las capitales de provincia. En ese caso no contaron ni normas ministeriales ni lo que impone la Troika desde Europa. Sin embargo aquí exige que se cumpla “.. el acumulativo de la Regla de Gasto” que vienen ignorando más de medio millar de ayuntamientos, varias comunidades y la propia Administración Central. Mira hacia otro lado para no ver que están reduciendo la deuda insostenible e ilegítima que dejaron los gobiernos de Gallardón y Botella. De poco valen los razonamientos de que los ayuntamientos, como administración más cercana a las personas, han de atender necesidades y beneficios. Pereciera como si los éxitos innegables de los demás molestaran como denuncia de las popias miserias. Uno llega a pensar que el estilo del equipo económico de Carmena, tan cercano y con su sola existencia, molesta al repudiado ministro Montoro. Eso por no recordar a la vez la negra operación que se había hecho con viviendas sociales.

Se hablaba desde quienes, vadeando el austercidio y rebajando la deuda, añadían el beneficio de que se vayan entendiendo los impuestos como algo solidario. No, eso no preocupa al ministro de Hacienda que viene disminuyendo la plantilla de Inspectores que han de investigar a defraudadores y grandes fortunas. Tanto es así que alguien de su equipo, tratando explicar la injusta deriva impositiva, decía que aquello de que “Hacienda somos todos” era sólo propaganda. La frase muestra a las claras el talante del personal que ha de propiciar un uso justo de los bienes de pueblo. Cada día se percibe con más claridad el talante de quienes han tomado a saco las estructuras del estado social y de derecho como propio patrimonio. La degradación partidaria, si la había a su llegada, la han elevado exponencialmente, avasallando la dignidad natural de quienes han tenido que sufrir esa orientación insolidaria.

Vale recordar lo que decíamos de Portugal y el camino de los ayuntamientos del cambio en la reducción de la deuda y en la mejora del bienestar. Hay alternativa al trágala del gobierno del PP corrupto hasta las trancas. El país vecino ha reducido el déficit y subido el empleo y los sueldos . ta Todo ello obteniendo el beneplácito de Bruselas.Con el oscurantismo en que nos tienen entre tozudez y falsos patriotismos tapan tanta corrupción con el independentismo desbocado que favorece a ambos. Mientras, martingalas varias llevan al huerto a la inmensa mayoría. Ya va siendo hora de que abramos los ojos para que nos salgan las cuentas desde nuestra casa hasta Europa.