Durante este desmadre en que se ha convertido el asunto catalán, que podría haberse resuelto siguiendo el ejemplo de Escocia o Canadá, nos han aclarado más varias enseñanzas. El caso nos permite contrastar lo que hay tras la saturación de tanto Cataluña y tanto Venezuela. Uno de los asuntos más llamativos ha sido el de los “presos políticos” en uno y otro lugar. El tratamiento dado al asunto nos permite reparar en las versiones interesadas que la prensa del poder y los políticos hacen de la verdad y de la ley. Hay, en lo que aquí nos afecta, dos claros objetivos. Por un lado, persuadir al personal de lo que el poder entiende como única verdad. Por otro, tapar con tantos excesos la realidad de la corrupción que inunda al propio poder.
Empezando por lo último, y sin desmerecer la relevancia de lo que está ocurriendo estos días en Cataluña, repaso algunas noticias también relevantes de las que casi nadie se entera mientras tanto: Se rechaza el careo Rajoy-Bárcenas en el juzgado. La presidenta del Congreso eleva sus ingresos a 14.000 euros al mes. La cuantificación de los ingresos de Bárcenas en el caso Gürtel. El Banco de España fija en 42.590 millones el rescate de lo bancos imposible de recuperar. Las cuentas sobre los enchufados en la estrucura del estado. El 30% de dependientes severos que quedan sin atender. Los médicos reciben listados de los enfermos a los que hay que suprimir o reducir tratamientos. Los 250 millones que Andalucía puede dejar de ingresar de herencias superiores a un millón de euros. Se prende fuego en juzgados donde se encontraban documentos que inculpan al PP.
Volvamos al reciente asunto lo de los presos políticos. En Cataluña se han detenido a cargos de la Generalitat acusados de colaborar en la dudosa y tal vez ilegal organización del referendum para que la ciudadanía se exprese. No se aclara el criterio del señor Rajoy sobre estas detenciones. El que sí queda meridianamente claro el que nuestro presidente y sus corífeos llamando “demócratas venezolanos” a Leopoldo López y al exalcade Ledesma. Importa poco que el primero, condenado como golpista con consecuencias de muertes y con pronunciamientos en su defensa de su compañera Tintori como “Los opositores venezolanos es normal que votoreen a Francisco Franco, si viviera apoyaría, como Rajoy”. El sedicioso Ledesma también se pronuncia “Augusto Pinochet era un demócrata al servicio de su pueblo”. Ocultando que hoy Venezuela se ha convertido en un objetivo militar estratégico para Occidente” como llega a decir el “aliado” Donald Trump que “no descarta una intervención militar”. Pero de toda esta realidad no nos llegan noticias como expresa el profesor de sociología Marcos Roitman. Para ello se cuentan con la complicidad de los periodistas que han renunciado a su profesión para ser títeres del poder. Aquí Antonio Caño en El País, Marhuenda en La Razón, Rosell en El Mundo, Rubido en ABC, o Carol en La Vanguardia. Todos, sin dejar atrás los demás medios audiovisuales públicos y privados, reiteran ese discurso.

Pero no debemos preocuparnos, pues nuestras autoridades -como se demuestra en tantos desmanes citados quedan ocultos-”velan” por la verdad, la democracia y por la ley. Tranquilidad. Sobre el uso de la verdad y los derechos de expresión y reunión, no merece la pena insistir más. Ojo con la “ley mordaza”. Centremos nuestra atención en el manoseado concepto del“respeto a la ley”. Dejando de lado lo de si las leyes han de ser para las personas y no al revés, ni del sectarismo con que se cambia hasta la misma Constitución en un verano para el articulo 135, veamos lo que dice la experiencia. “El que hizo la ley, hizo la trampa” dice el refrán.

La literatura nos ilustra de manera especial sobre el poder y la ley que acaba siendo un embudo. Se dice en Martín Fierro. “La ley es tela de araña,/ y en mi ignorancia explico,/no la tema el hombre rico,/no la tema el que manda,/pues la rompe el bicho grande/ y sólo enrieda a los chicos/…/La ley es como un cuchillo,/no ofende a quien la maneja/… /diariamente estoy viendo/que aplica la del embudo/” … Sobre tal concepto insiste el dramaturgo y poeta madrileño Alfonso Sastre: “La famosa ley-embudo/ se anuncia como veredes:/ Que lo ancho es para mí/ y lo estrecho para ustedes./ Orden si me dan palaos,/ violencia si me defiendo/…/Pero violencia jamás/ son calumnias e imposturas”.

Lamento que en mi obsesión por acercarme a la vedad , insista tanto en la mía, pues creo que la del poder, se repite como manía. Ir de Cataluña a Venezuela, pasando por el resto de Iberia y el océano,una vez más no hará mucho daño, pese a mi cargada escritura, si despierta a al alguien de su engaño.