Y llegará el día 15 de septiembre, la prensa se hará eco de la gran manifestación ocurrida en Linares, demandando trabajo para sus ciudadanos. Habremos sido ¿Cuántos? Seis mil, Diez mil, o tal vez Quince mil, muchos indiscutiblemente, tal vez la manifestación más importante vista en nuestra ciudad durante los últimos años. Bueno ¿Ahora qué?, ya hemos hecho la demostración de que estamos descontentos, más que eso, cabreados, hemos salido en los principales medios de prensa, acaso en la TV autonómica, en las locales y una breve reseña en alguna cadena privada o estatal, pero bueno, ¿Ahora qué?

Para llegar a este punto ha pasado un periodo largo y tedioso lleno de falsas expectativas en las cuales el Ayuntamiento con su alcalde al frente ha trabajado he incordiado a tirios y troyanos en Sevilla, sin conseguir nada más que falsas promesas, ante las cuales una vez demostrada su falsedad, con decir que las industrias se van a Oriente, se ha lavado, en incontables ocasiones, las manos como Pilatos.

Cierto es que en un tiempo se ha promovido el Comercio y el Turismo en nuestra ciudad, cuanto se ha hablado del Centro Comercial Abierto, que hoy subsiste a duras penas gracias a las franquicias, pero que por citar solo un espacio, en la Calle Riscos (Gumersindo Azcarate) en los apenas 300 metros que tiene esta calle entre el ambulatorio y las ocho puertas, son quince los locales que se encuentran cerrados, ya sea por la avaricia de los propietarios que piden alquileres desmesurados, pero fundamentalmente por la falta de alegría en los linarenses a la hora de comprar, entre otras muchas cosas porque cada vez somos menos. El Turismo se ha incrementado en la ciudad gracias a las excavaciones de Cástulo y al museo de Raphael, pero en la práctica no llega a la cincuentena de puestos de trabajo, si tenemos en cuenta la apertura de un nuevo Hotel, todo esto a lo largo de diez largos años, Es un grano que ayuda pero insuficiente en el sufrimiento de la ciudad.

La industria automovilística y su industria auxiliar, hoy prácticamente desaparecida, vemos sin embargo como florece, no sin las dificultades propias de la época, en ciudades como Martos. En qué han estado pensando las fuerzas vivas de la ciudad, aquí había instalaciones, aquí había personal cualificado, aquí había Universidad donde se formaban y se forman, generaciones de buenos técnicos. La actuación desmadejada del Ayuntamiento con su alcalde al frente nos ha situado en la crítica situación en que estamos.

En realidad, el Ayuntamiento, no debiera ser responsable de la promoción industrial, ya tiene bastante con el Urbanismo, la Cultura, la Circulación y otras funciones propias de un Ayuntamiento, funciones que yo puntuaría con aprobado raso. El Ayuntamiento se metió en el berenjenal de la promoción industrial y así hemos visto como vino la CAF y se fue. O como se instaló en los terrenos de la azucarera aquella empresa que se llamaba Libitec o algo parecido para el tratamiento de residuos, estuvo tres años y se marchó. No hablemos del tan manido Puerto Seco del que se viene hablando casi más de quince años. Utopías, señores utopías.

Pero bueno, es 15 de septiembre, ya hemos protestado y ¿Ahora que? ¿Dónde está la barita mágica?

Debemos ser plenamente conscientes, de que los milagros no existen, que la situación actual perdurará por bastantes años y solo con constancia y tenacidad, además de claro está con dinero con inversiones de capital se logrará paliar algo esta crisis.

Por ello aquí en Linares28 ya hace algunos años, en marzo de 2014, presenté un esbozo de plan al que llamaba “NASANTA” era un plan para crear una cooperativa industrial en la que los cooperativistas fuéramos los linarenses. Realmente si acuden a la manifestación unos doce mil personas y una cuarta parte de las mismas se comprometiesen para aportar una cantidad mensual como mínimo de 30 euros, en cuestión de un año se tendría un capital superior al millón de euros, capital que podría ser gestionado por alguna de las Cajas Cooperativas de Crédito de nuestra ciudad, por lo que siempre habría una garantía. También son cooperativas. En pocos años podría existir una fábrica de lo que fuese, si me apuran de drones.

Lugares, naves industriales, existen, personal creo que también hay, ahora hace falta ganas. La Plataforma del 14 de septiembre me tiene a su entera disposición mientras sea apolítica y asindical.