Jaén, 8 de agosto de 2017

 

La Junta recuerda a las personas trabajadoras de la provincia

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Beber mucho líquido, comidas frugales, limitar la actividad física al aire libre a pleno sol, o vestir ligero son algunos de los consejos del Centro de Prevención

La Junta de Andalucía, a través del Centro de Prevención de Riesgos Laborales de Jaén, y con el lema “trabaja seguro”, vuelve a alertar –a través de dos campañas preventivas– a las personas trabajadoras de la provincia de Jaén sobre los riesgos de sufrir golpes de calor y cáncer de piel en este periodo estival. Recuerda una serie de recomendaciones para evitarlos y, en el caso de los golpes de calor, unas normas de actuación para intervenir de forma correcta en caso de que se produzcan.

 

El golpe de calor es el sobrecalentamiento que sufre el cuerpo humano provocado por una exposición prolongada al sol, a altas temperaturas o por la realización de un esfuerzo físico. Es la consecuencia más grave del exceso ambiental de calor, ya que puede ser mortal. Consiste en la elevación de la temperatura corporal por encima del valor normal, concretamente a valores de entre 39,4 y 41 grados centígrados, un trastorno grave del organismo que no es capaz de eliminar más calor del que genera o absorbe. El colectivo más expuesto a este problema es el de las personas que trabajan al aire libre, que realizan un ejercicio físico intenso, personas mayores o enfermos y niños, que han de tener especial cuidado en su prevención.

 

Un golpe de calor puede producir graves daños al organismo, puesto que a temperaturas tan altas muchos órganos dejan de funcionar correctamente, como el cerebro, en el que se pueden producir graves daños si no se trata rápidamente. Entre los síntomas: mareo, confusión, enrojecimiento y sequedad de la piel, fiebre por encima de los 39,4 grados centígrados, desorientación, dolor de cabeza, somnolencia y sed.

 

Recomendaciones

Para evitar un golpe de calor y sus consecuencias, la Junta reitera unos consejos:

  • Beber muchos líquidos para evitar la deshidratación y compensar la pérdida de agua por el sudor. Se recomienda beber 2 litros diarios.
  • Limitar la realización de actividades físicas al aire libre en horas de máximas temperaturas (entre las 11 y las 18 horas).
  • Vestir con ropa ligera, fresca y de color claro, proteger la cabeza y usar gafas de sol. No es conveniente quitarse la camisa al sol puesto que la camisa retiene la humedad y protege la piel de los efectos perjudiciales del sol.
  • Comer alimentos ligeros y frescos (ensaladas, frutas, verduras…) y no beber té, bebidas azucaradas, ni alcohol. Las bebidas alcohólicas tienen muchas calorías y elevan el calor corporal (aumentan la deshidratación).
  • Controlar la temperatura en el interior de edificios.

 

Normas de actuación.

En el caso de que alguien sufra un golpe de calor:

  • Recostar a la persona afectada en un sitio fresco a la sombra.
  • Aligerar de ropa a la persona e intentar disminuirle la temperatura corporal aplicando compresas frías, alguna tela mojada, abanicarle.
  • Levantarle las piernas 90 grados y si está consciente, favorecer la ingesta de líquidos.
  • Con temperaturas superiores a los 40 grados centígrados, bañar con agua fría a la persona para intentar bajar la temperatura hasta los 38 grados, momento en el que se deja de aplicar agua fría para evitar hipotermias.
  • Controlar periódicamente la temperatura y, si vuelve a subir, aplicar más tratamientos fríos.
  • Llamar al teléfono de urgencias (112).

La otra campaña de la Junta es para informar a las personas trabajadoras de la provincia de los riesgos de contraer cáncer de piel a causa de la sobreexposición. Con el lema “Tómate el sol en serio y no te dejes la piel en el trabajo” pretende combatir una de las enfermedades cancerosas más frecuentes en la población de piel blanca. También en este caso, las personas que desempeñan su labor al aire libre son especialmente vulnerables, puesto que reciben más radiación de la que el organismo es capaz de soportar.

 

Recomendaciones

  • Evitar la exposición a la luz solar, sobre todo cuando la luz ultravioleta es más intensa, es decir, desde las 12 de la mañana a las 5 de la tarde.
  • Utilizar barreras físicas para que el sol no llegue a la piel, como camisetas o gorras, además de proteger los ojos con gafas de sol.
  • Beber agua con frecuencia. Una piel bien hidratada también cuida frente a los rayos solares.
  • Evitar fuentes de luz ultravioleta (lámparas). Si se usan fotoprotectores con filtros UVA-UVB, la crema protectora debe aplicarse de forma adecuada, es decir, 20 o 30 minutos antes de estar al aire libre y renovarla cada 2 horas. No hay que olvidar la crema en los días nublados.
  • Examinar la piel, nuevas marcas o lunares que cambien de tamaño, con bordes asimétricos o color irregular, así como lesiones que no sanan o sangran.

 

Factores de riesgo

Aunque no se sabe exactamente qué causa el cáncer de piel, sí que hay ciertos factores de riesgo que se asocian a esta enfermedad:

  • Lunares: Cierto tipo de lunares, con los que aumenta la probabilidad de contraer cáncer de piel.
  • Fototipo: Las personas de piel blanca, con pecas y pelo de color claro tienen más riesgo.
  • Antecedentes familiares: En torno al 10% de las personas que padecen este tipo de cáncer han tenido algún familiar cercano con esta enfermedad.
  • Exposición prolongada a los rayos solares y a las radiaciones ultravioletas. La piel es altamente sensible a este tipo de radiaciones y además tiene memoria, acumula las radiaciones a lo largo de toda la vida.