Ya ha pasado, la Gran Manifestación. Ya es el día después. Solapada por la muerte de Blesa, Linares como la ciudad de más paro de España, queda en segundo plano.

Políticos, sindicalistas, banderas y ciudadanos, se han dejado ver en masa por las calles de Linares para que los linarenses que no asistieron, y algún medio de comunicación nacional, pudieran verlos.

¿Y ahora qué? ¿De qué servirá? ¿Para qué los primeros cumplan cómo pastores de rebaños para tranquilizar la conciencia de los segundos?

¿Se va a adoptar una medida unánime entre todos los partidos y sindicatos, comerciantes y empresarios, avalada por los linarenses, para presionar a gobiernos central y autonómico? ¿Se van a seducir a empresas de fuera para qué se instalen en nuestra ciudad con ventajas soberanas? ¿O vamos a seguir esperando las subvenciones de Europa y las migajas de los mencionados gobiernos? ¿Se van a seguir ahuyentando a futuribles empresas con cargas fiscales y papeleos excesivos y peticiones salariales?

Alguien ha pensado qué pasaría si todos los linarenses votaran en futuras elecciones una única candidatura en la que participaran todas las fuerzas políticas, sindicales y sociales y cuyo único objetivo fuera crear empleo en la ciudad? ¿Aceptarían esta propuesta los agentes implicados? ¿Aceptaría encabezarla nuestro alcalde por ser hasta ahora la persona más votada en la ciudad? ¿Lo aceptarían el resto de implicados?

En su defecto, si esto no fuera posible, ¿se imaginan Linares en bloque no votando a nadie, incluidos las personas implicadas en mi anterior pregunta?

Ambas opciones mostraría un amor a Linares que sólo se esgrime al llenarse nuestras bocas en las redes sociales y en los bares.

Se me ocurren medidas más subversivas, que voy a obviar por razones éticas.

Las manifestaciones son necesarias, pero en los tiempos que corren no dejan de ser testimoniales. Si no se acompañan de otras medidas más eficaces, sólo sirven para acallar la conciencia de la ciudadanía y para la foto de banderas y personajes públicos.

Hemos hecho muchas ya desde lo de Santana y miren dónde estamos. Algo está fallando y deberíamos cambiar las estrategias.