Aun permanecen los ecos de la polémica social por la donación de 320 millones para la lucha contra el cáncer, 290 de ellos para mamógrafos. Frente a los defensores de lo público, incluida la sanidad, que piden al donante que empiece por pagar todos sus impuestos, se levantan las voces de quienes agradecen la aportación sin reparar en más. Como quiera que las cosas casi nunca son tan sencillas y puede haber razones más o menos sentidas y/o reflexionadas en cada postura, conviene que alumbre la información. Así nos podremos pronunciar de manera más ponderada y con mejor argumentación. Me ha parecido la más completa la que, en tres entegas, publica en un diario digital Juan A. Palacios Castaño y demás componentes del grupo LARCS. Dicho equipo, integrado por expertos de distintos campos (medicina, economía, sociólogos, trabajo social,..) ofrece una detallada descripción de los distintos aspectos.

De principio extraña la donación finalista, en este caso los 290 millones dedicados a unas máquinas concretas de mamografía, que podría generar dificultades en un servicio ya en marcha. Consultadas las consejerías de sanidad de Galicia y Andalucía ( beneficiarias de la donación), los previsible inconvenientes se confirman. Tanto en cuanto a la formación del personal que habría de usarlo como en quienes han de atender su mantenimiento, han surgido disfunciones. Además, por dicho empeño de la Fundación Amancio Ortega, parte de dichos equipos aun está sin instalar, pese que se adquirieron en 2.015 y 2.016, tras una elección de varios años antes. (“150 pacientes esperan radioterapia mientras dos equipos donados por A. Ortega llevan meses sin ser instalados” El Independiante de Granada 12-06-17). Además de la falta de transparencia, se acaba indicando que el aporte real de la donación, descontados los gastos sobrevenidos, podría reducirse casi a la mitad.

En cuanto a Amancio Ortega, propietario del 60% de Inditex (única multinacional española incluida entre las diez mayores del mundo), de la que recibió 1.256 millones de beneficios este año. La citada empresa cuanta con 152.000 empleados en el mundo con un sueldo bruto de 8,41 euros a la hora como sabemos en su principal tienda de Madrid. A Inditex se le ha relacionado con el trabajo esclavo en paises como India y Bangladesh con trágicos y mortales incendios. Al hablar de filantropía o “amor al género humano por su actividad y capital al servicio de los demás”, se han de tener en cuenta todos estos datos junto a su genio empresarial. Claro que la admiración y agradecimiento sería más completo si además pagara sus impuestos. Lamentablemente pasa hoy que las grandes fortunas a la hora de tributar menos disponen de los paraísos fiscales, las Sicav y las fundaciones entre otros recursos. Según el mencionado informe “los donantes a la sanidad pública pueden ahorrarse hasta un 40% de sus impuestos”. Hay casos de grandes empresas que sorprenden con el resultado fiscal final que les facilitan “sus fundaciones”. El mismo estudio señala que si el señor Ortega tributara como un médico tendría que pagar 320 millones cada año. Es decir lo que se fundación asigna para tres ejercicios previstos en su donación más lo que pueda deducir por los ocho años de pago aplazado en la misma.

Así que, con la máxima comprensión para la opinión de aquellas personas que, urgidas por la tragedia del cáncer en sí mismas o en un ser querido, aprueban la actitud de don Amancio, yo discrepo. Creo que la caridad y la filantropía utilitarista son sólo medios alicortos y muy distintos de la verdadera solidaridad. Vuelve a tener razón aquello de “a todos según sus necesidades, de todos según sus posibilidades”. Si lo pensamos bien, podemos entender que, más que combatir las desgracias y la pobreza humanas, las eternizan, pese a tener que aceptarla en casos urgentes. Todo ello lo explica con sabiduría el historiador desaparecido hace unos años Tony Judt al escribir:
“Una vez que dejamos de valorar más lo público que lo privado, seguramente estamos abocados a no entender por qué hemos de valorar más la ley (bien público por excelencia) que la fuerza”. Todo ello no es sencillo hoy como recordaba la oportuna pintada en un muro: “Es incómodo momento en que hay que explicar a Galileo que el mundo no gira alrededor del Sol, sino del dinero”.