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Más allá de la ceguera

Me he despertado un poco asustado al oír en la radio que Linares es la ciudad con más porcentaje de parados de nuestro país según el Instituto Nacional de Estadística, 44,5%.

Erróneamente pensaba que la ciudadanía se habría echado a la calle a pedir, a exigir, empleo para casi la mitad de la población activa de la localidad. Después he sentido alivio, al comprobar que la vida sigue igual que ayer, y que antes de ayer y que hace un año… Las buenas gentes de mi ciudad siguen un día más con sus rutinas, con sus sueldos precarios, con sus subvenciones, con su economía sumergida…

Comprendo que los datos casuísticos pueden llegar a ser falaces, irrelevantes, pero no me resisto a reflejar una pequeña experiencia que tengo entre manos en la actualidad. Llevo cinco días intentando que un técnico venga a cambiarme la goma de la puerta superior del frigorífico. He llamado a diversos que se anuncian en las páginas amarillas, algunos ni han cogido el teléfono, otros se han comprometido a venir y ni siquiera han llamado para decir que no podían, menos para disculparse. Al final he recurrido a una empresa de Jaén, sí de la capital, y estoy a la espera de que vengan el día y la hora acordados, parecen formales porque me han dado un presupuesto previo y con IVA. Hace meses me ocurrió algo similar con operarios de la construcción que requerimos en mi comunidad de vecinos.

Generalizar no es bueno, pero esta informalidad, esta falta de educación, de ética, es Linares. Y duele decirlo, más siendo linarense de pro, como yo. Igual que este pasotismo ante las desigualdades, este verlas venir mientras Linares se hunde, se difumina en sueños del pasado mineros e indrustriales. La nueva Detroit. Y no consuela comprobar como los acusados de corrupción, los imputados y los testigos, hablo a nivel nacional, se amparan ahora unos en otros para que, al final, no pase nada de nada. Tampoco consuela ver como las decisiones del Tribunal Constitucional sólo son válidas para qué y según convenga.

Términos como “vivero de empresas”, “puerto seco” “segunda o tercera modernización” (he perdido la cuenta de por dónde va ya Andalucía), “jóvenes emprendedores”, etc. suenan tan falaces, tan vacíos, tan fatuos. Los pocos jóvenes que quieren tener un trabajo digno, todos con excelente formación, se marchan (no ya de Linares, si no de España) y nadie hace nada. Los gobernantes nos quieren convencer de qué eso es la prosperidad, trabajar en Alemania o en Reino Unido; los linarenses que Rajoy es el culpable o que el PSOE, con los años que lleva en la ciudad o en la Junta, según ideologías.

Las formaciones emergentes ya no lo son y se ocupan más de su estatus político que de lo que habían prometido para los ciudadanos (la ilusión ha durado bien poco)

Pero, lo cierto, es que aquí nadie se ocupa de formar a los jóvenes en las necesidades reales que tiene la ciudad (Sector servicios en reparaciones, cuidado de ancianos, dependientes y dependientas de tiendas, y muchos otros que se me escaparán pues no soy experto en empleo); todo se improvisa y vivimos en chapucilandia; lo más se hacen cursos, donde se paga a los alumnos –esto es lo último, mientras en la Universidad una matrícula cuesta una pasta- para enseñar a buscar empleo (no se puede ser más inoperante que quienes hayan pensado que así se genera empleo). Y, por supuesto, nadie se ocupa de crear un plan de empleo serio para Linares y provincia, y así, poco a poco, perdemos población que emigra, perdemos niños en las escuelas infantiles, aumenta la desgana en los ciudadanos y el mal gusto, el equipo de fútbol baja de categoría, la presión de impuestos locales recae cada vez sobre menos personas y con más agravio, etc. etc.

Linares se sostiene gracias a los jubilados (que no van a vivir eternamente) y a los funcionarios (estos que tanto se critican desde diferentes esferas sociales y que cada vez serán menos, conforme mermen la población y sus necesidades) porque pensar que lo hace por sus procesiones o por sus bares si que es un ensueño.

Muchas personas me tildan de pesimista en mis comentarios, les pido perdón, pero ante este panorama de abulia ciudadana y de dejadez gubernamental (Ayuntamiento, Junta y Gobierno Central) no puedo por menos que serlo. Quién no lo quiera ver, poco contribuirá a la mejora de esta nuestra querida ciudad.

Ojalá me equivoque y el desarrollo nos lleve a la prosperidad, ojalá dentro de unos años tenga que escribir rectificando mis predicciones, ojalá, si es que aún sigo viviendo en esta decadente ciudad.

1 Comentario

  1. Sr. Ad, no sea Vd. pesimista, porque Linares florece cada día más a base de noticias insustanciales.
    Tan sólo comentarle dos anécdotas. La primera se refiere a una pregunta que un ciudadano linarense me hizo algunos días y se refiere a lo siguiente:
    1ª) “¿Sabes Juan cuanta gente sale todos los días de Linares a las 6 o 7 de la mañana para irse a trabajar fuera de nuestra Ciudad?” ¡Muchos!
    2ª) Me preguntaron unos periodistas que hacían una encuesta en el Pasaje del Comercio hace unos meses(ellos me conocían y yo a ellos: Juan ¿qué opinas del ramal ferroviario Linares-Vadollano? Yo en tono sarcástico les dije…¿Cualo? Y se empezaron a reir.
    Servidor les contestó: Pues que está bien para llevar a los abueletes a que se den un baño en el “piélago”
    Creo que sobran más comentarios.
    El suyo es un artículo que a buen seguro comparte la ciudadanía linarense, que por otro lado, asqueada de la situación real ya pasa del tema mientras a ellos no les falte el chusco. Asco de vida.
    Saludos.

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