Un grito tensa el aire en la paz de las puertas.
Llega metódica y certera
puntual y seria:
madruga más que el alba…
y su acero eclipsa
a las jóvenes estrellas.

¡Ahuyentad sus espuelas!

Los patios aún dormitan su flor de maceta
y algunas avecillas se desperezan.
Viene puntual y seria.

¡Pedidle que se vuelva!

El sol esconde a los niños
entre hojarascas negras
y gritan los crisantemos
camino de la escuela.

¡Llamad a los ángeles!

Fragmentos de alas
lloran las aceras
y la calle es un sepulcro
de nombres que nadie reza.
Se acerca metódica y certera.

¡Decidle a los ángeles que vengan!

Un grito tensa
el dolor de la aurora
y un estallido
deja sin aire
la paz de las puertas.
Implorad a los ángeles
que detengan las botas
su embocadura de bronce
(se acerca puntual y seria)
que cesen los tanques
su gruñido de ave presa
(madruga más que el alba)
que sucumba la muerte
a golpe de rebato
(viene metódica y certera)

¡Llamad a los ángeles,
decidle a los ángeles
que vengan!