Portada Categorías Magazine NOMBRES CON LEYENDA, CON EMBRUJO: “PONTÓN”

NOMBRES CON LEYENDA, CON EMBRUJO: “PONTÓN”

Pero si pontón significa paupérrimo puente de madera que cruza un río o arroyo insignificante, ¿por que tuviste ese nombre?
Has sido la calle del comienzo, has sido la ronda del final, rodeando la Vieja Villa en su ensanche natural. Primero te llamaron como el escribiente del mesurado y tranquilo burgo: Juan de Baeza. Luego te partieron en tres, probablemente para mirar como crecían tus izquierdos vanos: El primero hasta el Rosario, llamándote Pedro Marín. El segundo hasta el hospital franciscano, hospedería de mineros enfermos, donde La Virgen de la Cabeza, mira de soslayo a la que siempre reza. Y, por último, hasta las calles de tintes y gremios, un nuevo apodo te dieron… ¡Que curioso! Hernando de Jabalquinto.

Cuando ya creciste como vía importante, con consulados, capillas, plazas y hospitales te denominaron con orgullo del nuevo hito, Cánovas del Castillo.

Inicio de la calle Pontón desde La Plaza del Bermejal. 1902

Calle del inicio del frío, donde los que caminan por la corredera, busca el hielo de “Jaldo” en tu costado. Travesía del altos vuelos, donde “El Globo” y sus coloridos tarros, de plantas y bálsamos, curan a los que yacen enfermos, esperando el milagro del alquimista viejo.

Subo la cuesta sudando, mirando ensimismado la planicie y los eriazos, menos mal, que los leones y su fuente de fresquita y cantarina agüita, mitiga, entre charla placentera y mentidera, mi cansancio.

Giro la mirada a la derecha para ver la Calle Teresa Pérez, luego Figueroa, más tarde Yanguas Jiménez, pero todos la conocemos como Rosario desde mil quinientos sesenta y nueve. En el fondo veo “La Casa del Torreón”, antiguo palacio de los Dávalos y los Biedma, hoy el orgulloso museo arqueológico de Linares, donde Aníbal e Himilce, alrededor de la rica plata, pudieron soñar.

Daguerrotipo del Convento hospital de San Juan de Dios 1891

A lo lejos veo bombines, levitas y negros trajes, ¿Qué extraña gente en mi tierra? No son morenos ni bajos, son gente del extranjero, que con cartera de cuero, velan, en sus dos modernas casas, los intereses mineros.

Con bullicio baja el Nazareno, en silencio la Expiración, con dolor el Santo Entierro, mientras pausadamente miran esa pequeña capilla, esa expoliada y olvidada ermita, que cuando se bajaba, sin luces y sin porvenir al tajo, su humilde y preciosa fachada, construida en el siglo XVII y desaparecida ominosamente, como Aurora los iluminaba.

Bajada del Nazareno a la Altura de La Capilla de La Aurora. 1947

Tras una fachada de orfebre piedra, preciosista, recargada y barroca, donde se marea uno al mirar, fuiste capilla y hospital, Instituto Libre. Más tarde, de Cástulo trajeron sus piedras hasta, que por último, en tu planta la justicia está.

Mirando a San Francisco una pequeña callejuela cargada de historia se halla. Teniente Ochoa la llaman, y donde, entre sus casas las monedas en Linares se acuñaban.

Frente a la imagen del encapuchado y humilde santo monje. “Periquito el Cojo”, nos atiende, con su anárquica y ordenada tienda de todo. Badulaque de esencias y tesoros, que con cuatro perrillas se pueden comprar.

Subiendo un poquito un palacio encontraremos de grisácea piedra y bellos blasones. Balcón que miraba al Castillo con recogimiento, mientras en su noble patio Los Orozco, preparan la tierra para enterrar al poeta. Al poeta de la guitarra, el que con sus prestas manos y seis cuerdas, admiró a todo pueblo. Segovia lo apellidaron y como marqués de salobre tierra fue sepultado.

Toma aire sudoroso lector, que ya llegamos a la Plaza de la luz, a la plaza del librepensamiento, a la plaza de un orden nuevo, a la plaza, que al despertar mira al cielo, entre palmeras y plataneras, anunciando que vienen tiempos de riqueza, lamento y sudor.

Y después de lo contado y de lo grande que has sido, no sé por qué te llaman Pontón, si no hay ni un paupérrimo puente ni un río.

Palacio de Los Orozco, hoy Casa Museo de Andrés Segovia. 1929

Nació en Linares en el seno de una familia de tradición minera, cuyas formas de vida y de percibir el mundo, basada en el sufrimiento de intentar sobrevivir día a día, marcaron su forma de ser. Estudió Magisterio en la especialidad de Ciencias Humanas. Posteriormente realizó un Master en la Facultad Ramón Llull de Barcelona en “Dirección y Gestión de Entidades Sin Ánimo de Lucro y Economía Social”, donde publicó un análisis exhaustivo de “El papel de los movimientos sociales y el voluntariado en la España del siglo XXI” Su origen y su formación académica han influido en su quehacer profesional. Así, ha sido Director de la Escuela de Educación Social “El Puntal” de Jaén, Director del Colegio Público “Santa Teresa Doctora” de Linares, Asesor Externo del Centro de Profesores Linares-Andújar, Secretario y Vicepresidente de La Federación “Himilce”, asesor de La Confederación de Asociaciones de Vecinos de Andalucía y Consejero Académico del Centro de Estudios Linarenses. El compromiso con la filosofía del voluntariado, con su pueblo, y con su legado minero lo han llevado a tutelar numerosas y multitudinarias marchas por este patrimonio. Así como numerosas publicaciones y cursos de formación tanto en el campo de la educación, del voluntariado y la minería. Interviniendo como ponente en Congreso Internacional de la Historia de la Mineria (Ponencia que veremos a continuación). Ha editado dos libros: - Las chimeneas en el paisaje minero en el distrito Linares y su comarca.2009 - Historia y Leyendas de una ciudad que comenzaba a despertar. 2013

No hay comentarios

Haciendo click en "Publicar comentario" estará aceptando la política de recogida de datos (Art. 5.1 de la LOPD) y las condiciones de uso