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LIBROS INFANTILES CLÁSICOS

Se está celebrando la fiesta del libro y con ella iniciativas para que nuestra infancia se aficione a la lectura. Por mi variada condición de bibliófilo, maestro jubilado y abuelo, preocupa la cuestión más allá del ocio placentero. Entiendo la lectura como el camino que ha de emprender la persona desde sus primeros años para crecer siempre, como tal, en sabiduría, responsabilidad y autonomía. Pese a la abundancia de narración audiovisual- o tal vez más por ella- hoy el libro es tanto o más necesario por la captación pausada y más apta para rumiar que ofrece. Además de superar cierta pasividad, la lectura alienta la imaginación poniendo imágenes propias a la narración que nos embelesa. un libro es mas necesaria. Pese a ciertas mejoras en los índices de lectura, no es fácil que en bibliotecas -y más en-librerías se ofrezca el libro como algo más que otra mercancía. En general prevalece la oferta de modas con títulos intrascendentes en detrimento de obras más fundamentadas y/ clásicas. Lo que ya es discutible en el mundo adulto, es un peligro en el infantil. El mercadeo de las modas me acercó a la necesidad a lo clásico también para la literatura infantil.

Está claro que la evocación de Cervantes y Shakespeare es una convención acertada, aunque discutible como todas,para unir lo más representativo de la literatura inglesa e hispana. Superando las posibles polémicas, es indudable que la obra de los mencionados escritores, junto a la de bastantes más, merece el calificativo de clásica. Recordemos el concepto de “clásico” en este presente de verdaderes efímeras para no perder el norte humanista en cultura y educación. Relaciona el diccionario dicho vocablo a referencias de origen, greco-latino remozadas en el renacimiento, en que el hombre era la medida de todas las cosas. Referido a una obra o autor acaba definiéndo como “digno de imitación y reconocimiento estético por su racionalidad y armonía frente al paso del tiempo”.No es reto fácil en este momento.

Hablando de “infantil” sumado a clásico, la cuestión puede complicarse y más si tratamos de literatura. Pese a cierta claudicación ante gustos, en general inducidos por la publicidad, a nuestras criaturas, hemos de seguir afirmando-como más arriba- lo contrario. Creo que ante cambios tan rápidos y profundos, en que la frontera entre persona y máquina es cada vez menos nítida, aclarar lo esencial de la persona es prioritario. Aunque cambiamos mucho, desde la cuna a tumba, aspiraramos siempre a pensar para decidir, ésto es el humanismo. La peripecia humana esencial se repite casi de la misma manera en el conjunto de la vida adulta. Los valores y tensiones que don Miguel y don William proponen para Quijote, Sancho, Rinconete, Dulcinea, Hamlet, Macbeth, Othelo o Julieta son en lo esencial iguales a la problemática de la persona adulta de otras épocas. De la misma manera, desde la infancia hasta cierta época de la juventud (tras la adolescencia) será necesario afrecerles lo clásico. Es decir, lo que la sabia experiencia ha ido tomando como más “digno de imitación y reconocimiento” para su personalidad en formación. Recordemos que en la niñez la persona no es “humúnculo”(hombre pequeñito), sino una persona en una etapa y con una peripecia vital bastante distinta en que se fragua la adulta. El juego, la autonomía de movimiento o expresión, la construcción cultural del género, la relación entre iguales y con el mundo, entre otras, son experiencias que aprende a su ritmo y en gran medida por imitación. Facilitar elementos enriquecedores con que encauzar o estimular la propia fantasía, y sentirse protagonista de aventuras narradas acordes con su niñez o adolescencia, no puede ser más beneficioso. Ese es el objetivo de la literatura infantil clásica. Unamos esos fines con el placer.

Este año se cumple el centenario del nacimiento de Gloria Fuertes sin que en las librerías nos saluden “Pio Lope, el pollito miope”,”La ardilla y su pandilla” o “Tres reinas magas”con ingenua profundidad del cuento hecho poesía. Se ignora el reconocimiento de “Christian Andersen” a la obra infantil para “La Poeta de Guardia” y avanzada del feminismo. Tal vez sea porque va bien la igualdad de género. De la misma manera que es raro encontrar a “Rosalinde tiene ideas” de C. Notlinger, aquella niña que quería ser portera de fútbol en 1.981. De la escritora vienesa tampoco encontraremos la ternura de personajes como Piruleta, Juan, Julia y Jericó,o las tribulaciones de una adolescente en “Gretchen se preocupa”. Y de las relaciones con los mayores que, como esta autora, trata Peter Harling en “La abuela” y en “El viejo John”, además de su “Ben quiere a Ana”. Tampoco vendría mal tropezar con “El dedo mágico”, “Matilda” o “Cuentos en verso para niños perversos” de Roald Dahl. Otra buene oportunidad sería leer al inventor de historias Gianni Rodari en “Tonino el invisible”o “Cuentos para juegar” entre otros. En su estela, se puede leer a Fernando Alonso en “El faro del viento” o “30 historias de la Tía Mila” Siguiendo las andanzas de un personaje podemos encontrar series como la actual “Kika superbruja” del alemán Knister, o de hace unos años como “Los Cinco” de Enid Blyton y “Manolito Gafotas” de Elvira Lindo. Hay alguna reedición de colecciones “Celia y su mundo” de Elena Fortún o “Antoñita la fantástica” de Borita Casas que nos hablan de niñas sel siglo pasado. Podemos encontrar muchos títulos con aventuras y humor como “Fray Perico y su borrico” en amplias colecciones como “El barco de vapor”. Y para no hacer interminable la lista véase también la interesante obra de autores como Jordi Sierra i Fabra.

Se trata en conciliar el disfrute con la reflexión humana para que la experiencia personal y colectiva nos resulte más gratificante a la vez que sincera. Junto al alud publicitario, cuidar el remanso sereno donde rumiar lo esencial, para -superando el equívoco, la dispersión y el miedo, mantener la dignidad más acreditada o clásica.

Maestro jubilado y activista social. Desde su juventud ha estado vinculado al mundo educativo, sindical, político y social de diversos ámbitos. En la dictadura estuvo vinculado con el movimiento del magisterio por la dignificación de la educación. Participó activamente en la reconstrucción del PSOE y de FETE-UGT en la provincia. Descontento con la deriva de ambas organizaciones, vertió sus esfuerzos en los Movimientos de Renovación Pedagógica (Grupso Pedagógicos de Jaén) y más tarde en el sindicato USTEA. Crítico con el derrotero que ha ido tomando esta democracia, se ha vinculado con movimientos críticos como Foro Social de Linares, 15MLinares, FCSM, en un diálogo plural e intergeneracional. Actualmente ejerce como responsabilidad directa la coordinación de Jaén Laico dentro de Andalucía Laica-Europa Laica.

3 Comentarios

  1. También muy interesante la obra titulada “Momo” de Michael Ende, aunque considero que bien pudiera ser o servir para todas las edades.
    Advertencia: La lectura, perjudica gravemente la ignorancia.

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  2. Magnífica relación de títulos infantiles Sr. Martínez.

    Gobernantes (por eso de que hacen las leyes de Educación), Educadores/as y Padres/Madres deberían tomar buena nota. Lástima que todo se esté vulgarizando y mecanizando tanto.

    Pero, cómo dice el Sr. Parrilla, “siempre nos quedará “Michaen Ende” y yo apunto, su Historia Interminable, su Jim Botón, su Corazón de Tinta, su Ponche de los Deseos… Y otros muchos autores/as y títulos…

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