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REFERENTES

Ahora se lleva mucho utilizar la palabra referentes, sobre todo en la ausencia de estos. El referente es el modelo, el prototipo, el conocimiento de algo real o imaginario que ha existido y que tomamos como guía o justicia según nuestras raíces. Todos y todas hemos tenido como referentes a nuestros padres y madres, familiares, maestros o maestras. Se suelen elegir, pero tienen que existir para cada cual… ¿Qué referente podrán tener personas a quienes les ha faltado alguno? Y aprovecho para recordar a mi padre que hoy hubiera cumplido 97 años durante los cuales ha sido y sigue siendo mi referente más preciado. ¿Qué referente, y por qué, tienen algunos que no se identifican con nada conocido? Me lo suelo preguntar, y cuando lo conozco suelo comprender muchas cosas de las que hoy pasan. Sin embargo también comprendo la libertad de ampliarlos según los tiempos y que algunos se desvíen. La atracción química e intelectual también es imprevisible, el caso es que nos podemos conocer bastante por ellos.

Pero las mujeres en general no se han consolidado como referentes y una de mis ideas ha sido, y es, rescatarlas para que puedan serlo. Lo hice en “Susurros” y lo hago cada vez que saco a la luz a mujeres que se nos ocultan impidiéndolas ser referentes. Pero ni referentes ni conocidas, nada de nada. Me gustaría saber quién sabe quién fue Clara Campoamor, o Victoria Kent, Zenobia Camprubí, o Carmen de Burgos y creo que hay que hacérselo mirar. Los que estudiamos en los 60 no lo teníamos en los libros de texto, se conocían las generaciones del 98, del 25 y hasta de los 50, todas de hombres, escritores o poetas, nunca escritoras ni poetas mujeres. Las que pretendo, y en ello estoy, es rescatar a las de antes de la guerra que luego la dictadura ocultó y ahora con mucho trabajo se van conociendo ofreciéndose como referentes para las generaciones actuales y venideras. Mujeres en todas las ciencias y las artes, en el trabajo, en la historia, porque no están en la historia.

Ahora una de ellas, Elena Fortún, me está enseñando a contar cuentos, no es baladí saber contar cuentos ni todo lo que se llama cuento es para niños ni invenciones fantásticas. Cada edad necesita una clase de cuento y cuando son pequeños a mí me consta que son contados por sus maestras magníficamente, es admirable, yo al menos lo admiro, pero lo que no me consta y además dudo, es que en las familias, el padre o la madre cuenten algún cuento antes de dormir. Claro, ahora hay videojuegos, televisión, juguetes y distracciones pero no cuentos contados al calor del amor de los padres. Yo sí tengo la fortuna de haber sido escuchadora de cuentos por parte de mi padre, de ahí una parte de la referencia, hasta que me dormía.

Ahora me encuentro con Elena Fortún que acabó por creerse sus propios cuentos creando el personaje de Celia, muy conocido en aquella época. ¿No saben tampoco quién era Celia? La escritora se refugió en este personaje para contar todo lo que iba sucediendo en aquellos años y que no se entendía. Así surgieron títulos como “Celia en el Colegio”, Celia novelista”, Celia y sus amigos”… En “Celia en la revolución”, asiste entre perpleja y asustada a los acontecimientos de la guerra civil, convirtiéndose en un libro prohibido casi un siglo. A nadie le convino lo que decía una niña como verdad, ni la de unos ni la de otros. Me gustaría que a alguien le picara la curiosidad y al menos se enterara de quién es la mujer amante de los niños y niñas sin perder la perspectiva de adulta, que tiene una estatua en el parque del Oeste de Madrid y que el próximo día 8 se cumplirán 65 años de su muerte. He oído que Carmena le va a hacer un homenaje. Me alegrará. Pero me pregunto ¿por qué Carmena lo sabe cómo yo y alguna más y mucha gente no? Lo sé y espero haberlo paliado de alguna forma.

• Mujer y escritora. • Nació en Cantabria pero lleva más de 50 años viviendo en Linares. • Maestra y Directora del CEIP Santa Ana de Linares. Actualmente jubilada después de 40 años de docencia. • Articulista de opinión en periódicos de la provincia de Jaén. • Autora de numerosos relatos cortos, premiados en certámenes provinciales y regionales en los años 90. • Tiene en su haber dos libros de poemas y tres novelas. La primera de ellas, “La rebelión de las musas”, fue premio Diputación de Jaén 1999. La segunda, ”El rito del escorpión” fue publicada en 2008. En la tercera, “Susurros”, publicada el 21 de marzo de 2014, pretende rescatar del olvido y visibilizar a las mujeres de Linares. • Pertenece a colectivos culturales y organizaciones de mujeres a nivel local, provincial y regional. Actualmente forma parte de la Junta Directiva de Mujeres Vecinales de Andalucía y de Linares, dentro de la Federación de Asociaciones Vecinales Himilce de nuestra ciudad.

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