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SEMANA SANTA

Gusta ver la Semana Santa en Linares, a cada cual le gusta la suya aunque se sepa que algunos pasos procesionales en otros lugares son espectaculares y preciosos, pero desde luego nosotros tenemos a Víctor de los Ríos que nos dejó todo un legado, incluido el Minero, junto a otros pasos procesionales en Palencia, León, Zamora, Albacete… Lo traigo a colación siempre porque fue cántabro como yo y dedicó mucha parte de su vida a nuestra ciudad, de lo que me siento muy orgullosa.

Pero en esta Semana Santa, que después de varios años paso aquí, he vuelto a revivir cómo Linares la vive, no sé si la siente. De nuevo las calles aparecen llenas de gente, la alegría de seguir las procesiones y mientras tomarse unas cañas y las suculentas tapas que muchos de ellos, que han vuelto, disfrutan. Podemos ver cómo la gente vive con alegría e ilusión el reencuentro con sus raíces. En estos días puedes ir tanto sola como con otras personas, al final acompañas y, sin haberte vestido nunca de penitente, sí sientes esa individualidad de las estaciones de penitencia, esa mezcla de sentimientos, recuerdos, nervios, expectativas, alegría, desilusiones, algo extraño que te compromete para la próxima vez. Habrá quien lo tome como pasatiempo, como promesa, o como sentimiento cofrade, lo que sí es cierto es que se mueven pensamientos internos, catarsis de vida y amor por nuestro pueblo. También, al final, profesión de una verdadera fe, de la que a lo mejor no se es consciente pero que paralelamente nos introduce en nosotros mismos ante una cruz. No podemos ir en contra de nuestras creencias, el andaluz es sentimiento, afortunadamente. Habría que diferenciar también quien le tiene apego porque vive de ella o amor que ya viene de la sensibilidad del artista que lo ha creado, del sabio que la comprende y de quien la siente, simplemente y profundamente la siente.

No sé si todo el mundo siente lo mismo pero me admira el trabajo de las cofradías y hermandades, de las bandas de cabecera, de los costaleros que llevan ensayando desde que alboreó el año, de las gentes que siguen a los pasos. Andalucía es la región del mundo donde mejor se vive la Semana Santa, son sus fiestas ancestrales y por las que son conocidas, como las fallas o los sanfermines. El andaluz sabe trascender, sabe vivir con alegría y sentimiento cada recuerdo del paso de Jesús de Nazareth por este mundo. He visto hombres y mujeres acariciando el trono, jóvenes haciendo fotos, niños contemplando y aprendiendo cuál es su cultura y su religión… Sí, su religión aunque después se les llene la boca diciendo que son laicos o proclamen su agnosticismo mientras dicen “My God” ante cualquier detonante de vida… Somos contradictorios, aunque según Unamuno eso es lo que somos sin dejar de ser uno mismo. Tenemos derecho.

Sin embargo, no deja de ser una manifestación cultural pública y no entiendo mucho las tribunas, no debería haber privilegios ni por dinero ni por autoridad, sí para las personas mayores que no podrían de otra forma. Por lo demás no lo entiendo y por eso nunca he utilizado ninguna silla en esa tribuna, me recuerda al tiempo de los romanos, de ellos hemos heredado esas prebendas, como también las padeció Jesús. Yo recuerdo que Jesús iba camino del Gólgota rodeado de gente, como ahora, unos alegrándose y otros entristeciéndose, nadie de “importancia” estaba en el Calvario, observando todo el cruel proceso que habían permitido, sólo el silencio nos permite comprender. Y algo real, que existió, que existe cada vez que observamos impasibles todos los sufrimientos humanos, todos los que tenemos y hemos tenido siempre… tal vez sea el recordatorio que no se pretendió hacer. Pero no, pienso que a los que inventaron la Semana Santa les bastaba con llorar y rasgarse las vestiduras ante aquella gran injusticia y no pensaban en todo el dolor que infringían a los cercanos… Jesús lo es todo pero sobre todo ejemplo de vida, no un lloriqueo puntual.

Me queda por decir que tampoco entiendo las vallas que “protegen” las espaldas de los tribuneros, los comerciantes han salido perjudicados y todo queda reducido a un habitáculo por donde se supone discurre la procesión. El otro día, desde lo alto de la calle Cervantes no podía ver nada, ni gente, sólo unas maderas como puertas al campo y las protestas del comercio. Y lo entendía y lo veía un error, junto a mucha gente. También una feria del libro que estrechará el paso del Nazareno… Yo conocí hasta una tómbola cuando llegué del Norte, de unos sudarios morados y nada más. Fue algo que no podré olvidar, aunque “carpe díem”, que es lo más inteligente.

Todo cambia y la vida sigue aunque me alegre de que Linares haya ganado en vida y quizá en economía, todo eso que nos puede expansionar aunque sea una semana. La Semana Santa es muchas cosas, religiosidad, cultura, vivencia y expansión. Todo es lógico vivirlo, así como disfrutar de qué todo el mundo salga desde sus catacumbas emocionales y lleguemos a pensar que estamos vivos.

Semana Santa de Linares

• Mujer y escritora. • Nació en Cantabria pero lleva más de 50 años viviendo en Linares. • Maestra y Directora del CEIP Santa Ana de Linares. Actualmente jubilada después de 40 años de docencia. • Articulista de opinión en periódicos de la provincia de Jaén. • Autora de numerosos relatos cortos, premiados en certámenes provinciales y regionales en los años 90. • Tiene en su haber dos libros de poemas y tres novelas. La primera de ellas, “La rebelión de las musas”, fue premio Diputación de Jaén 1999. La segunda, ”El rito del escorpión” fue publicada en 2008. En la tercera, “Susurros”, publicada el 21 de marzo de 2014, pretende rescatar del olvido y visibilizar a las mujeres de Linares. • Pertenece a colectivos culturales y organizaciones de mujeres a nivel local, provincial y regional. Actualmente forma parte de la Junta Directiva de Mujeres Vecinales de Andalucía y de Linares, dentro de la Federación de Asociaciones Vecinales Himilce de nuestra ciudad.

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