Linares28. Escasas horas ya para la celebración del Pregón de Semana Santa de Linares 2017… ¿Cómo se encuentra y está viviendo estos últimos momentos antes de su gran día?
Luis Moya. Bastante nervioso, la verdad… Pensaba que no me iba a poner tan nervioso el ser pregonero. Aunque esté acostumbrado a hablar en público y a relacionarme con mucha gente, evidentemente, esto es totalmente distinto.

L28. ¿Qué supone para usted ser el Pregonero de la Semana Santa de Linares?
L. M. Un honor y un orgullo. Que te elija gente de todas las cofradías, hermanos mayores y miembros de la Agrupación, que hayan pensado en mí para realizar esta labor me enorgullece muchísimo…

L28. ¿Qué le va a contar al público que le escuchará desde ese atril del Teatro Cervantes?
L. M. Lo que supone la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo; el mensaje que nos dejó con su Pasión y el significado que tiene que tener para todos los cristianos su Muerte y Resurrección; y, sobre todo, cómo podemos extrapolar a hoy día esas enseñanzas que nos dejó Jesús. Y es que sorprende que los textos bíblicos, que tienen ya más de dos mil, en el caso del Antiguo Testamento, son todavía hoy en día de rabiosa actualidad. Hemos cambiado mucho en muchos aspectos, en todo ese tiempo, para unas cosas pero para otras seguimos reproduciendo aquello que pasó hace tanto.

L28. ¿Nos puede adelantar algo de su Pregón?
L. M. Que no voy a hablar con acento raro, impropio de esta tierra y de mí, ni lo voy a hacer tampoco en verso, ya que no soy poeta… Va a estar basado, sobre todo, en la Pasión de Cristo y en lo que significa la Semana Santa desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección. He intentado no hablar de mí en primera persona, solo hay alguna pincelada breve de vivencias personales, pero voy a procurar hablar del mensaje de Jesús con ese acto de entrega que tuvo.

L28. Para la presentación eligió a una persona muy cercana a usted, a la que tiene muchísimo aprecio, Macarena García –concejala de Cultura, Festejos y Educación–. Imagino que estará ya deseando compartir con ella esos momentos tan mágicos y especiales que se avecinan…
L. M. Así es… Por más que le he pedido que me deje ver la presentación, ella no me ha dejado hacerlo (risas)… Más que nada porque me da mucha vergüenza cuando hablan de mí, me da mucho pudor… Además, si pudiera ausentarme del escenario durante la presentación para no escuchar, lo agradecería, porque me da mucho pudor escuchar que hablen de mí, ya sea para bueno o para malo. Pese a todo, la he elegido porque es una gran amiga; es de esas personas que Dios pone en tu camino y llegan a tu vida en un momento determinado y te acompañan durante unos años, dejando un poso en ti como si te conocieran desde siempre y hubieran estado contigo desde que naciste… Además, también la elegí porque es una persona que, además de tenerle gran aprecio, es cristiana y cofrade. Macarena reúne todos esos requisitos.

L28. Sobre el escenario se verá y escuchará, de forma previa, a la Banda de Cabecera del Santísimo Cristo de la Expiración. ¿Por qué esa elección?
L. M. Porque llevo más de 25 años sin escucharla y creo que este sería un buen momento para hacerlo de nuevo. A mí me gusta mucho la Semana Santa de Linares y procuro siempre estar con ella desde el Domingo de Ramos al Domingo de Resurrección. De hecho, creo que ninguna otra Semana Santa de otro lugar me va a llenar tanto como la mía. Pero sí es cierto que hay dos elementos de nuestra Semana Santa que llevo mucho tiempo sin ver: la Banda de Cabecera y el Descendimiento, a pesar de ser hermano, porque me coincide con “La Expiración”. Por eso he querido volver a verla…

L28. Usted es una persona sobradamente conocida en Linares pero, pese a ello, para contextualizar y saber quién es realmente Luis Moya Conde en el plano cofrade, háblenos de su trayectoria dentro del ámbito de las cofradías y la Semana Santa local.

L. M. La verdad es que no vengo de una familia eminentemente cofrade, aunque mi padre fue una de las primeras personas que reorganizaron el Descendimiento y salieron en la procesión. Mi hermano José perteneció a la primera cuadrilla del Amor Hermoso cuando se creó y, salvo eso, no hemos tenido más vinculación con la Semana Santa en mi casa tras el fallecimiento de mi padre cuando yo era muy joven. Pero es verdad que siempre me ha gustado, creo que eso es algo que te llega; es como la fe, o la tienes o no la tienes. La Semana Santa es igual, o te gusta o no, no hay término medio; hay quien la disfruta y quien no… Cuando tenía unos dieciséis años, mis amigos más cercanos y yo decidimos probar a salir en la cuadrilla del Cristo de la Expiración y, desde que empecé, ya no me moví. Allí encontré gente maravillosa y estupenda, familias encantadoras que nos abrieron sus puertas porque, realmente, una hermandad es como una familia… Con el tiempo he ido abriendo el abanico, sin dejar La Expiración, y me hice hermano de La Borriquilla, donde salgo en la procesión, de la Santa Cena, Los Estudiantes, El Rescate, Prendimiento, La Columna, Nazareno y Descendimiento. Y con el resto, con todas en realidad, he tenido muchas vivencias y momentos; he ido a muchos actos cuando nos han invitado y eso ha hecho que se creen lazos de amistad con todas… Al final terminas siendo casi como un hermano más.

L28. Volviendo al Pregón… ¿A la hora de redactarlo se acordó de ciertas personas que simbolizaron algo importante o especial en su vida?
L. M. Sí, creo que es algo que no se puede evitar. Siempre se tiene a alguien en la mente que te inspira porque hay personas que nunca se van de tu vida, a pesar de que ya no estén entre nosotros.

L28. Nos retrotraemos ahora a aquella noche en la que recibió la llamada telefónica de la presidenta de la Agrupación de Cofradías para darle la gran noticia de que fue elegido Pregonero… ¿Cómo vivió ese momento?
L. M. Me quedé en silencio, totalmente sin palabras porque, sinceramente, no pensaba que sería elegido… Sí que es cierto, siendo honestos, que alguna vez se me ha pasado por la cabeza el pensamiento de querer ser pregonero porque, realmente, para un cofrade es todo un honor. Pero, aunque uno piense que le gustaría estar ahí, que le encantaría pregonar su Semana Santa, luego tiene otras “hándicaps”… Y, por eso mismo, no creía en absoluto que, al menos en este momento ni en este año, yo acabaría siendo el Pregonero. Cuando me lo dijo Mari Provi me quedé en silencio, no dije nada; fue entonces cuando le pasó el teléfono al consiliario, Don Sebastián Pedregosa, que fue quien me ratificó que, efectivamente, me habían elegido. Para mí fue todo un honor y me recorrió un escalofrío por el cuerpo al pensar la labor que se me había encomendado. Quizás hay gente a la que le dan esa noticia y no se le va ni se le viene un color, pero a mí me recorrió un escalofrío…

L28. Y desde ese momento hasta hoy, ¿cómo han transcurrido estos meses?
L. M. Hasta hace dos días, muy tranquilo, no había sentido agobio ni nervios hasta hace apenas dos días. También es verdad que no me ha costado escribir el Pregón porque las ideas fluyeron y emanaron muy rápido, como el agua de un manantial cuando se rompe la piedra y brota el agua… Me ha costado más el hecho repasarlo, cambiar algunas cosas, algunas palabras o algún giro y corregirlo ortográfica y lingüísticamente. Pero en sí, en cuanto a ideas, no me costó. Y en cuanto a nervios, ya sí que los siento…

L28. Imagino que, ante todo, se quedará con los momentos que ha tenido la oportunidad de ir viviendo y lo mucho que aún le queda por vivir y disfrutar…
L. M. Sí, efectivamente. Imagino que, cuando ya pase la Semana Santa, tendré un gran abanico de recuerdos y vivencias en torno al Pregón. No sé cómo saldrá porque, sinceramente, todavía no lo ha leído ni escuchado nadie… Porque creo que, si se lo hubiera enseñado a alguien, me habrían hecho alguna sugerencia y entonces ya no sería mi pregón, ya no sería todo aquello que me brotó, sino aquello que está hecho con los pequeños cambios que me ha dicho otra gente. Así que, para lo bueno o para lo malo, el pregón es cien por cien mío; si me equivoco en algo, será mi culpa, y si a la gente le gusta, también será por culpa mía.