Y que es eso, se preguntará el lector. Una contraseña o una clave de un ordenador. Pues no. se trata del nombre dado por los astrónomos , a un cuerpo celeste encontrado a 130 años luz de la Tierra en el año 2012 y en el que han descubierto (la verdad no sé cómo), la existencia de agua y gas metano, existiendo disparidad de criterios por si es un planeta que ha salido de la órbita de su estrella o una estrella de las llamadas enanas marrones con una antigüedad de 2.000 o 3.000 millones de años (tampoco se quien estaba allí para certificarlo).

Saben cuántos son 130 años luz de la tierra en kilómetros. La velocidad de la luz es de aproximadamente 300.000 kilómetros por segundo, ahora cuantos segundos hay en un año de 365 días, si mis cálculos no me fallan al multiplicar 60 x 60 x 24 x 365 = 31.536.000 son los segundos de un año por tanto como son 130 años nos darían 4.099.680.000 segundos cantidad que multiplicada por la antes mencionada velocidad de la luz, nos da una cifra de kilómetros, que la calculadora de mi móvil sitúa si no me he equivocado en 1.229.904.000.000.000, cifra realmente espectacular.

Casi a diario, en la prensa en Internet y también en la de papel, son más las noticias que nos llegan sobre los adelantos y descubrimientos en el espacio inmenso que nos rodea, se nos habla de las fluctuaciones cuánticas, de las ondas gravitacionales, de los pulsar y de los cuásar, a unos cuarenta años luz, se ha descubierto un sistema solar, con siete planetas en los que existe la posibilidad de albergar formas de vida caso que pudieran poseer el líquido elemento es decir agua, Más de lo último que he leído cabe destacar una entrevista a un tal Viatcheslav Mukhanov destacado científico ruso, trabajando en la universidad alemana, que nos dice “el Universo surgió de la nada” y esto puede volver a suceder. Preguntado por el entrevistador ¿Y que había antes? responde, “la pregunta no tiene sentido porque el tiempo, también fue creado al surgir el Universo” y continúa “yo diría que las leyes de la física lo explican todo. ¿Ahora bien, quien es el creador de las leyes de la física?”.

Estas cifras, y todos estos descubrimientos me generan dos tipos de reflexiones, la primera nuestra pequeñez ¿dónde se acaba el Universo, en el espacio y en el tiempo? ¿qué soy yo sino una minúscula mota de polvo en el infinito? ¿Vale de algo o para algo mi existencia? Y la segunda de mis reflexiones, todo esto es solamente fruto de la casualidad de la concatenación de múltiples, millones, billones, trillones de hechos casuales. ¿Estamos ante algo de tal magnitud, que es imposible alcanzar a comprender por la mente humana? Salvo que tengamos eso que llamamos Fe.

Pero, ¿Qué es la Fe? Algo muy difícil de definir para un lego en Teología, como también lo soy en Astronomía, pero sin miedo a equivocarme mucho, Fe es la mirada de una madre al hijo que acaba de parir, Fe son las lágrimas de ese hijo cuando cincuenta años después cierra aquellos ojos, que le miraron, cuando muere esa madre, Fe es la amistad con mayúsculas de dos personas que piensan totalmente diferente, pero se respetan y no se traicionaran nunca.

El otro día recibí en mi móvil, un vídeo de estos que están ahora tan en boga, una joven recostada en un jardín mira al cielo y es como si su mirada fuese tomada por una cámara que en perpendicular se va alejando, tanto que en un momento se ve nuestro planeta a lo lejos, cada vez más lejos llegamos a traspasar la Vía Láctea, otras galaxias hasta llegar al infinito, punto en que la imagen de esa hipotética cámara vuelve a descender rauda, hasta el ojo de la joven, hasta su retina, pero no se queda allí se introduce en el interior del ojo y nos va mostrando, también hasta el infinito las redes de átomos y moléculas que nos dan el poder de la visión, realmente que poca cosa somos.

Y ante esta pequeñez nuestra, aún hay personas que se consideran agnósticas, que piensan que todo es fruto del puro azar. Pobres de nosotros y pobres de ellos.