DE AMICITIA. (DE LA AMISTAD)

Si el amor mueve montañas, la amistad que lo sustenta, podría mover el universo entero y este, transmutar en tierra fecunda el abandonado yermo de nuestro corazón, para que por encanto brotase la brizna de hierba verde y llena de vida que como la esperanza, se desarrollase y fructificara en la libre aceptación, la total necesidad del otro, querer vital que con voz quebrada, rota, entonase el poeta ante la desgarradora muerte de quien como amigo, tanto amó: “ Tanto dolor se agrupa en mi costado que por doler me duele hasta el aliento”… “Quiero escarbar la tierra con los dientes, a dentelladas secas y calientes y besarte la noble calavera… y desamordazarte… y regresarte”.

Difícilmente un ser humano podrá expresar tan profundamente sus sentimientos acerca de lo que supuso para él la amistad de un semejante. Este poema junto al Tratado de la Amistad de Cicerón, son un ejemplo no sólo en belleza literaria, sino en experiencias vividas entre personas.

Quizá la palabra amistad, haya sufrido tantos ultrajes como otras, que por su mal uso o su empleo interesado, hayan sido por desgracia vaciadas de su hermoso significado.

Porque el amor en general, si no tiene como soporte la amistad, el tiempo lo diluye y pierde su fuerza como las ondas en un estanque.

El amor humano, en su más amplia dimensión, penetrante y penetrado, lanzado y asido en nuestros corazones, necesita de una candela que permanentemente lo ilumine, con un grueso pabilo, el de la amistad. Y es que el prisma de la amistad, genera el círculo cromático en que como los colores primarios, juegan y conviven en sentimientos, ayeres y esperanzas. Es grandiosa la amistad, tanto, que no necesita un dia especial para su celebración, porque su día es siempre y porque el mejor regalo que se pueda hacer a alguien, es ella misma. Sí, ella misma, desnuda, sin montajes banales, sobre todo en un mundo que prefiere pagar con lo material, en especie, para no tener que estar hipotecados nunca por el agradecimiento. Nos da miedo usarla ya que no se puede dosificar su entrega, porque entonces no sería plena. Ella es disponibilidad, es darse sin pedir a cambio, es presencia y también ausencia, porque el verdadero amigo es aquél que está presente sin necesidad de ser llamado y ausente cuando no se le necesita. El amigo es el apuntador en una obra de teatro, siempre con el libreto en la mano, vigilante de la memoria de quien hay en escena, es el encuentro hecho regocijo de nuestro ser en la otra persona, es la puerta abierta sin necesidad de ser golpeada y la furia encarnada hacia quien hiere a quien se ama; es amor generosamente derramado en la copa del entendimiento mutuo.

Dice el poeta Khalil Gibran: “Mírame amigo mío; estudia mi rostro y lee en él lo que quieres saber… y que yo no puedo decir…”

Porque la amistad es virtud, es silencio, belleza, también palabra honesta y todas ellas conviven en el mismo recipiente por mor de la primera.

Con razón dice el poeta que la amistad, el más ligero cálculo la lesiona, porque cuando se es amigo hay que vivir en un “entente cordiale y sostenuto”, una cuidada y recíproca armonía, atento de no bajar el tono vital que la mantiene como encendida llama de relación recíproca. Y sobre todo a veces contemplación, porque es necesario llegar a ella en un mundo invadido de palabras, de frases, que por sí solas no significan nada si no se las hace realidad en nuestro interior.

¡Qué lástima que este noble sentimiento no emerja de los mismos cimientos en todas las personas! Unos dan hasta la saciedad, sin recibir, sin esperar nada a cambio hasta el punto de que el otro cree que lo que recibe es por derecho propio, sin dar nada, sin valorar nada, sin entender nada. ¡Qué lástima!

Es la amistad aquella virtud que permanentemente vive en nuestro interior, anunciándonos el nacimiento día tras día de una sincera entrega al otro, de un estar disponible para todo. Una conciencia que no se adormece, que se alegra con las alegrías de los demás y se entristece con sus sufrimientos. Llegado a tal punto, esto me cuestiona, sobre todo cuando contemplo la frialdad invernal que “con-lleva” el género humano, por la ausencia de los valores que deberían mover sus vidas; entre ellos la amistad. Dice Khalil Gibran:
“Ofreced vuestro corazón, pero no para que adueñen de él.  Porque sólo la mano de la Vida puede contener vuestros corazones.

Y permaneced juntos, pero no demasiado juntos.
Porque los pilares que sostienen el templo, están separados…

Y ni el roble ni el ciprés crecen el uno a la sombra del otro. «

Sobre el autor

2 comentarios en “DE AMICITIA. (DE LA AMISTAD)”

  1. Y desamordazarte, y regresarte…….. Bajo mi punto de vista, eso es lo mejor escrito jamás por un ser humano, junto con algunas cosillas del Gabo……Vuelvo a darte las gracias, Juan…… y que dentro de cien años pajaree tu alma colmenera………..Un abrazo……..

  2. Juan Parrilla Canales

    Gracias Arlekín. Si mi generación hubiese sido educada sobre todo en la sensibilidad y también en el respeto a los demás y los padres y madres de generaciones posteriores, hubiesen hecho lo mismo con sus hijos e hijas, nuestra realidad hoy, sería completamente diferente. Pero vivimos en la contínua «parálisis del sofá» Coincido contigo en lo que afirmas, tanto de Hernández como del Gran Gabo, aunque también hay dramaturgos y poetas, muchos y muchas, tan dignos de admiración como estos vates. Hay personas de este mundo literario, que realmente pueden llenarnos el alma.
    Y desde luego como dices refiriéndote a un servidor, quizá no dentro de 100 años… puede que dentro de poco, al menos para mí, pajareará esta alma colmenera.
    Saludos para Vos y para todas las personas que intentan un mundo diferente. Gracias.

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