Por diversas circunstancias y desde mi primera juventud, he estado vinculado con este género literario. Hace unos días, al reflexionar sobre lo que me parecía el disfrute lector incompleto por parte de un usuario de Linares28, se me ocurrió relacionar ambos asuntos. Pensé que el éxito y gran difusión de la novela histórica podrían favorecer hábitos colectivos de lectura placentera y madura. Parece que la afición lectora no crece pareja al valor literario, como sentenciaba un amigo de entonces, metiendo en el mismo saco novela histórica, policiaca o del oeste. Yo disentía citando lo que me sugerían “Sinuhé el egipcio” o “Las últimas banderas” relatos que recuerdo hoy, medio siglo bien largo después. Tanto en mi vida personal como profesional, la lectura me pareció puerta principal para experiencias enriquecedoras. Así, he leído y he propiciado la afición ajena a la novela histórica en gran auge. Además de la estricta afición lectora, me inducían otros valores que siguen.

La historia me ha parecido también otra puerta importante para trascender el presente. Ese presente que con frecuencia envanece por logros efímeros o que sobrecoge con contratiempos menores si se comparan con los de épocas pasadas. Esa posibilidad de conocer la historia, además de para no repetir anteriores errores, permite ponderar la vida de la gente sencilla y la creatividad que ha permitido el sostenido progreso humano. Esa historia que nos traslada por el tiempo y el espacio, sin que el interés de la aventura inventada no contravengan ni los acontecimientos ni escenarios del pasado real. Esa importante simbiosis entre ficción, verdad y veracidad es la que acerca este género a la obra plenamente literaria. Se entiende que las grandes novelas lo son por abordar las inquietudes y sentimientos humanos sustentados con la complejidad de los personajes. A la par, la literatura con mayúscula cuida el lenguaje, contando y sugiriendo lo justo para que quien lee siga, a partir de metáforas o dobles sentido, disfrutando posibilidades que ni el autor imaginó al crearla.

Sin desmerecer un ápice la tensión literaria que puede motivar a escritora y/o lector en la búsqueda anterior, hay otra que puede venir a complementar : la memoria. Podemos hablar de esa memoria íntima de cada cual que va añadiendo ingredientes para su personal concepción de la vida. Otro aspecto complementario del anterior tiene más que ver con hechos colectivos para comprender el mundo en que vivimos relacionando, en lo posible, causas y efectos. Entramos aquí en un terreno, al menos polémico, si no se aborda con un mínimo rigor. Uno de los aspectos más denostados en la educación actual es que apenas se analice el pasado reciente. Sin conocer éste ni las causas de las actuales dificultades, mal se pueden enderezar éstas ni proyectar un futuro digno. Superar el fatalismo de la versión dictada por los vencedores o beneficiados es otro reto mayor. Se piensa de manera errada que una visión tendenciosa beneficia a quienes la imponen. Está demostrado que ni el interés común ni el de quienes ostentan una ventaja pasajera prosperan con la infamia perenne. La doblez en el trato y la desconfianza, que tal genera, acabaránn degradando la relación saludable entre personas y colectivos. Relatar los acontecimientos actuales o pasados con el rigor ético y la solvencia intelectual que debe alumbrar el trabajo de periodistas, historiadores,o literatos prevalecerá al final. Puede que a corto plazo la corrupción y el servilismo procuren brillos efímeros no exentos de mala conciencia. Pero claro, a lo mejor hemos dejado ya de hablar del placer de la lectura para habernos perdido por los veicuetos de una evasión tenebrosa y poco humana.

Lamentando tan trágico desvarío, vuelvo al placer de la palabra de aquella, tan lejana ya, adolescencia “egipcia” mía, para pasar por el renovado milagro de ese cuento que alumbra la aventura de mi nieta una tarde, o del ingénuo poema que pinta una sonrisa dulce en el sueño de mi nieto. Y así, cuando estas criaturicas ya duermen, el abuelo insomne, pasa de los recuerdos que han ido formando tamién mi peripecia vital, a algún amigo reciente o algún otro conservado como el buen vino en odres viejos. Sí, como sentado a mi lado, miro agradecido el libro de Petros Márkaris quien me ha hablado de Kostas, un policía griego que sobrevive poniendo poesía en el caos de la Atenas actual. A su lado imagino los azules ojos de Galeano que me han llevado a América con las tres frases de un cuento-poema-denuncia por la utopía. Quien no se despega de mis manos es “la poeta de guardia”, esa centenaria mujer que sigue contandos sus “Historias de Gloria” Fuertes.

servir con frecuencia que de los vencedores acertar de cra a De esa manera, mal se impide encontrar

Se dice que las causas de los males presentes están en el pasado reciente, a la vez que esa historia la escriben los vencedores o beneficiarios de esa situación.

Además hay dificultades de comprensión espacio-temporal añadidas para que s posibles.
denostandoDe alguna manera me sigo planteando- no ceja el maestro que fui- caminos para el conocimiento remansado en lo personal y lo colectivo ,-entre lo personal y lo colectivo- me plantea caminos no deja rememomerar entre lo personal y lo colectivocontribuir a una le de manera muy positiva acon el crecimiento colectivo de la lectura placentera y madura.
mis desvelos por el florecimiento colectivo de una lectura deseo del placer colectivo la conveniente afición