5 de marzo de 7017.

Capitán Abdala en misión de viaje en el tiempo al año 2017 informando al Consejo de Naciones Libres.
En esta ocasión, pasamos a analizar cuestiones de nuestros ancestros en un ámbito más amplio, a nivel estatal.

8. Observamos con curiosidad sus administraciones políticas.
Poseen una primitiva forma de democracia, pues si bien eligen a sus representantes políticos, no lo hacen con proporcionalidad, ya que algún partido político (así llaman a las organizaciones que presentan candidatos, no se presentan personas, pues han de seguir lo que llaman disciplina de partido) puede tener más representantes que otro que haya obtenido más votos. Tampoco conocen personalmente a los candidatos que se presentan, no ya a nivel nacional, si no local. No suelen interactuar con ellos ni hablarles.

Lo más curioso es que los representantes tampoco tienen que justificar su trabajo, lo hagan bien o mal. Y cobran por ello sustanciosas sumas de dinero, dicen que para evitar la corrupción de sus políticos; inaudito cuando este país tiene más casos de corrupción de los que se puedan contar, por lo que deducimos que, además de por las promesas incumplidas y por, a veces, hacer todo lo contrario a los prometido, que mienten, que sus políticos mienten. Y la mayoría de la gente lo acepta como algo normal. Quizá, porque esa mayoría también sea mentirosa (trabajamos en averiguar si esta hipótesis es acertada o no)

Existe mucha casuística de ex políticos convertidos en consejeros de empresas importantes, a veces multinacionales, de cuyas funciones y ejecuciones no tienen ni pajolera idea (perdonen la expresión, es muy fácil contagiarse del lenguaje vulgar de estas gentes) Se les ofrece como recompensa a sus servicios prestados, no a la comunidad, si no a aquellos llamados partidos políticos, con independencia de su honestidad o de su fructífera labor en los cargos ostentados.

Es curioso que España tenga un número enorme de representantes políticos en comparación al de los países de su entorno físico. Advertimos un sin fin de cámaras locales, provinciales, autonómicas y estatales. Una anécdota interesante ocurrió en las últimas elecciones nacionales que tuvieron. Algunos partidos pedían suprimir algunas de sus cámaras de representantes que resultan obsoletas por su inutilidad (Senado y Diputaciones, por ejemplo) y, al pasar dichas elecciones, ninguno de aquéllos partidos se ha acordado del asunto (quizá porque ellos ahora tienen representantes en dichas cámaras; trabajamos también en contrastar esta hipótesis o si se trata de una promesa incumplida más de sus políticos, así cómo del poder de manipulación que sobre los ciudadanos poseen ellos y sus medios de comunicación)

En general la gente parece contenta con este sistema, es frecuente escuchar opiniones tales como “es lo menos malo”, “todos los políticos son iguales”, “da igual quién venga, lo van a seguir haciendo así”. Parecen resignados a su destino.

ANEXO II
Hemos embarcado de vuelta a nuestro tiempo al Teniente Pérez. Su adicción a las tapas y a la cerveza le había hecho engordar quince kilos en dos meses. Esperamos relevo.