A: D. Anacleto Cifuentes. Sr. Delegao Inspector de Educación.
De: D. Honorato Cerdejo. Maestro de Primeras Letras y Números en el Zaidín. Graná Capital. Reyno de España.

Tengo el atrevimiento de mandarle la novena carta durante cuatro años. sobre las deficiencias o escaseces que mantenemos en el aula, que no es ninguna según Vd. ni para el Sr. Alcalde desta Villa y para mí son muchas, ya que el Señor Inspector, o sea Usía, junto con el mandatario desta Villa, me han, visitao en reiteradas ocasiones y han dicho que todo iba según lo previsto. Me ha pedío toa clase de papeles y ha examinao exhaustivamente in situ, hasta el papel para después de defecar, que según vuesas mercedes, cumple todos los requisitos de la norma Europea de calidá ISO que dice: Si te cagas, caga en retretes españoles UNE”.

Yo, dicho sea con perdón de Usía, el que cague, que se limpie el culo con lo que tenga, porque creo que es mejor para nuestros menesterosos discípulos, que el papel se lo traigan de su casa o que lo pague Vd. de sus suculentas dietas, y que los gastos del susodicho papel, acompañados de lápiz, se emplee en hacer los dictados que yo les mando para que mañana, estos zascandiles sean hombres de provecho.

Parece ser que no le importe a Vd. que en los números, los alumnos no sepan que ocho por ocho sean veintiséis o siete por seis sean treinta y uno y que en Lengua, no sepan quién era Colón o cuando yo les digo que les voy a morder el“guajerro” todos se echen manos a la entrepierna.

Además, yo doy clase en un palomar, que dicho sea de paso, las palomas aprenden más que los ínclitos (y perdóneme la licencia). Estos discípulos, están más pendientes durante verano del sudor y del “Espíritu Santo” en forma de paloma, que las materias o cuestiones que el Ministerio les obliga a aprender ahora, para que después puedan tener un mendrugo de pan que echarse a la boca. Sr. Delegado, mi clase está falta de tó.

Un ejemplo: pa medir un triángulo de tres laos, que yo les dibujo en la pizarra, tengo que coger una cuerda, señalar lo que mide cada lao, (dicho sea con perdón) y luego mandar al más avispao de la clase al sastre de más abajo, que le dé con su cinta métrica los “kilómetros” que miden los susodichos laos, pa después calcular el perímetro, que como Usía sabe es la longitud del triángulo estirao, convertido en línea recta, o como suele decise, una vez ya descansao. Y esto, es perder demasiao tiempo.
Luego en el invierno, tengo ventanas rotas, rajas en el tejao, que estropean con el agua de la lluvia tós los pocos papaeles que yo traigo de mi pecunio particulá.

Faltan sillas y mesas, hasta el punto que los zagales tienen que escribir de rodillas sobre la tarima, que a bien ha tenio regalar el propio Ministerio, para que los imberbes, me vean toos cuando hablo. Paso mucho frío y humedad en invierno y en mi vida he tenío más bichos en clase; tantos, que ya mando a los susodichos insectos, vulgarmente llamados piojos y en manada, al estanco a por “tabaco de liar” para hacer menos largas las tediosas tardes en el aula o palomar, que por estos dos nombres se conoce, circunscribe o circunda.

Y por último decirle al Sr. Delegado Inspector de Educación de Primeras Letras y Números, que tengo una artrosis galopante y que me tengo que traer de mi casa, dos mantas de Zamora que me regaló el Alcalde de esta Ilustre Ciudá cuando nos llevábamos bien, pa sobrellevar estos intensos fríos y humedales una noche que estaba la refería Autoridá, muy agustito en la tasca del lugar. A ver si para el invierno próximo me puede mandar unos sacos de carbonilla, picón y un brasero, así como cinco o veinte redomas de a tres cuartos de Cazalla, pa sobrellevar estas jodías y frías tardes, cosa que le agradecería mucho. El Alcalde no me hace ni puñetero caso, con la amenaza de despedirme y dejar a estos pobres desgraciaos sin saber leer ni escribir, y además me dice que pa lo que enseño, mi impresencia no le hace ni puñetera falta, porque le ocasiono más gastos que beneficios.

Sin más, atentamente suyo y de su señora esposa a la que me pongo a sus piés.
Dios y el Gobierno con el que se lleva muy bien, guarden a Vd. y lo tengan en cuenta.
Honorato Cerdejo. Maestro de Primeras Letras y Números de la Capital señalada “Ut-Supra”.

S.s.s.q.e.s.m.c.v.D.g.m.a.

Firmado, rubricado y no sellado, por no tener sello de Maestro como me corresponde legalmente.
En el año del Señor de mil ochocientos y cuarenta y cinco.