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DIVULGAR EL CONOCIMIENTO, ESE DIFÍCIL RETO

 

Con frecuencia me propongo en mis escritos y conversaciones compartir algo que creo saber y puede ser de utilidad a mi prójimo. Rara vez consigo avances suficientemente satisfactorios en el empeño divulgador en estas páginas. Pese a que hacer comprensible, interesante y fácil el conocimiento a propiciar ha sido casi la base de mi trabajo profesional, aquí es distinto. Mis palabras viajan hacia su desigual y disperso destino sin que las señales, que solía emitirme mi  conocido alumnado, me advirtieran de la acogida a las mismas. Por otro lado, quien se acerque, cada martes o cuando le pete, a esta página no tiene por que saber, más allá del título y de mis manías, qué “melón pretendo abrir”. Puede que alguien haya reparado en que, entre mis siempre discutibles opiniones, trato de difundir algún conocimiento relativamente novedoso. En ese sentido, soy algo osado al adentrarme, pese a mis dudas, en el difícil campo de la divulgación. Reparemos en la naturaleza de la tarea, ejemplos notables de la misma, y/o circunstancias que la favorecen.

Podíamos entender que divulgar es lograr la aspiración  señalada de hacer comprensible, interesante y más fácil el conocimiento,sin merma de su rigor, para una gran población. Hay casos elocuentes de grandes genios, en distintos campos del saber, cuyos hallazgos no fueron apreciados en su justa medida  a tiempo. Ya fuera por la menor facilidad para explicar sus descubrimientos, por el oportunismo de algún advenedizo, o incluso los propios escrúpulos (Tesla temiendo el  secuestro de la ciencia para general beneficio), han apartado obra y difusión. Por contra, hay que reconocer la imponente labor de infinidad de personas para que el buen paño del progreso no quedara en la oscura arca del olvido.

Difundir mensajes tiene mucho que ver con el ambiente, el modo y las aspiraciones de audiencia en que se emite el mensaje. Distinguía antes la cercanía orientadora de la oralidad en la escuela. Esa situación, salvando las distancias, me recuerda a Sócrates esparciendo sus ideas con ironía y preguntas por Atenas. Pese a que el viento parecía  llevarse sus palabras, entonces  negadas a la escritura, hoy, miles de años después, aquí lo recordamos. Está claro que por medio ha estado  la obra de Platón, entre  otros seguidores, para transmitirnos lo mejor de sus ideas. La invención de la imprenta en su tiempo, los medios audiovisuales después, o los digitales hoy, en muchos aspectos facilitan que nos lleguen más enseñanzas lejanas en el tiempo y en el espacio. En todo caso sigue siendo imprescindible el apoyo que Platón hizo para con Sócrates. Esa es la obra  labor  reconocida o no, de seleccionar, traducir, ilustrar, equematizar el conocimiento para disfrute de la gente sencilla. Eso lo han hecho de maravilla en el mundo anglofóno. De él nos han llegado admirables hispanistas como Ian Gibson, o divulgadores de la ciencia como Isaac Asimov y Carl Sagan. En España resulta inolvidable Rodríguez de la Fuente para el conocimiento de la naturaleza.

De la antigua Grecia, pasando  por la expansión que la imprenta y otros medios supusieron, hemos llegado a la ¿comunicación de masas? que ha llevado a cuestionarnos en estas páginas el escaso repertorio del conocimiento compartido. Y es que, entre el disfrute de la evasión y la pereza del pensar reposado, el conocimiento sale mal parado por muy atractivo que se haga. Recuérdese aquello de que todo quisque decía estar entre la escasasísima audiencia de La2. En los medios generales, sólo el continuado apoyo a secciones o espacios ha dado alguna oportunidad como tal a la divulgación para que el vínculo emisor-receptor se consolide. Excluídas las circunstancias ideales, no hemos de escurrir el deber de hacernos entender con el “conocimiento mínimo” al hablar y escribir. Hacerse entender exigirá: conocer algo el medio en que se interviene, usar palabras y frases comprensibles por sí o por referencias, introducción prudente y gradual de temas novedosos,y  cuidar la justa proporción, según los casos, de opinión, información y la divulgación como tal.

Concluyo, retomando el tono autocrítico del principio, para relacionar el mismo con las casi recomendaciones expuestas en las líneas anteriores. Confieso mi frecuente desmesura al tratar de introducir en mis escritos informaciones poco frecuentes en los medios de más audiencia. Soy consciente de que la excesiva proporción de información “novedosa o rara” hará menos digerible el escrito en general para parte de quien lo lee. Con esas dudas y otras, me debato cada semana intentando divulgar parte de la mucha información que con poca ética se escamotea al pueblo.

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Maestro jubilado y activista social. Desde su juventud ha estado vinculado al mundo educativo, sindical, político y social de diversos ámbitos. En la dictadura estuvo vinculado con el movimiento del magisterio por la dignificación de la educación. Participó activamente en la reconstrucción del PSOE y de FETE-UGT en la provincia. Descontento con la deriva de ambas organizaciones, vertió sus esfuerzos en los Movimientos de Renovación Pedagógica (Grupso Pedagógicos de Jaén) y más tarde en el sindicato USTEA. Crítico con el derrotero que ha ido tomando esta democracia, se ha vinculado con movimientos críticos como Foro Social de Linares, 15MLinares, FCSM, en un diálogo plural e intergeneracional. Actualmente ejerce como responsabilidad directa la coordinación de Jaén Laico dentro de Andalucía Laica-Europa Laica.

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