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OTRO CUENTO DE AÑO NUEVO

De nuevo, porque afortunadamente me tocan las fechas, os deseo un feliz 2017, con muchos momentos buenos y los mínimos malos, porque de todo vamos a tener, nada hay nuevo aunque sí podemos renovar. Os deseo unos días afortunados.

Siempre que llegan estas fechas, me imagino a un viejecito encorvado y deseoso de descansar que se sube a lo alto de cualquiera de nuestros montes a sentarse y esperar. Está abrazado por detrás por un joven que espera el relevo y que escucha todas las recomendaciones que le hace su mentor, igual que siempre y por generaciones. Le dice que se limite a pasar las hojas del calendario, que unos días serán más relucientes que otros, que llegará la primavera y se convertirá en un Baco divertido que disfrutará del renacimiento de la naturaleza, del deshielo de los ríos y la calma de las mareas. Le dice que luego llegará el verano con su calor, con su madurez como una Atenea sabia acompañada de su lechuza de la que solo sabremos un nombre actual, Hedwig, pero que ha seguido teniendo los ojos escrutadores, por los que entra todo, por los que sale todo hasta que llegue el otoño y se caigan las hojas como un Hades que se preparase para llevarse a Perséfone y provocar que Deméter lo convirtiera todo en el erial del invierno hasta que recuperara a su hija y dejara que volviera a florecer la vida. Siempre es igual, a no ser que lo empeoremos, la vida de los humanos lo mismo.

El viejo año 2016 le decía al joven 2017 que sólo vería estos cuatro cambios una vez, que serían los cambios de su propia naturaleza. Viviría la juventud en primavera, cambiaría a la madurez en verano, evolucionaría hasta la senectud en otoño y le caería encima, casi sin saberlo, la vejez del invierno, hasta quedarse cómo él, esperando poder advertir de ello desde lo alto, mientras veía la llanura por la que desaparecería. Le advertía sobre los humanos que se encontraría. “Suelen ser inconscientes y necios – le decía – creen que tienen muchas primaveras, algunos no pasan a la madurez a no ser a golpe de errores que ya no podrán cambiar. Tampoco reconocen la senectud, creen que tendrán aún muchos años de días de vino y rosas, que lo que se va vuelve, y podrán seguir actuando como si con ellos no fueran los ciclos. Eso creen. Te encontrarás, sí, con seres que segarán las vidas de otros, que venderán humo sin saber que la historia les tachará de absurdos, que destruirán las columnas en las que descansa el pasado, esas columnas que sólo tienen fuste y base como señal de lo auténtico y lo superfluo, de lo que cae y lo que se mantiene, nunca te enseñarán el templo completo que fue vanidad de vanidades en sólo un tiempo.

Tienes un tiempo convulso ante ti, míralo abajo – le seguía diciendo-, a los humanos que ves parece que no les gusta la paz, las diferencias culturales, religiosas y económicas no son respetadas como patrimonio de las civilizaciones, no se conforman con la comunicación y la hermandad. Se aburren. Seguramente tendrás atentados contra la vida y continuarán las guerras, se servirán de armamentos que se venden unos a otros y provocarán tristezas inútiles, espantarán a la paloma con su rama de olivo hasta hacer que huya para convertirse en cómoda depredadora urbana. Mucho desaparecerá aunque la vida siga. Te convertirás en un viejo como yo al que nadie escucha y se sube a lo alto para esperar a otro joven de buenas intenciones. Los jóvenes siempre pensáis que podéis arreglar el mundo pero mientras él sigue su dinámica de inconsciencia tú, vosotros, quizá algún año de estos lo vayáis entendiendo. ¿No hay bondad? Si la hay, también la hay y serás afortunado si la buscas y la encuentras por entre los entresijos del silencio.

Esta noche, tomaremos las uvas juntos, priorizaremos nuestros deseos, y con la última me despediré de ti deseándote amor y paz. Cuando te quedes solo contemplando la Humanidad bulliciosa y deseosa de ser feliz, allá abajo, la amarás y creerás que todo es posible. Y algunas cosas lo son.

BIENVENIDO Y FELIZ AÑO NUEVO PARA TODOS.

• Mujer y escritora. • Nació en Cantabria pero lleva más de 50 años viviendo en Linares. • Maestra y Directora del CEIP Santa Ana de Linares. Actualmente jubilada después de 40 años de docencia. • Articulista de opinión en periódicos de la provincia de Jaén. • Autora de numerosos relatos cortos, premiados en certámenes provinciales y regionales en los años 90. • Tiene en su haber dos libros de poemas y tres novelas. La primera de ellas, “La rebelión de las musas”, fue premio Diputación de Jaén 1999. La segunda, ”El rito del escorpión” fue publicada en 2008. En la tercera, “Susurros”, publicada el 21 de marzo de 2014, pretende rescatar del olvido y visibilizar a las mujeres de Linares. • Pertenece a colectivos culturales y organizaciones de mujeres a nivel local, provincial y regional. Actualmente forma parte de la Junta Directiva de Mujeres Vecinales de Andalucía y de Linares, dentro de la Federación de Asociaciones Vecinales Himilce de nuestra ciudad.

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2 Comentarios

  1. Merche, has hecho pura poesía de la bellisima prosa que nos narras. Cada frase, cada personaje, incluída la que pudiera ser la Hedwig de Atenea, siempre observando, interiorizando lo que ve, adquiriendo con esos grandes ojos la capacidad de contemplar. Bellísimamente descrita la realidad de este mundo. La Capacidad y Sabiduría de ese viejo, los consejos al joven. Dices que hay muchos vendedores de humo y eso me lleva a Momo y los Hombres Grises del genial Michael Ende. En este artículo tu sensibilidad se ha desbordado, inundando de emoción a todos los seres sensibles de este mundo que te lean. Hermoso cuento.
    Al final, lo que nos queda de nuestra relación con los semejantes son los momentos auténticos, de felicidad, momentos etéreos que son los que nos hacen felices, porque la felicidad es un estado interior, no se puede encontrar fuera de nosotros mismos si no sabemos compartir,
    Recuerdo que hace ya algunos años tuvimos en casa en verano a dos hermanos irlandeses, de una familia muy desahogada económicamente, Fiona y Paul. Lo pasaron como los indios en casa, en la piscina, en Linares y otros pueblos.
    Cuando los bajé al tren en el que retornaban desde Madrid a Irlanda, les regalé un pequeño frasco bien tapado y lacrado con humo de incienso y les dije que ese era nuestro mejor regalo de los que llevaban, que lo material no importaba, que queríamos que nos recordaran al ver ese frasquito en su casa. Fiona, se agarró a mi cuello y lloró de forma incontenida. Pero eso no era un frasco con humo, como tú bien dices y que comparto contigo absolutamente. En ese frasco iba todo nuestro amor hacia ellos, Seguro que me entiendes. Un abrazo de todos nosotros, mujer, amiga, hermana.

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  2. Claro que te entiendo, amigo. Te felicito el año personalmente, a tí y a tu familia que muchas veces la he considerado mía. Yo prefiero pensar que aún tendré mucha más sensibilidad y una mejor forma de contarla, porque ello querría decir que habrá gente que la active. Seguro.

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