Antonio Machado condensó en tres versos perfectos el significado del diálogo: “¿Tu verdad? No, la verdad/ y ven conmigo a buscarla/ la tuya, guárdatela”. Los recuerdo a propósito de un escrito de Juan Parrilla Canales, aparecido en Linares28, sobre su experiencia en Izquierda Unida en esta ciudad hace veinte años, aprovechando una circunstancia actual y en solidaridad con tres personas que formaban parte de la candidatura de Izquierda Unida en las pasadas Elecciones Municipales. Como del escrito no se desprende una búsqueda de “la verdad”, sino mantener “su verdad”, vaya por delante que yo no quiero entablar ningún debate con él pero, para quien quiera leerlo, sí quiero hacer alguna precisión.

Llevo en Linares treinta y un años y Linares es, sin duda, la ciudad a la que más me he entregado, por la que más he luchado y en la que sigo viviendo y preocupándome por su presente y por su futuro. Eso, naturalmente, no tiene ningún mérito porque ya era militante del Partido Comunista, cuando llegué a Linares, y lo que aprendí de ese Partido es que al pueblo nunca le regalan nada y que hay que luchar por conquistar cada vez mayores cuotas de igualdad y de libertad. En el año 1992, me eligieron Secretaria Política de la Agrupación del PCA de Linares y ese mismo año, entré a formar parte de la Corporación Municipal, hasta el año 2007, un largo periodo con satisfacciones y sinsabores, pero siempre pegada a la realidad social y al programa de gobierno con el que cada vez Izquierda Unida concurrió a las Elecciones Municipales. Sería pretencioso por mi parte decir que no hubo errores en esos años, pero me atrevo a decir que quizás más de forma que de fondo, teniendo en cuenta que son muchas las tensiones que sufrimos en determinados momentos; pero el trabajo y la dedicación de muchos años está ahí y cualquiera lo puede comprobar en los archivos municipales. La señora que hizo el comentario sobre las ratas que huyen del barco que se hunde fui yo, no como coordinadora, sino como cabeza de lista de la candidatura de Izquierda Unida en las Elecciones Municipales de 1999. Recuerdo perfectamente aquel día, sin tener que ver ningún video: la noche electoral habíamos tenido un revés importante –aunque en recientes elecciones hemos sacado menos votos- y yo me sentía especialmente responsable. Juan Parrilla, que había sido concejal en la anterior corporación, hizo pública su baja de Izquierda Unida en ese contexto, a mí me preguntaron por esa baja en una entrevista y respondí de esa manera, no la más elegante sin duda, pero era la forma gráfica de decir que los éxitos o los fracasos electorales se conjugan en plural, pero unas veces para decir “hemos ganado” y otras para decir “habéis perdido”. No sé si Juan Parrilla hubiera causado baja en la organización si hubiera sido elegido concejal, pero eso no era posible porque no formó parte de la candidatura para esas Elecciones. Él estuvo poco tiempo de concejal, pues entró tras la dimisión de otro compañero, pero de ese poco tiempo yo voy a señalar dos asuntos: en un Pleno Municipal, con gobierno del Partido Popular y unos meses antes de las Elecciones Municipales, Izquierda Unida presentó una propuesta para abrir en Linares un Albergue para Transeúntes; era una propuesta que habíamos trabajado conjuntamente varios colectivos hasta formar una Plataforma Pro-Albergue y habíamos puesto mucho corazón, porque se trataba de acoger a personas que dormían en la calle; afortunadamente, esa Casa de Acogida se abrió unos años después pero, en la fecha que he dicho, había rechazo en algunos sectores de la ciudad hasta el punto de que yo sufrí un intento de agresión en la puerta del Salón de Plenos –el policía municipal que estaba allí es testigo-, pues ya se sabe que a mucha gente le molestan los pobres cerca de su casa. Pues bien, el voto de Juan Parrilla fue una abstención –una lección de humanismo, sin duda, en un tema como ése- y, aunque la propuesta no podía salir adelante solo con los votos de Izquierda Unida, en ningún momento imaginamos que un concejal del Grupo votara algo distinto a lo que teníamos acordado. Con respecto al dinero que perciben los concejales por asistencia a plenos y comisiones, siempre lo hemos donado a la Organización, según nuestras normas, para hacer política, es decir, para elaborar hojas informativas, para organizar jornadas sectoriales, para viajar a las reuniones de distintos ámbitos e incluso para que algunas personas trabajen en la organización con una jornada que no es, naturalmente, la de los concejales y concejalas, que compaginan esa actividad con su trabajo. También para nuestras campañas electorales, desde la foto del cartel y la impresión del programa hasta el bocadillo que nos comemos el día de las elecciones; hay que recordar a quien llega por primera vez a una candidatura que la organización puede llevar a cabo una campaña con su nombre, porque otros y otras han aportado su trabajo y el dinero de los cargos públicos para que esa persona esté ahí.
He aludido, como puede verse, a dos aspectos de la democracia interna de Izquierda Unida: llevar una misma voz a las instituciones después del debate correspondiente y dedicar los medios económicos de forma solidaria en toda la Organización a hacer política. Juan Parrilla incumplió estos acuerdos, que pueden ser discutibles pero, cuando él llegó, ya estaban discutidos y aprobados y los dos acuerdos siguen en vigor, después de muchos años y de varios Congresos de Izquierda Unida. La organización no contó con él para la siguiente candidatura y él estaba en su derecho de irse; la forma de hacerlo ya es responsabilidad suya, lo mismo que es responsabilidad mía esas declaraciones de las que no me siento orgullosa pero que, como he dicho, se hicieron en un contexto. Son cosas que, efectivamente, pasaron hace diecisiete años –da igual que fueran veinte, pero las Elecciones Municipales fueron en 1999-. Ha pasado bastante tiempo, incluso para construir alternativas políticas y sociales en Linares y quien quiera, que se examine y vea lo que ha hecho por esta ciudad. Yo he tenido la responsabilidad de representar a Izquierda Unida en el Ayuntamiento durante muchos años y de ser la Secretaria Política de la Agrupación del Partido Comunista hasta el año 2009. Cuando alguien me pregunta –todavía- si sigo en la política, siempre le respondo que el cargo público u orgánico es para un tiempo, pero el compromiso político no acaba nunca; sigo formando parte de Izquierda Unida y del Partido Comunista, con la dedicación y el tiempo que me permiten otras ocupaciones, y sigo renovando el carnet del PCE con el que llegué a Linares hace treinta y un años porque, para mí, es un orgullo formar parte de la Organización que ha escrito páginas gloriosas en la historia del Movimiento Obrero y en la historia de España; el Partido de Dolores Ibárruri y José Díaz, de Miguel Hernández, de María Teresa León, de Marcos Ana y de miles y miles de trabajadores y trabajadoras. Estoy profundamente convencida de que las miserias y las actitudes rechazables de algunas personas que han llegado a sus filas, no tienen su causa en ser comunistas, sino precisamente en olvidar lo que eso significa.
Para terminar, decir que nunca eludo mi responsabilidad, ni ahora ni cuando estaba en la primera línea de la política local. Claro que, a veces, habré molestado a alguien con una palabra o un gesto. A mí también me han molestado –e incluso dolido- actitudes de otras personas, pero eso forma parte de los encuentros y desencuentros que tenemos a lo largo de la vida, incluso en el ámbito de la familia y de los amigos. La diferencia es que con los amigos o la familia tratamos de resolver los problemas, pero si se trata de personas con las que coincides un tiempo y de las que no tienes un recuerdo grato, lo normal para mí es ignorarlas y, con el tiempo, olvidarlas; no es rencor ni desprecio, es solo indiferencia. A pesar de eso, aporto esta información por si a alguien le sirve; en ese caso, me alegraré pero, en caso contrario, no insistiré: simplemente, digo que así fue -quien quiera lo puede comprobar- y así lo cuento.