Siempre he dicho lo que pensaba, pero antes he pensado lo que iba a decir… y ahora también. Quiero hacer una rigurosa síntesis de mi experiencia en IU de Linares de la que realmente fue y sigue estando en su dirección, el puro núcleo duro PCE al menos en esta Ciudad.

La trayectoria que he vivido durante muchos años ha sido una opción sindicalista, en la que no cobré ni quise cobrar un duro, antes al contrario, mi coche y mi gasolina así como la entrega de mi esposa y mía, que durante todo el día, incondicionalmente estábamos para el sindicato.

Fui co- fundador de CCOO en Linares y representante en Madrid en su constitución en España de CCOO, en la que estuvimos unas cien personas de todo el país reunidas en la C/ Atocha, en el despacho de los abogados laboralistas, que semanas después algunos de ellos serían asesinados por el fascismo de extrema derecha en 1976. Por tanto y como digo, mi trayectoria social, siempre estuvo inmersa en la lucha sindical.

Después, tras ser llamado por los que aún siguen manejando la barca aquí en Linares en IU, desemboqué en la política institucional local como concejal allá por 1997.

Mi vocación de servicio a la ciudadanía linarense, acabó materializándose como digo, en una concejalía de esta supuesta IU, desde una opción humanista y de compromiso social con la vida. Porque aún siendo el PCE quien se adueñó de estas siglas en España, estábamos mucha gente independiente que nada teníamos que ver con ese PCE; incluso en la fundación de IU a nivel estatal, estaba el Partido Carlista, que después sería expulsado.

Cuando tuve conocimiento de que iba a ser concejal, tuvimos un cónclave en mi casa, llegando a la decisión con toda mi familia, de no cobrar ni un duro del Ayuntamiento, para que el dinero se quedara en la arcas municipales destinado a otros fines de interés municipal y social. A los dos meses de tomar posesión como edil, sin ver un duro (tampoco lo quería como anteriormente digo) todo iba a la saca del partido; tomé la referida decisión de que mi dinero quedara para los fines citados.
Cuando entregué la carta de renuncia al sueldo, en mi grupo de concejales, algunos de los que aparecen hoy en la foto, al menos tres, me crucificaron.

Fue una situación extremamente desagradable, con acusaciones fortísimas, con descalificaciones personales fortísimas, modos inaceptables, que me tuvo un tiempo muy marcado. No tuvieron ningún gesto de diálogo ni de humanidad. Me crearon una imagen personal que me supuso que mucha gente afiliada y simpatizante de IU ni me saludara. Ellos querían el dinero, sólo el dinero, que dijese si a todo y sin la más mínima crítica política reflexiva… pero pincharon en hueso, como ahora les ha ocurrido con estas tres personas que han fulminado desvirtuando intencionadamente la realidad.

Por aquel tiempo, los medios de comunicación, me dijeron que denunciara públicamente la situación, pero les pedí por favor que no me insistieran, porque no quería dañar a una organización política en la que había mucha gente honestísima, tanto afiliados como simpatizantes. Y los medios de comunicación me respetaron siempre. Por tanto, a los medios, les estoy profundamente agradecido.

Si hoy sale esto a la opinión pública es por mi decisión exclusivamente personal, al ver lo que han hecho con estos tres concejales, que a saber lo que estarán pasando. En el tiempo en que pertenecí a IU como independiente respecto al PCE, en la coordinadora local, el estado de cuentas reales no las sabía ni “Rita la Cantaora” como suele decirse. Ellos y ellas, manejaban la barca y preguntar algo acerca de la cuentas o de otra cosa, suponía riesgo de excomunión. Ellos eran los puros y los que no los adulábamos y consentíamos, estábamos muy mal vistos por la “cúpula”, que persiste hasta hoy.

Mucha gente pasó por IU, personas tremendamente válidas, honestas e íntegras. Y ahora, sucintamente, saco a la luz lo que me pasó, en apoyo de estos tres compañeros concejales. Todas aquellas buenas personas, decentes y solidarias, entregados a su Ciudad, se fueron aburridos, hastiados, apartados, arrinconados por “la cúpula” que siempre fue de “honesta” de puertas para afuera.

Otros, incondicionales de esta “cúpula” me criticaron e hirieron lo indecible, hasta que les pasó a ellos y entonces han sufrido en sus carnes, lo que sufrí entonces, como ahora están sufriendo estos tres ediles que no han cometido ningún despropósito. Yo en aquellos años estaba solo, aunque muchos compañeros en privado me apoyaban.

Podría dar nombres, situaciones, circunstancias de deshonestidad de estas “vacas sagradas” que se han adueñado de unas siglas como IU, que manchan por sus intereses personales.
Sé diferenciar el pecado del pecador y quiero ser equilibrado y respetuoso con las personas, aunque no se lo merezcan y no se lo hayan merecido nunca.

La carta de renuncia a mi sueldo de concejal, es un documento público de fecha 8 de Julio de 1.998.

Mi baja en IU es de 13 de Junio de 1.999. Esta baja en la organización, la cursé mediante un telegrama por teléfono a las 11,26 horas. Es decir, por la mañana el mismo día de las elecciones locales, antes de saber los resultados de las mismas, porque las urnas se cerraban como Vds. saben a las 20 horas. Prácticamente, poquísimas personas se enteraron de nada, porque no quise hacer daño a la buena gente de IU.

A los dos o tres días del resultado electoral, en una entrevista a la Coordinadora de IU de entonces, en TV LINARES, esta “Señora” cuando es preguntada por el presentador sobre mi dimisión en IU, responde literalmente: “Las ratas son las primeras que huyen cuando el barco se hunde”. Está grabado en una cinta desde entonces.
“Sí, sin duda toda una Gran Señora”.
Los dos documentos que refiero, están en mi poder a disposición de quien desee verlos. Aunque también, como digo anteriormente, pueden verlos en el Archivo Histórico Municipal, en la planta sótano, sita en Corredera de San Marcos donde está la Biblioteca Municipal.

Esos son los valores personales de esta gente que ha expulsado de IU a estos tres honestos concejales. La gente que tanto dice luchar por la clase obrera y por los desfavorecidos. ¡Qué falsedad!