Leo en estas páginas el mismo día (8-11-16) dos noticias en que se da cuenta a la ciudadanía local de presupuestos para mejorar la vida de mayores y linarenses en general. Por un lado, Teresa Vega, Delegada de Igualdad y Políticas Sociales, presenta la inversión de 1,2 millones de los fondos FEDER de la U.E. en el geriátrico de Linares, a la vez que publicita otras inversiones y las preocupaciones de dicha administración por la dependencia y los mayores en general. Por otra parte podemos ver las críticas que Fernández de Moya y Ángeles Isac, responsables del PP provincial y local, presentan a las nuevas pero reiteradas y no provincializadas cuentas de la Junta. Como siempre, “todo es verdad o mentira dependiendo del color del cristal con que se mira”. No seré yo quien fiscalice al pié de la letra cada una de las afirmaciones que en ambas ocasiones se vertieron. Lo que me sigue obsesionando ¡maldita manía! es la verdad completa y contrastada que se debiera ofrecer al común. Por distintas causas (la modestia de publicaciones como la presente, o el control del poder mediático-económico en la gran mayoría,..) la información transmite cada día más dudas que certezas. Ocurre que se escamotean las preguntas-explicaciones que el periodismo tendría que hacer-exigir como si la persona más afectada estuviera preente. Como consecuencia, la noticia no interesa en cuanto que no se enfoca hacia la vida real de la gente. Por contra, se convierte en espectáculo o entretenta, cuando no, en grosera y vil propaganda.

Por supuesto que agradecemos a la señora Vega el caudal de cifras sobre inversiones y servicios prestados en Linares por la Consejería que representa y otras administraciones. Sin embargo, preferiríamos saber más cómo ha afectado realmente la crisis al cuidado cotidiano de nuestros mayores. Vendría muy bien saber qué ha pasado con los recortes en el pago de sus medicamentos, o si se ha incrementado la plantilla de personal cuidador en la proporción que la subida de la media de edad de 80 años ha ido requeriendo. Se dice poco, apenas el número del personal que atiende a los mayores, sin dar detalles sobre la satisfación ético-profesional que en la plantilla produce atender esta humana y creciente tarea. Ese si sería un indicio de calidad del servicio que se presta a quien está postrado en cama, o inmóvil en silla de ruedas. Al final, ya vemos: bastantes datos pero pocas certezas de que las restricciones no sigan afectando, como casi siempre, a los más débiles o desvalidos. Claro que en el asunto de la dependencia, hay quien lo venía haciendo peor, al igual las pensiones, que parecen casi congeladas si no se repara en el pago de medicinas que antes eran gratuitas. No entremos en el sídrome privatizador de servicios sociales y sanitarios de PP-PSOE, en el que apenas cambian los amiguetes favorecidos por el cierre o externalización de los mismos.

En cuanto a la rueda de prensa de Fdez. de Moya e Isaac, hemos de aceptar al PP la denuncia, en los presupuestos de la Junta, de la reiteración de promesas anteriores incumplidas. Claro que eso no es ninguna novedad en el bipartidismo rampante. Sobre lo del abandono de nuestra provincia en comunicaciones poco han de reprocharse quienes han copado casi en absoluto la representación de la provincia en Madrid apoyando a sendos gobiernos privatizadores. Ya harán bien ambos partidos en mirar hacia otro lado cuando se recuerda lo del “puerto seco” y la frecuencia de trenes en Linares-Baeza. Por cierto, el otrora alcalde de Jaén, enemigo acérrimo del tanvía capitalino ahora viene -sorpresas que da la vida-a reprochar el retraso de la via férrea que acercaría mercancías de nuestra ciudad a Vadollano.

La verdad es que, hablando ahora de los “demás”, de quienes -sin ser mayores-debieran hacer frente al difícil presente y más negro futuro, da casi tanta pena como vergüenza. Parecen como mucho figurantes en la triste representación que se ofrece como política. Tras el contubernio forzado por el IBEX35 y adláteres manteniendo en Mocloa al corrupto Rajoy, hemos de hablar de redes clientelares PPPSOE despojadas de toda credibilidad. Apenas pueden manejar las migajas que queden, tras asegurar los beneficios bancarios que cruzan fronteras, para sostener esta ficción de pan amargo para hoy y hambre negra para mañana. Así, unos jornales que me acerquen a una incierta jubilación o esa complicidad en la economía sumergida bien vale un voto o un “sí señor”, si al final “todos son iguales”. Yo saco mi familia adelante y “el que venga detrás que arré”. Así, con engañifas de ese tipo en estos casos y otros similares, cada cual busca algo con que aplacar su conciencia. Lamentable sabemos que la bola se hace cada vez más grande y complicada. Tenemos claro que quien viene detrás puede ser su hijo o mi nieta, si no tu misma persona envejecida, cuando ni pensiones ni geriátrico queden. Tal vez entonces, tarde como casi siempre, recordemos que hemos estado pendientes de las escaramuzas de quienes sirven el mismo señor.