Ahora hace un año, echó a andar una experiencia para reivindicar el bosque de olivos. Ecologistas y científicos de SEO/BirdLife junto a sus socios de la Universidad de Jaén, la Diputación de Jaén y la Estación Experimental de Zonas Áridas (del CSIC) aseguran que ese modelo, Olivares Vivos lo llaman, también es rentable. Y están dispuestos a demostrarlo.

Olivares Vivos ya está en marcha en veinte fincas de toda Andalucía y la finca “Quinta San José” de Linares es una de las elegidas. Se trata de un trabajo muy serio, con una base científica y con criterios técnicos. Un proyecto que aboga por otra forma de entender el olivar y que dirige sus esfuerzos a conseguir olivares rentables y reconciliados con la naturaleza.

En este sentido la finca linarense a albergado a ocho voluntarios y voluntarias  que han realizado tareas de revegetación de la Quinta San José (Linares).  Estas personas, llegadas de diferentes puntos de España, han brindado su tiempo y dedicación de forma altruista, porque al igual que la genecia de esta finca de Linares, están convencidos de que el olivar puede volver a ser aquel bosque humanizado y lleno de vida que fue hace no tanto tiempo.

Y es que la biodiversidad no es un capricho, ni tiene porque estar reñida con la rentabilidad, de ella dependen cuestiones tan importantes como la funcionalidad de nuestros ecosistemas y además, puede suponer un valor añadido para los aceites de un nuevo modelo de olivicultura rentable y respetuoso con la vida.

“Estamos interesados en participar en el programa de olivares vivos, porque creemos que se puede conseguir el rendimiento del olivar sin perder la biodiversidad y además estamos convencidos de que sólo con elementos diferenciadores y respetando el medio ambiente podremos conseguir que nuestros productos sean valorados y por tanto obtener la rentabilidad necesaria para ser eficientes”, asevera Marifé Bruque, gerente de la finca Quinta San José.

Voluntarios trabajando en la Quinta San José

Voluntarios trabajando en la Quinta San José