El 31-10-16 se cumplía el V Centenario (en realidad 499 años) de la publicación, pinchada en la puerta de la iglesia del castillo de Wittenberg, de las “95 Tesis Luteranas” por las que Lutero criticaba públicamente la Iglesia Católica, dando lugar a la Reforma Protestante, ante tantos desmanes y manipulaciones del Papado. Después, en Enero de 1521, León X de Médicis lo excomulgaría tras una tensa discusión teológica ante la invención y aplicación de la “Venta de las Indulgencias Plenarias” Entonces, las penas eternas del infierno eran eliminadas mediante la confesión auricular, pero las penas temporales del purgatorio, permanecían, a no ser que se compraran por años las indulgencias papales y evitar pasar por el purgatorio.
Los Papas Julio II y León X invirtieron muchísimo dinero en encargar a los artistas la construcción de edificios y la ejecución de obras de arte. Como no era de extrañar, muchos pensaron que eso era escandaloso. Tampoco estaban los creyentes de acuerdo con los métodos por los cuales la Iglesia obtenía su dinero. Proliferaban en el catolicismo los pecados de “simonía”.

Era la venta y compra de reliquias, objetos religiosos como los trozos de las vestimentas de los santos, o bien de sus propios cuerpos. Los peregrinos hacían largos viajes para visitar los lugares donde estaban estas reliquias y solían pagar grandes sumas de dinero por ellas. Muchas eran falsas; por ejemplo, el cuerpo de un santo que pertenecía a una ciudad, parecía tener dos o tres cabezas, según la cantidad de poblaciones que decían ser propietarios de ella. Había tantos trozos de la Cruz de Cristo como para construir un barco entero. Las muelas de santa Apolonia, podían llenar varios contenedores, los pechos de Santa Águeda, los infinitos prepucios del Niño Jesús, la venta de indulgencias o perdones por los “pecados cometidos”………. “o por cometer en el futuro”.

El representante de la Iglesia, llamado “perdonador, o bulero” recorría los pueblos vendiendo bulas (perdones otorgados por el Papa, escritos en hojas de papel).

Fue Juan Tetzel, quien provocó la querella de Martín Lutero con el Papa.

Tetzel incitaba a la gente a comprar perdones para salvar sus almas, pero lo que estaba haciendo en realidad, era recaudar dinero para la Basílica de San Pedro en Roma. Lutero sintió, como otros antes, que la Iglesia no debía explotar así a la gente. Para Lutero “La fe es la única que salva, las buenas obras no cuentan”. Que también tiene tela…. Incomprensible.
Tras la excomunión de Lutero, surgen otras corrientes protestantes, a saber:
– La de Calvino y Zwinglio en Suiza. Sería el Calvinismo, bañado de total intransigencia y enfermizo puritanismo, como el que se da hoy en algunos países cristianos el que quemaría en la hoguera al español Miguel Servet, descubridor de la circulación sanguínea.
-Anabaptismo en Holanda; corriente muy presente junto a otras en la actual USA.
-Otras corrientes llamadas sectas heréticas y rebeldes por el resto de Europa.
-Anglicanismo en Inglaterra, siendo una de sus principales causas, las ansias de divorcio de Enrique VIII. Como se sabe, se convertiría como rey en jefe de la iglesia anglicana, fundiendo el protestantismo con el poder… hasta hoy.

No es momento ni objetivo de este artículo, hacer un estudio comparado del protestantismo con el catolicismo, por lo denso y extenso del tema. Pero una pequeña muestra de las esenciales diferencias entre protestantismo y catolicismo es que mientras el catolicismo impone las suntuosas construcciones religiosas como presencia de Dios, el protestantismo promulga que cualquier sitio es bueno para la presencia de Dios. Amén de lo expresado anteriormente acerca de que sólo la fe salva, porque no hacen falta las buenas obras.

Hago daño a los demás, pero como tengo fe…pues eso, que no pasa nada.

Después llegaría la Contrarreforma capitaneada por la Compañía de Jesús, con su cuarto voto de obediencia al Papa. Allá mediado el Siglo XVI se dio el Concilio de Trento, uno de los concilios más devastadores de la Iglesia Católica en que entre otras cosas se reafirmaron los sacramentos, su formulación, significación y administración, que persisten hoy.
Tomando como ejemplo la Eucaristía, en el dogma de muchas corrientes protestantes, su teología afirma que no existe la “Transustanciación” porque no hay presencia real de Dios en el pan que se consagra, aunque sí una presencia simbólica. Hoy también en la moderna teología católica se habla de ello, con el concepto de “Transignificación” es decir, Dios se hace especial y simbólicamente presente en la hostia por la fe de los creyentes, pero en la hostia no está Dios.

Adjunto un comunicado conjunto de las iglesias luterana y católica en la visita de Francisco a Suecia, que es el motivo de este artículo. Francisco va dando pasos importantes hacia la reconciliación, aunque muchos jerarcas de su iglesia no. Lástima.