Es tópica la afirmación de que la derecha está siempre unida porque le unen intereses, y la izquierda siempre desunida porque le unen ideales. Hace días oía los ataques personales de Corcuera a dos mujeres; sentí vergüenza ajena y pena. Existen dos clases de izquierda: Izquierda-Voltaire e Izquierda-Marx. La primera es anticlerical, antimonárquica, irónica, pero profundamente burguesa. La segunda está marcada por el carácter judío y religioso de Marx y su conocimiento de los profetas de Israel. Con todos sus defectos, Marx vivió pobre y sólo para una causa: la apuesta incondicional por las víctimas de este sistema cruel. Nuestras izquierdas deben preguntarse si llevan el apellido de Voltaire o el de Marx. Las demandas culturales del primero, por legítimas que sean, son secundarias respecto a las exigencias sociales del segundo. Algunos partidos están sacrificando los aspectos verdaderamente de izquierdas (la causa de los pobres) a otras cosas menos significativas. Decir que se es un “partido con vocación de gobierno” es una simpleza, porque lo que hay que procurar es ser un partido que merezca ser llamado a gobernar, un mérito que no parece tenerlo hoy un PSOE convertido en una olla a presión. Tras el 26 de junio, los líderes de las izquierdas no fueron capaces de encontrar la justificación de su fracaso. Pablo Iglesias, dice ufanamente que se les tiene miedo y evita reconocer cuánta culpa han tenido él y muchos de sus líderes en ese miedo. Pero quizás podríamos haber hablado directamente de la “Izquierda de Jesús” porque la Izquierda de Jesús, busca ser esencialmente ética. Ello implica dos cosas: por un lado, el trabajo por una sociedad mucho más justa e igualitaria que la nuestra, por otro, no venderse jamás a nada ni a nadie. En Jesús, la denuncia de injusticias que fue tan dura, nunca estuvo reñida con su apertura a todos los seres humanos, uno por uno. Y ello sólo brotará de una izquierda no hinchada por la vanidad, hipotecada por los sillones, sino inundada de conmiseración hacia las víctimas de este sistema tan escandalosamente cruel e insolidario. Esas posturas ultras “conmigo o contra mí”, de “soy la verdad absoluta y los demás el eje del mal” están bien para Trump, Hitler, Stalin etc. Un Tramp amoral que llama putas y guarras a las mujeres. Toda ética auténtica, reclama realismo si no quiere acabar en fariseísmo o y en la izquierda también se da este fariseísmo y esa dictadura. Deben abandonar ese autoengaño de que nuestra sociedad es mayoritariamente de izquierdas. Eso valdría quizá para la ambigua palabra “progresismo” pero nada más. El comunismo y/o socialismo autoritariamente implantados, reflejan muy poco los auténticos postulados de izquierdas, ya que esos postulados han sido manipulados, prostituidos. En los “pobres” está el verdadero dilema.

Las izquierdas deben saber que nuestra sociedad es mayoritariamente conservadora porque:
A) Está conducida por el miedo; miedo de los potentados y corruptos a perder sus privilegios; miedo de las clases medias a perder lo poco que tienen; y miedo de los trabajadores a perder su puesto de trabajo e ir al desempleo .
B) El bajo nivel de nuestra educación, centrada hoy en formar técnicos más que personas, en olvidar las humanidades y meternos de lleno en el tecnicismo y materialismo.

Y siguiendo con la desubicación de las izquierdas, creo que en Badalona se ha creado un conflicto innecesario: no celebrar como festivo el 12 de Octubre, porque dicen es aniversario de un genocidio; y la verdad que lo fue. Pero seguramente esa alcaldesa desconoce que hubo una serie de nombres como Antonio de Montesinos, Bartolomé de Las Casas, Toribio de Mogrovejo, Cristóbal Pedraza, A. de Valdivieso y muchos más (Francisco de Vitoria en España) que plantaron cara a los conquistadores. Ellos fueron la conciencia del momento, hoy serían la Izquierda de Jesús. Además mezclamos nuestra sangre con los nativos, cosa que no pasó en el norte de América, en que se produjo el gran genocidio con los indios, reduciendo después a los supervivientes a las reservas, como apestados. Sería mucho más honesto celebrar esta fiesta en clave de fraternidad y dar así la vuelta a la ambigüedad de la misma. Pero seguimos en el “Celtiberia Show” de Carandell.

Enzensberger (premio Príncipe de Asturias en 2002) tiene una breve novelita titulada “Siempre el dinero” en la que una tía supermillonaria (lista y cínica) explica a sus sobrinos cómo funciona eso de la economía, para añadir que eso no puede cambiarse porque los que pretendan cambiarlo caerán víctimas de su propia codicia en cuanto toquen un poco de poder.
Quizá pues, la izquierda debería mirarse en el espejo de los grandes humanistas de la historia. Entre otros, hoy Francisco, tachado de “comunista” porque denuncia el darwinismo social depredador, de un sistema que mata sin escrúpulos. Las ideas “dominantes” son sólo las ideas de los que dominan.

Fuente: Dosier de José Ignacio González Faus.