El otro día, concretamente el martes día 11, me rozó la noticia de que se conmemoraba “el día Internacional de la Niña” y se hacía una breve reseña del porqué de esta efeméride. Supongo que habrá gente que proteste porque haya tantos días de cada cosa sin pensar que si se recomienda es porque existe y porque se conculcan los derechos de alguien, en este caso de las niñas. Yo soy mujer y he sido niña y todavía recuerdo qué pocas niñas accedían a la escuela, sobre todo en el entorno rural, cuántas niñas tenían que cuidar a sus hermanos, trabajar en el campo, ir a llevar o traer alimentos y agua al tajo de los familiares, fregar, barrer, hacer de todo y cuando digo todo es todo. Y no ha pasado tanto tiempo. Era una exclusión de las niñas en toda regla en la dictadura y antes, y después, pretendidamente incruento pero indignante, he conocido algunas también en mi trayectoria profesional y me llevaban los demonios. En Linares cuando yo llegué en los años sesenta sólo había un instituto y en el bachiller superior disminuían un montón las niñas, sólo íbamos siete u ocho, las demás a secretariado o a sus labores. También lo podemos ver en nuestras mayores y la ocupación del Paulo Freire. Hemos avanzado mucho las mujeres por nuestra fuerza encomiable y nuestro deseo de crecer y saber. Somos inteligentes. No lo mismo los hombres que prefieren sestear, y hablo en general. Nosotros estamos así, pero en el resto del mundo no. Y además peor.

Por devolverles la dignidad y la educación y respetar sus derechos se ha decidido celebrar este “Día de la Niña”. A mí me ha pillado este año un poco a contrapié pero el año que viene procuraré que de alguna manera se evidencie la situación de las niñas en todos los mundos porque seguro que es problemática, de una u otra manera pero siempre destilando marginación y exclusión por algún poro, que nadie se sienta libre de ello… ¡Es tan amplia la vida de las mujeres y las formas de hacerles daño y marginarlas…! Y por no tenerlo nosotros, que también existe en los estratos menos desfavorecidos, no quiere decir que no exista. Vamos a ver.

En Educación en el mundo hay más de 31 millones de niñas sin escolarizar, por múltiples motivos. Existen más de 30 millones de niñas a las que se les hace la Mutilación Genital, una práctica horrible, provocadora de muertes, de dolores y de creencias que no voy a respetar. Hay 700 millones de niñas obligadas a casarse cuando lo son, con hombres (¿?) hechos y derechos que provocan espanto y repugnancia y las consecuentes maternidades letales para estas niñas. En cuanto a la violencia y las agresiones sexuales ya no vamos ni a contabilizar y de ahí la trata, la prostitución y la esclavitud. Podríamos seguir enumerando cosas horribles que sólo le suceden a las niñas por serlo, porque son niñas, y su vida es una continua desgracia que no se lo deseo a nadie. Esa es la cara del machismo, de la preponderancia masculina, de la estúpida pretendida superioridad. Podéis pensarlo, esto no le pasa a los niños aunque también estén esclavizados sobre todo en la cuestión del trabajo abyecto y penoso que también me indigna hasta la náusea.

Todo esto es por cuestión de género, de lo que se nos inculca desde que abrimos los ojos y nos buscan la marca. Ahí está el destino de multitud de seres humanos desde que nacen, desde pequeños y que los y las pobres como no han visto otra cosa creen que eso es la vida… Jesús decía del escándalo y del maltrato a niños lo más duro que yo he podido escuchar en el Evangelio, aquello de que “más valía que se ataran al cuello una piedra de molino y se echaran al mar” o lo de que “si tus órganos sexuales sirven de caída para otros… córtatelos”. Y estoy de acuerdo y no soy nadie pero añadiría que prefiero que los indeseables estén castrados, desterrados o muertos a que pululen millones de niños y niñas sufriendo en muchas partes del mundo, en casi todas. Cuando se piensa en ellos y ellas no existen las fronteras, todo está cerca. Y duele.