El pasado miércoles 28 el señor González nos espabiló con sus quejas hacia Sánchez por el incumplimiento de su supuesta promesa de absenerse en la segunda votación a Rajoy para que renovar mandato. Por si no nos habíamos despertado del todo, continuó con “Nunca hemos tenido tal mal resultado en Euskadi a pesar de lo (malo) que hicimos”. La agencia gubernamental EFE las titulaba: “González dinamita definitivamente al PSOE”. Para haberse autodeclarado como un jarrón chino, don Felipe parece moverse demasiado y exigir fidelidades que a lo mejor no le corresponden. Porque si de fidelidades hablamos, veamos la de los representantes en activo para con la ciudadanía. De momento que González siga con sus puertas giratorias y sus amistades peligrosas desprestigiándose el solito y todo lo que toca en este fuego cruzado.

El señor Sánchez, pese a las adversas condiciones impuestas por la parte más influyente de su partido, ha venido -con errores y aciertos- dando cuentas a los órganos de su partido. En este difícil camino no le han faltado zancadillas fuera y hasta puñaladas traperas desde dentro. En el último Comité Federal nadie pudo defender con solvencia la abstención que el PP junto con todos los poderes fácticos reclaman. Sin embargo, nadie alzó un discurso sostenible ante la necesidad del NO regenerador a Rajoy defendido por el vilipendiado Sánchez o por Pérez Tapias. Se han esperado a los previsibles malos resultados en Galicia y Euskadi para achacar al actual Secretario General los deméritos de la derrota. Como si él hubiera sido el candidato directo o si la baja aceptación al PSOE no se debiera, tanto o más que a su mejorable gestión, a la imagen de navajeo que presentan en conjunto. Ello por no hablar de la indefinición ideológica, la corrupción a tapar, la inconsecuencia con las alianzas que paradójicamente favorecían cierta regeneración. De una u otra manera esperar al Comité Federal del 1 de Octubre, en incluso prever una consulta directa a la militancias, entiendo yo, es tener mejor orientada la fidelidad que al parecer felipista. Incluso creo que ha tardado en convocar un Congeso que dictamine sobre la innoble actitud de barones y vieja guardia que dificultan oir a la militancia y/o electorado.

La señora Díaz desde Andalucía ejerce una clara fidelidad felipista. Accedió a cargos orgánicos desde las juventudes donde pudo conocer aspectos de la gestión que el PSOE de Chaves y Griñán aplicaba en la Junta. Optó a la candidatura a la Presidencia de la Junta en unas primarias con destacado aval felipista. Como su padrino demostró pronto fidelidad al IBEX 35 al romper la coalición con IU de resultas de una visita de Botín y un encontronazo con los desahucios. Tras las últimas elecciones, tras una insuficiente primera minoría, optó por la alianza con Cs. Alardeando que para ella Andalucía es lo primero. Tras favorecer la elección de Sánchez como lider del PSOE federal, ha mantenido con él una relación de apoyo formal y control en espera del momento justo. Desde final del 2.015 su marcaje de Sánchez es más estrecho afeando la gestión de éste hasta hoy.
El señor García Page en Castilla-La Mancha como Fdez. Vara en Extremadura, Ximo Puig en la C. Valenciana o Lambán en Aragón se han mostrado también partidarios del apoyo felipista al PP de Rajoy. Dicha fidelidad les ha importado un comino que fuera en contra de la ciudadanía de las respectivas comunidades en las requirieron y obtuvieron el apoyo de la izquierda.

Ello les permitió desalojar el entramado corrupto y empobrecedor del PP de Cospedal, de Fabra y otros. Ni siquiera la cita ejemplar de “gobierno a la valenciana” para hacer lo propio con Rajoy ha movido el criterio de estos “barones”. La naturaleza de sus alianzas prevalece tanto con el régimen monárquico del 78 que pronto aparece el apoyo de la antes detestable Cospedal para García Page.

En esta jaula de grillos en que tratan de convertir no sólo al PSOE, si no a la propia democracia, (esto es el gobierno del pueblo) ésta parece salir malparada a primera vista. Claro que eso a primera vista. Ahora tendrá que reflexionar cada cual sobre qué es lo que realmente ha cambiado tras ese largo cuatrienio negro del PP. Parece que, según episodios como los de Soria y los ERES (e incluso el de los Pujol) de los que siguen estando más cerca Rajoy, Díaz y -a lo que se ve- González, poco. El fervor y la saña con que se apoya la casta de la mayoría del PPPSOE para que nadie extraño a la misma ponga al descubierto el conjunto de los entresijos que apestan debajo de estas apolilladas alfombras. Que no nos distraigan, desde los medios que esta mafia corrupta maneja, cambiando sólo las apariencias de esta crisis que más es una estafa o atraco a la mayoría.