“El dinero ha vencido otra vez al Evangelio. Nuestros obispos están que trinan contra la gestión que está haciendo el Papa. El dinero es un estorbo, el primer estorbo que los predicadores del Evangelio tienen que evitar a toda costa” escribe el teólogo José María Castillo.

El antropólogo Manuel Mandianes, investigador del CSIC, ha publicado un análisis sobre los contenidos religiosos que la COPE hace llegar a sus oyentes. Y confieso que estoy enteramente de acuerdo con lo que dice Mandianes en su estudio. Solo quiero poner un matiz a lo que afirma Mandianes: el Dios de la COPE no es el deporte, especialmente el futbol; el Dios de la COPE es el dinero….sigue diciendo Castillo.

El Confidencial Digital, hablaba de un sueldo para Carlos Herrera de 6.000.000 de € anuales, que seguramente no le bastarán para llegar a fin de mes. Y esto no es una crítica a la persona de Herrera, pero sí que me sirve de paradigma sobre la inmoralidad y falta de ética de los fichajes de esta clase en todos los campos de la vida.

Lo que ocurre es que anteponer el dinero a todo es una cosa torpe y vergonzosa, sobre todo cuando eso lo hacen “los hombres de Dios” Parece ser que Roma le había dado un toque a la COPE y a la 13 de televisión, pero ni caso.

Y si es que los obispos dicen que “para evangelizar” necesitan dinero, no les vendría mal recordar que lo primero de todo es que Jesús les prohibió a sus apóstoles, llevar dinero para predicar el Reino de Dios (Mt 10, 9-10 par). La evangelización no solo no necesita dinero, sino que a juicio de Jesús el dinero es un estorbo, el primer estorbo que los predicadores del Evangelio tienen que evitar a toda costa. Otra cosa es la solidaridad que la evangelización lleva aparejada, en países que se mueren de hambre; pero esta solidaridad, en situaciones determinadas, no es pareja de esa evangelización. Hacen más las ONGs que la propia Iglesia en los países del tercer mundo.

Pues bien, los obispos responsables de la COPE no se han enterado de algo tan elemental como esto. Es más, estos señores se han empeñado en corregir el Evangelio y enmendarle la plana a Jesús. Y es que el problema de fondo que entraña todo este asunto, está en que estos obispos (quienes sean…) se han dado cuenta de que el sistema económico-político, que más dinero produce, es el capitalismo liberal. Y por eso, ni más ni menos, muchos de nuestros obispos están que trinan contra la gestión que está haciendo el papa Francisco, y quieren a toda costa permanecer en ese capitalismo. Así, piensan ellos, que es como mejor se anuncia el Evangelio. Y de paso, seguimos en nuestros palacios, con nuestros privilegios fiscales y con un futuro cierto y seguro. El dinero ha vencido otra vez al Evangelio. Aunque en realidad, el dinero siempre estuvo por encima del Evangelio: “Principia Marsupia” es decir, “lo primero es el bolsillo”.

Y la Conferencia Episcopal, la mayoría de ellos, rebaja hasta la sexta parte el dinero que da a Cáritas frente al que da a su amantísima y católicísima COPE y además algunos obispos y cardenales amenazan con bajar la cuota a Cáritas si se les exige el pago del IBI, valor que generan sus posesiones materiales entre edificios y palacios episcopales, mientras el papa Francisco, vive en el Seminario de Santa Marta, como cualquier estudiante de sacerdocio más, con absoluta sobriedad. No, a estos “Príncipes de la Iglesia” (¿Jesús fue Príncipe de la Iglesia?) no les convencen las austeras maneras de Francisco, porque cada vez se sienten más evidenciados con las actitudes de autenticidad de su Vicario de Cristo. No, no lo soportan porque se sienten seriamente cuestionados y amenazados en sus privilegios. La COPE está en manos de unas ideologías que nada tienen que ver con lo que dice y hace Francisco.

“A Dios rogamos mientras el dinero contamos” Esto es lo que hacen muchos Pastores de la Iglesia y muchísimos que dicen llamarse “creyentes y practicantes”. Y me pregunto: ¿En qué creen, qué es lo que practican? Entonces es cuando uno se queda anonadado, perplejo ante tanto fariseísmo y tanta hipocresía.

Luego conforman su dios-ídolo a su manera, para tranquilizar sus conciencias.

Qué cierta es la frase que dice: “Según es el Dios en el que cada uno cree, así es la vida que lleva”
No se trata de ir de “bueno” por la vida, sino de vivir en la medida de nuestra posibilidades lo más cerca de la Gran Humanidad de Jesús, para los que se dicen creyentes en Él.

Un Jesús para el que un refugiado sirio aunque no sea cristiano, es también Hijo de Dios, predilecto de Dios.
Deprimentes todas aquellas formas de ver las religiones, que nos convierten en lobos para el hombre.